arteyliteratura



  • ¿Quién me enlaza?

  • Buscar en artículos


    Estadisticas web
  • Categorías

  • Calendario

    <<   Noviembre 2005  >>
    LMMiJVSD
      1 2 3 4 5 6
    7 8 9 10 11 12 13
    14 15 16 17 18 19 20
    21 22 23 24 25 26 27
    28 29 30     
  • Archivos

  • Sindicación

  • Apúntate

  • Enlaces

  • Publicado el 24 de Noviembre, 2005, 7:42

    20051124083409-pizarraelctronica.jpg

    Dar clase como en el siglo XVII. Ésa es la sensación que tengo cuando me coloco de pie ante mis alumnos e intento dinamizar mi clase hablando casi toda la hora, moviéndome, escribiendo en la pizarra (como lo hicieron mis maestros hace 50 años), con la misma tiza y el mismo borrador...cambiando el tono de mi voz, haciendo algún que otro chiste, llamando al atención a quien se distrae o habla... explicando con la mejor intención de amenidad cosas abstractas o cosas culturales: historia, o moda, o costumbres de las épocas que nos toca tratar.

    Hay poco dinero público para dotar las aulas, pero también hay poco interés por parte de los centros educativos. Nunca comprenderé por qué hay centros que dotan a sus profes de PDA para pasar sus listas, para poner sus notas, que tienen pizarras electrónicas, y otros que no tienen absolutamente nada. Debo decir que en mi Instituto, como en muchos otros, no tenemos nada de eso. El Instituto consta de tres edificios, y en dos tenemos ¡un aula multimedia! Cuando por fin se consigue estar en esa aula, resulta que no va internet, que el servidor se ha caído o estropeado, que el ratón no tiene pilas o no funciona el cañón de luz. Desesperante.

    ¿Cuál es la dotación necesaria para que tengamos una conexión a internet en cada aula? En este ordenador portátil desde el que os escribo, tengo recursos didácticos para dar varios años de clases interesantes, con imágenes, esquemas, poesías seleccionadas, enlaces que aportan mucho a los conocimientos que debo transmitir, música de la época, tan importante para conocer la poesía oral... pero de nada me sirve, porque no puedo utilizarlos. 

    El primer obstáculo es la falta de conciencia de la mayoría de los compañeros sobre este medio como medio educativo. Oyen la palabra "internet" y parece que oigan: basura y pornografía. Algunos ni siquiera saben cómo escribir un e-mail, otros, conocen este medio únicamente por los chats, tan denostados. De modo que de la población profesoril, sólo un pequeñísimo número es consciente de la utilidad y de los recursos que se pueden extraer utilizando internet en la enseñanza. El impulso que se da al conocimiento de las nuevas tecnologías es mínimo desde la administración, y además, la inercia hace que solamente algunos de entre los más jóvenes puedan interesarse por esto o tengan interés por aprender las cuatro cosas que se necesitan para utilizar recursos de la red.

    Por otro lado, desde la dirección de muchos centros tampoco se contempla la utilización de internet como prioritaria. Se gastan mucho dinero inútil en papel: fotocopiar los anuncios de claustros, reuniones o informaciones varias constituye la práctica común. No sólo se trata de una práctica antiecológica ( y eso que con denuedo se prohibe fumar en la sala de profes o en otro lugar del Instituto por no contaminar al resto del personal), sino que el uso abusivo del papel ni siquiera se ve como un gasto inútil.

    En mi Instituto, dos personas trabajan en la web del Instituto que es, con mucho, sobresaliente entre las otras webs de Instituto que he podido conocer. Su trabajo no sólo no es apreciado por los demás compañeros, que ni siquiera abren la web, sino tampoco por los padres, que la visitan poco, y solamente los alumnos la consultan con fines de información de matrícula y otras cosas de tipo burocrático, principalmente. Tanto Joan Estalrich como Carles Ferrer son dos personas voluntariosas y capacitadas, que ven con resignación o con pena cómo su trabajo es infrautilizado por todos los sectores que conforman el Instituto (dirección, profesores, padres, alumnos).

    Por lo que a mí toca, me siento únicamente respaldada por ellos dos en mi lucha por conseguir que el manejo de las TIC sea normal en la enseñanza. Por mi edad, supongo que ya no lo veré. Lo que hago, (mi blog educativo, o las noticias que envío a la web del Instituto), lo hago en solitario, careciendo de todo apoyo institucional o de mis compañeros del departamento, que creo que ni siquiera han abierto el famoso blog. Sé que muchos de mis compañeros no se toman en serio mis opiniones al respecto y que opinan que es una más de mis excentricidades o rarezas. De modo que solamente puedo recibir satisfacciones fuera del ámbito de trabajo, lo cual es preocupante.

    Mis alumnos de Primero de Bachillerato B han respondido muy bien al uso (externo, forzosamente) del blog. Pero este uso no se hace en clase, sino fuera de ella, lo que limita su interés a los aledaños de la asignatura y no incide directamente en la enseñanza que podría yo impartir, de tener los medios para ello.

    Es una pena.