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  • Diciembre del 2005


    Publicado el 29 de Diciembre, 2005, 18:27

    20051229181837-images.jpg

    En esta encuesta os pregunto qué opináis de la ley que entrará en vigor el 1 de enero de 2006 en España.

    CONSUMO

    Prohibición de fumar

    • Instalaciones sanitarias (menos psiquiátricos)
    • Instalaciones educativas
    • Instalaciones deportivas cerradas
    • Organismos del Estado
    • Oficinas y puestos de trabajo en espacios cerrados
    • Centros culturales, bibliotecas y museos
    • Cabinas telefónicas
    • Recintos de cajeros automáticos
    • Ascensores
    • Todos los espacios del transporte metropolitano menos en los andenes al aire libre
    • Lugares de manipulación o venta de alimentos
    • Autobuses
    • Taxis
    • Trenes
    • Vuelos interiores
    • Vuelos internacionales

    Sólo en zonas habilitadas

    • Restaurantes, pubs y bares de superficie mayor a 100 m2. La zona para fumadores no podrá ser superior al 30% del espacio del local.
    • Teatros y cines
    • Centros de atención social
    • Hoteles y hostales hasta un máximo del 30% de las habitaciones
    • Aeropuertos
    • Transporte marítimo doméstico e internacional, sólo en cubierta

    Permitido

    • Restaurantes, pubs y bares de superficie menor de 100 m2 cuyo propietario haya optado por permitirlo. Se debe anunciar en la entrada y en la publicidad.

    Prohibida

    • Televisiones
    • Radios
    • Revistas y periódicos
    • Vallas exteriores y carteles
    • Cines
    • Patrocinio de actividades de ocio y deportivas salvo circuitos de automovilismo o motociclismo

    Permitida

    • Puntos de venta

    Leves

    • Fumar en los lugares prohibidos: hasta 30 euros. Si hay reincidencia, de 30 a 600 euros.
    • No informar en los establecimientos de la prohibición o no de fumar, así como de la existencia de zonas habilitadas: de 30 a 600 euros.

    Graves

    • Permitir fumar en centros o lugares en los que exista prohibición de fumar o fuera de las zonas habilitadas para fumar: de 601 a 10.000 euros.
    • Habilitar zonas para fumar en establecimientos y lugares donde no esté permitida su habilitación o no reunir los requisitos de separación de otras zonas, ventilación y superficie legalmente exigidas: de 601 a 10.000 euros.
    • La venta, cesión o suministro de productos de tabaco incumpliendo las demás prohibiciones o limitaciones establecidas en esta ley: de 601 a 10.000 euros

    Muy graves

    • La publicidad, promoción y patrocinio de los productos del tabaco en todos los medios, incluidos los servicios de la sociedad de la información: de 10.001 a 600.000 euros.

    (Información tomada del diario El País

    Publicado el 27 de Diciembre, 2005, 11:32

    20051227112644-septimo-sello.jpg

    Ferre, de Retroklang, me ha pasado la consigna de dar los títulos de mi personal "Top Ten". Así que, puesta a elegir, ahí voy, no sin antes pasarle a Magda, de Apostillas  y a Ramon Balcells el testigo... Pero cualquiera puede participar haciendo su propia lista...

    1. Blade Runner. de Ridley Scott (1982).  Por su atmósfera oscura y desasosegante, por el discurso de Nexus, por el amor surgido entre las sombras, las dudas y el temor de no ser o de ser lo que no se quiere ser...Por la importancia de los recuerdos, sean falsos o verdaderos.

      

    2. 2046 de Won Kar Wai (2004). Porque la belleza de sus imágenes y la música nos llevan por ese tren de olvido, de recuerdos y de sueños hasta las profundidades de nuestro ser. Por ese secreto que se guarda en el tronco del árbol; porque forma y fondo son una sola cosa que se funde...por el éxtasis que me proporcionó la contemplación de su belleza y de su verdad profundas.

    3. Mulholland Drive de David Lynch (2001). Porque en esta película se plantea la esencia del cine ( y de la vida) en esa doble historia gemelar y de espejo en la que dos mujeres son una o no son ninguna (puesto que son ficción), y lo que vemos y creemos cierto no existe ("Porque ese cielo azul que todos vemos, no es cielo ni es azul/Lástima grande que no sea verdad tanta belleza" dice Lupercio Leonardo de Argensola). Sin embargo, la música existe, suena. La ilusión perdura y es una ilusión real.

     

    4. El retrato de Jennie de William Dieterle (1948). Porque el amor lo puede todo. Puede tranformar la realidad y convertir el sueño en certeza. Atravesar los parámetros de la lógica. Amar en todas las etapas, de la infancia a la madurez. Buscar el amor, luchar por él, salvarlo, si es preciso en medio de la tormenta. Gritar su nombre. Esperar que responda y se materialice. Y porque uno de mis actores favoritos es el señor Joseph Cotten y porque Jennifer Jones nunca estuvo más encantadora que con ese vestidito de blancos olanes.

    5. La muerte en Venecia de Luchino Visconti (1971). Porque no hay deterioro capaz de quitarnos el deseo. Porque la belleza siempre lleva el veneno de lo imposible y de lo inasible. Porque todos nos morimos solos, frente al mar, tratando de ver, de no perder de vista al joven dios, el Eros.

    6. El séptimo sello de Ingmar Bergman (1956). Porque en esa travesía hacia la muerte, el caballero juega con ella al ajedrez, como jugamos todos: eludiéndola, sabiendo que al final va a vencer, pero avanzando. "Soy un fue y un será y un es cansado"...etc. Y aunque lleve la muerte consigo, el caballero vive, hasta llegar a su destino.

     7. La mujer de al lado de François Truffaut (1981). Por la belleza y fatalismo de esa historia de "amor fou", por las actuaciones de Depardieu y de la maravillosa Fanny Ardant, y porque Truffaut es uno de mis directores. Uno de los míos.

    8. Brigadoon de Vincent Minelli (1954). Porque me encantan Gene Kelly, los musicales y éste en particular, tan "verde era mi valle", y con Cyd Charisse. Y ese color que sólo Minelli sabía crear en pantalla.

    9. Enamorada de Emilio, "Indio" Fernández (1946). Porque María Félix nunca estuvo tan divertida ni tan honda. Porque es una comedia dramática en el contexto de la Revolución Mexicana, pero no lleva pancarta alguna. Porque la mujer, en la película,  es un ser pensante, actuante y libre ( y sin necesidad de incluir a Kate Hepburn en el reparto), porque el personaje de Pedro Armendáriz está lleno de humana flaqueza y porque el blanco y negro de Gabriel Figueroa es un verdadero deleite sensorial.

    10 Eduardo Manostijeras de Tim Burton( 1990). Porque fue mi primera incursión en el universo Burton que ya forma parte de mi vida de cinéfila. Porque es un cuento tierno, romantico, un poco amargo. Y porque Depp está más Depp de lo que nunca ha vuelto a estar, y porque adoro a esa actriz maravillosa que es Diane Wiest.

    ¡Ay Dios! Se me han quedado fuera mi Rohmer, mis Amantes del Pont Neuf, mi Patrice Leconte y su Yvonne, mi Tavernier y su Sabine Azéma, Ordet, Ripstein y su Profundo Carmesí, Jane Eyre con Orson Welles y Joan Fontaine y...Bueno, ahí queda.

    **Ramon ha cumplido. Podéis leer su lista aquí.

    Por reinadegrillos, en: Cine

    Publicado el 25 de Diciembre, 2005, 17:15

    20051223222944-chiles-rellenos.jpg

    Después de la cena navideña, voy a agasajar a mis hijas con unos ricos chiles rellenos, que nos encantan. Como todos los platos mexicanos, son latosos de hacer, pero vale la pena el esfuerzo.

    En México se utilizan los chiles poblanos que no son muy picosos y deben ser los hermanos mayores de los pimientos de Padrón, pero en España o Europa hay que adaptarse y usaremos pimientos verdes. No deben ser ni muy grandes ni estar retorcidos, porque los tenemos que rellenar.

    Antes que nada hay que hacer el relleno:

    Necesitaremos 125 grs de cane picada de ternera y otro tanto de carne picada de cerdo. Las freímos con poquito aceite de girasol y le agregamos cebollita picada muy finita y zanahorias también cortadas en finos daditos de pequeño tamaño. Una vez frito todo, le ponemos sal al gusto y le agregamos el tomate triturado en poca cantidad, sólo para ligarlo, pero no debe quedar caldoso.

    Rallamos queso de cabra curado, en cantidad suficiente para rellenar los otros chiles.

    Ahora tenemos que quitarles la piel a los pimientos y para ello los vamos a asar. Yo lo hago directamente en el fuego. Otras personas los untan con un poco de aciete y los meten al horno para que se desprenda el pellejito, pero ¡ojo! no deben cocerse, sólo asarse lo suficiente para poder dejarlos limpios. Luego, cortaremos lateralmente,  los desvenaremos y les quitaremos las semillas con facilidad. Una vez hecho esto ntroducimos el relleno de carne en unos y en otros, el queso. Se cierran con un palillo. Si los demás no han comido antes este plato, hay que advertirles que hay que sacarlo. No vaya a ser que el banquete acabe en Urgencias.

    Los chiles, ya cerrados, se enharinan y se capean: es decir, se cubren con huevo batido a punto de merengue. Primero se baten las claras y cuando están al punto, se agregan las yemas y los chiles, ya rellenos y enharinados, se cubren con el huevo y se fríen. La cantidad de harina es mínima, la de huevo debe ser uniforme, pero no excesiva. Luego se ponen sobre un papel absorbetnte para elimninar el exceso de aceite. No deben salir aceitosos.

    Se vierten en la cazuela (preferentemente de barro) dos latas de tomate triturado, un vaso de agua y una cebolla en rodajas no muy finas; se le pone sal al gusto. Aquí los mexicanos tenemos la oportunidad de ponerle un poco de picante (porque los pimientos no pican). Los demás, abstenerse: yo le pongo un poco de cayena en rama, que allá llamamos chile piquín y que se vende junto con las especias en todos los hipermercados. Se van metiendo los pimientos, ya capeados y fritos, en esta salsa. Se dejan hervir unos 10-15 minutos. Después, se les cubre con una generosa cantidad de crema de leche espesa (22% de grasa). Y ¡voilà!

    Estos chiles (pimientos) rellenos se pueden acompañar con arroz blanco o con frijoles refritos o cocidos ( para que me entiendan, con judías negras o pintas fritas o caldosas, que se venden ya cocidas y en frascos en los mercados o en los hipermercados, como las lentejas o las alubias blancas).

    Publicado el 23 de Diciembre, 2005, 16:39

    20051223163643-el-beso-graffiti.jpg

    En Arráncame la vida, la escritora mexicana Ángeles Mastretta dice que las mujeres inteligentes, si no se enamoran como idiotas, nomás no se enamoran.



    La intuición de Claire se confirmó al pasar de los días. Octavio era. Era él. Por su parte, él también tuvo la certeza de que Claire era su ella.
    No fue un amor fácil. Ambos eran difíciles, especialmente Claire, que era caprichosa a veces, salvaje otras, pero que nunca tuvo que reivindicar nada. Ninguno de sus sacrosantos derechos. Porque él siempre se los respetó todos.
    Las dificultades eran logísticas. Claire vivía muy lejos. Más adelante , él le dijo, con su sorna habitual, si me caso contigo es nada más por no seguir viniendo tan lejos a buscarte... Desde ese quinto piso, ella buscaba el pequeño Fiat rojo de él subiendo por la curva, ya pasa el Deportivo, ya sube la cuesta, ya busca estacionamiento, ya baja, ahí viene, ya sube por el ascensor, ya toca, ya llega, ya soy, ya te beso, ya soy, ya soy, ya existo.
    Él no tenía teléfono en su casa. Ella tampoco, allá en la Torre Tollán, en el departamento 22, en el quinto piso. Eso los obligaba a verse sin fecha fija, sin horas fijas. A ver si te encuentro, a ver si no. Tal vez por eso, nunca entendieron la felicidad sino como sorpresa.
    Llegó Diciembre. La tía y Patsy se iban a pasar la Navidad a Nueva York. ¿Qué hacemos con Claire? Me quedo con Iliana. Iliana es mi prima, es pintora, vive sola en una casita con chimenea y sus dos preciosas hijas en Copilco, muy cerca de la Universidad. A esta altura del partido, el papá de Claire ya se había inhibido casi completamente. Claire se va con Iliana. Iliana, a su vez, se va a pasar la Navidad a Valle de Bravo. ¿Te quedas sola aquí? Ay, Claire, no me vayas a meter en un lío. Que Octavio se vaya antes de las tres de la mañana. ¿Me lo prometes? Te lo prometo.
    Iliana sí tiene teléfono. Quedan. Suena el timbre de la puerta. Ella abre, allí en la puerta todavía, él le dice, por un momento pensé ¿ y si no existe? ¿y si toco a la puerta y me dicen, aquí no hay ninguna Claire? Pero sí existes. Menos mal. Vámonos.
    Es el 23 de Diciembre y Claire pasea con él por esos terrenos baldíos llenos de piedra volcánica que rodean la casa de Iliana. Por fin, el primer beso. Y es lo que ella esperaba. Él no le pide, sé mi novia: no es tan convencional. Los dos saben. Antes de las tres de la mañana, él se va. Han estado abrazados allí, frente a la chimenea. Después, él le escribe, "Claire sabes, el resto te lo diré día a día, al desgarrarse el tul, mientras se derriten las nieves de tu foso".
    La Prepa 6, él, Claire se despierta de pronto en una realidad por un lado anhelante de cariño, por otra, una realidad social. Ya antes ella ha tenido ciertas inquietudes políticas, ciertos contactos. Claire sabe que esa sociedad está enferma de hipocresía y de injusticia. Y en ese momento, cree, quiere creer, eso se puede cambiar. La tía se enfrenta cada día a Claire y entre ellas se pierde el antiguo lazo ¿Por qué él me tiene que traer a las diez de la noche?¿Qué pasa después de esa hora que no pueda pasar antes? Son puras pendejadas ¿no te das cuenta? Puras convenciones estúpidas. Él le escribe, "La costumbre magisterial de ejemplificar mis pensamientos te define entre tus compañeros de la Prepa 6, como una aceituna en un vaso con leche".
    Por qué Claire se enamoró de él está muy claro. Pero ¿por qué él se enamoró de Claire?... tal vez porque él también estuvo siempre solo. Y estaba, creo, resignado a su soledad. Había tenido un amor. Un amor sólo...Y ella llegó cuando no la esperaba. Él también la reconoció. La relación suscitó sorpresa. Él tan guapo, con 30 años. Abogado. Ella tan joven, con cara y cuerpo de niña, estudiando en la Prepa. Paloma se lo preguntó una vez a él. Él le dijo, no lo comprenderías, prima. Claire y yo somos una pareja aparte. Sí, aparte, de otro sexo que todos. "Tú, semi recostada en el sofá, la cabeza arrebujada en mi pecho. Yo, sintiendo en la Osa Mayor la cálida humedad de tu aliento. Ambos en el acto equilibrista de prolongar una vivencia única en el tiempo".
    Hacia Octubre, ya llevaban muchas tardes de cine en el cineclub de la Universidad, muchos cafés y pastelitos de mole en el ex-convento de Santo Domingo o en El Coyote Flaco, de Coyoacán; muchos conciertos, muchas noches platicando en el sofá de la casa de Claire, con la tía vigilante; muchas idas y venidas en el coche desde Chapultepec hasta la Torre Tollán; muchos primeros besos, segundos besos, terceros besos y besos de despedida a las diez de la noche. Por fin, un día, ella mintió a su tía
    y se fue a pasar la noche con él. Ahora sonrío y supongo que la tía pensaría que lo que pasó esa noche ya había tenido lugar mucho antes, pero no fue así. Ambos se tomaron su tiempo y lo que ha de pasar, pasa: un día u otro día, pasa.
    En Noviembre, él se fue a Guadalajara en un viaje de siete días que a Claire le pareció eterno. Cuando volvió, le explicó a Claire que ya tenía fecha para la boda, que sería el 23 de diciembre, que el cura sería muy guapo para que ella estuviera entretenida, que...y ella le dijo, entre molesta y emocionada ¿Pero no vas a preguntarme si quiero casarme contigo? Y él, no, ya sé que sí. ¿Para qué iba a preguntar?
    "Claire, a la serie de voces que me niegan el derecho a volcarme en tu estanque, impongo mi devoción a tu proximidad y el amparo que me ofrece tu ( a veces), caritativa mirada. Y comenzamos el peligroso juego en el vértice de la Y griega, en el filo del delta y próximos al mar".


    Por fin se iban a acabar los besos de despedida...


    Publicado el 22 de Diciembre, 2005, 21:40

    Después de ver unas cien escuelas rurales en el centro de Francia, Nicolas Philibert eligió una en la región de Auvernia, la del maestro Georges López, hijo de un emigrante andaluz que trabajó en la construcción hasta que consiguió su pedazo de tierra en el Rosellón francés. López, según cuenta en la película, siempre se sintió atraído hacia la enseñanza. En sus alumnos vuelca todos sus esfuerzos. Él es el centro del film, con esos pequeños cuyas edades van de los 4 a los 12 años y que comparten un aula única en esa escuela apartada del mundo y que al mismo tiempo, es el mundo.

    La película comienza con dos secuencias que muestran el mundo: en la primera escena, un rebaño de vacas, en medio de una tormenta de nieve y de viento, se agrupan, se apiñan, se mueven con un sólo propósito, salir indemnes, encontrar el camino a casa. En la segunda escena, dos tortugas avanzan por el suelo del aula que pronto se va a llenar con los niños: avanzan lentamente, como el propio aprendizaje, pero se saben seguras, resguardadas de la tormenta exterior. Afuera, el frïo, la nieve, el viento; dentro, la lentitud y la paciencia.

    El maestro enseña a sus alumnos en un espacio común, pero no juntos. Los divide en dos grupos y dos mesas: los pequeños aprenden trabajosamente a leer, a escribir, a contar. Aprenden también a respetar al maestro, que sólo responde cuando el pequeño Jojo le llama "Señor". El maestro enseña responsabilidad y que los compromisos y las promesas deben ser cumplidas. Estimula, pero no concede. Es severo, pero no hiriente. Exige y da. Pone paz entre los pequeños que se pelean y consuela, pero sobriamente, sin dramatizar jamás.

    El mundo de los mayores es más complicado: la timidez extrema de Nathalie, las masculinidades en choque de Olivier y Julien, que se enfrentan por ver qién es el más fuerte. Los conceptos de injusticia que ya deben tener, cuando uno de ellos, ciego de ira, se abalanza sobre los pequeños,que no tienen culpa de su caída. Y el diálogo, siempre constante, entre maestro y alumnos.

    De la docena larga de pequeños que aparecen, el cineasta se fija especialmente en la gracia y el desparpajo de Jojo, (cuyas manitas y carita sucia sirven de cartel a la película), en la inteligencia de la pequeña Marie, en la inocencia angelical de Alizé, que se pierde entre unos trigales durante la excursión de fin de curso y en Nathalie, cuya timidez exagerada le impide la comunicación, y que se sienta al lado del maestro y llora al saber que debe ir al colegio de la ciudad y debe dejar atrás su protección y crecer. Finalmente, conocemos con más detalle la vida de los dos chicos mayores: Olivier, cuyo padre está enfermo de cáncer de garganta y Julien, que trabaja en la granja de sus padres, da de comer a las vacas, conduce el tractor, pero no sabe multiplicar...

    Las familias son el tercer núcleo de interés en la película. Una de sus escenas más bonitas es aquella en la que Julien debe resolver sus deberes. Su madre se sienta al lado, para indicarle que siga, para vigilarle, inlcuso para pegarle un cachete cuando se equivoca. Se levanta uno de sus tíos y se acerca, ante la dificultad inesperada de la multiplicación; luego se agrega el padre, y después el hermano mayor. Niños rurales, niños que cuentan con una familia que trabaja de sol a sol pero que no se desentiende de ellos, familias que comprenden la importancia de la educación en la vida de sus hijos.

    El cuarto núcleo significativo (pero no menos importante) es el tiempo que pasa. El tiempo natural, el tiempo de las estaciones. invierno, como dice Jojo en su poesía, primavera, verano...tiempo que marca el avance de los niños en su aprendizaje. Axel lee con dificultades en el invierno, pero en el verano ya, qué hermosa entonación consigue en su lectura. Los mayores marcharán al Instituto, dejarán su pequeña aula, deberán afrontar el reto de una educación en la gran aula, con otros 25 muchachos y muchachas. Ahora ellos, que son los mayores de su pequeña aula, serán los pequeños, y los pueblerinos. Ellos, que han luchado entre sí para ver quién es el más fuerte, deberán unirse ahora, como el rebaño del principio, para salir indemnes. Sus conocimientos deberán ser mayores: "Ya no tendréis un profesor que os atienda personalmente", les advierte el maestro. Nathalie también ha de marchar. Su timidez patológica conmueve. El maestro le ofrece la posibilidad de seguir visitándole los sabados, en que ella ya no tiene clase y él sí.

    El estilo del maestro es el que yo creo que debería tener todo enseñante: mesurado, firme y respetuoso. Exigente y serio, el maestro no juega. No es uno de esos nuevos "postprogres" salidos de los clubes excursionistas que se creen que el maestro es un colega más que debe aceptar que sus alumnos le hablen groseramente o que salten sobre las sillas en su presencia; de ésos que cuando por alguna razón pasas por el pasillo al que dan sus aulas, crees que no hay profe dentro, del ruido que oyes. No. El maestro Georges López tiene muy claro que hay que esforzarse para enseñar y hay que esforzarse para aprender. Que es una proceso que requiere silencio y paz. Tranqulilidad y concentración. Y que eso no excluye el placer del aprendizaje sino que lo acrecienta, como cuando Jojo descubre que se "puede contar más", llegar más allá del cien, del mil, del dos mil, del tres mil...del un millón, del dos millones, del tres millones, y así hasta el infinito.

    Al final, el curso termina. Los niños besan y se despiden de su maestro y éste los ve salir del aula, emocionado. Otros vendrán.

    Ser y tener (Être et avoir), Dirección, guión, montaje, cinematografía, Nicolas Philibert; Fotografia, Katell Djian; Música, Phillippe Hersant. Intérpretes: Georges Lopez, Laura, Guillaume, Julien, Jonathan, Nathalie, Olivier, Alizé, Johann, Jessie, Jojo, Marie, Létitia, Axel. (Francia, 2002).

    Por reinadegrillos, en: Cine

    Publicado el 21 de Diciembre, 2005, 16:40

    El cine francés nos ha regalado en los últimos años dos de las películas más sensibles, más hermosas y más verdaderas sobre la educación que yo haya podido ver y que aún pueden encontrarse en catálogo o en videoclubs: Hoy empieza todo (Ca commence aujourd"hui), de Bertrand Tavernier (1998) y Ser y tener, de Nicolas Philibert. Hoy os hablaré de la primera.

    Tavernier, con un estilo seudo-documental, nos narra una de esas historias inolvidables por su autenticidad y por su denuncia. Sin maniqueísmo, sin pancarta. Con la colaboración inapreciable de guionistas, actores (magnífico Torreton), y el propio pueblo minero que le sirve de escenario.

    Daniel Lefevbre es la voz narrativa, profesor y director de un parvulario en una ciudad depauperada del norte de Francia. Lefrevbre lucha denodadamente, acompañado de sus maestras y con la solidaridad de su pareja, contra una burocracia fría e incompetente que ve a sus alumnos y sus familias solamente como números y estadísticas. Los problemas que padece la periferia francesa descrita en el film de Tavernier son los mismos que podemos encontrar en ciudades españolas, italianas o en la ciudades industriales inglesas: el paro, el desánimo, el alcoholismo, el maltrato, la falta de un tejido social sólido o mejor dicho, solidario; las dificultades económicas que no permiten llegar a fin de mes, la falta de calor o de comida en sectores muy amplios del llamado Primer mundo. Y las víctimas de este falso estado de bienestar que son los niños y esas familias.

    Lefrevbre es consciente de que los problemas del parvulario no provienen sólo de la falta de medios, de la incompetencia de las consejerías de educación y asuntos sociales.  La problemática de sus alumnos se extiende más allá, a las privaciones y las miserias que tienen que soportar, y aun así, él debe cobrar los recibos de comedor escolar a padres que tienen que comer galletas para llegar a fin de mes, debe hacerse cargo de doa niños cuando su madre, borracha, los abandona en el patio del colegio, debe intentar enseñar a sus niños en un clima de alegría y de comprensión, debe extremar las precauciones cuando descubre un caso de malos tratos y debe afrontar la ira de la familia del pequeño, furiosa por haberle sido arrebatada la custodia.

    Al mismo tiempo, Lefevbre no puede eludir sus propios problemas personales: el infarto de su padre, que le hace cuestionarse de nuevo la (mala) relación que mantiene con ese hombre que solía pegale sin piedad cuando era pequeño, la resignación de una madre sacrificada en un matrimonio sin perspectivas, pero que ama la lectura y con la que se siente muy unido; la crisis adolescente que lleva al hijo de su pareja a cometer (precisamente en su parvulario), un delito de gamberrismo y de destrucción del poco material que tiene el centro escolar. A Lefrevbre le pesan cada vez más las constantes llamadas que debe hacer a Servicios Sociales para paliar las pérdidas, las presiones desde la inspección por su comportamiento poco ortodoxo, pero sobre todo, le pesará la muerte de la pequeña Laetitia y de su familia, vencida ante la desesperación. Todo esto le lleva a la crisis personal y a la idea de abandonarlo todo. Sin embargo, se imponen su fuerza y su energía, la necesidad de seguir luchando. Lefevbre asume que pertenece a una larga cadena de hombres y mujeres que han luchado durante siglos por sobrevivir en esa lejana y dura región minera. Y decide  que no puede hacer otra cosa que seguir esa lucha.

    Cine necesario. Cine que nos narra las cosas de la vida y que nos hace reflexionar, tras la emoción. Cine de esperanza en medio de la desesperanza, de lucha y supervivencia que se erigen por encima de las terribles circunstancias que existen en una sociedad falsamente llamada del bienestar y que oculta, tras una fachada, estas verdades que Tavernier tiene la valentía y la sensibilidad de mostrarnos.

    Dirección, Bertrand Tavernier; Intérpretes: Philippe Torreton, Maria Pitarresi, Nadia Kaci, Véronique Ataly, Francoise Bette; Guión, Dominique Sampiero,  Tiffany Tavernier, Bertrand Tavernier; Fotografía Alain Choquart;  Música Louis Sclavis; Montaje Sophie Brunet (Francia, 1998).

    Por reinadegrillos, en: Cine

    Publicado el 18 de Diciembre, 2005, 20:06

    Desde pequeña me han gustado mucho las biografías. En la biblioteca de mis abuelitos había muchas, y especialmente las de André Maurois captaron mi interés (algún día no lejano os hablaré de su Ariel o la Vida de Shelley). Hoy por casualidad estaban pasando las imágenes que tengo por mi pantalla. He estado escribiendo un informe del trimestre en el Instituto y me he detenido demasiado a buscar unos papeles. He visto pasar la de Ludwig de Baviera y he pensado que, aunque no hace mucho tiempo que hablé de la película que Visconti le dedicó, podría hablar hablar también de los libros que tratan de su vida. Uno de ellos me lo regaló mi hija mayor, Paulina, sabedora de que me interesaba por su vida. Su figura está enmarcada en el contexto del panorama histórico de aquellos momentos previos a la primera unificación "alemana" y previos también a la Primera Guerra Mundial, pero su poderosa y extraordinaria personalidad acaba siempre centrando el interés biográfico.

    Las obras comienzan por el final, cuando Holnstein, Törring, Dursheim y otros escoltan el cadáver del Rey Ludwig II para conducirlo a su última morada. Detenido el 11 de junio en su castillo de Neuschwanstein, Luis II había sido conducido al día siguiente al castillo de Berg, a orillas del lago Starnberg. El 13 de junio, cuando paseaba en compañía del Dr. Von Gudden que tenía asignado como alienista de cabecera, se ahogó (se ahogaron) misteriosamente. Baviera entera hablaba de suicidio o de asesinato. Cualquiera de las dos posibilidades manchaba la honra real y hacía imposible un entierro católico. Al otro lado del lago, en Possenhofen, esa otra alma romántica y excéntrica que era Elisabeth de Baviera, emperatriz de Austria-Hungría, velaba la muerte de su primo más afín, quizá envidiándole. De él, escribirá: Lo amaba porque como yo, despreciaba a la multitud y no vivía sino para sus ensueños; más valiosa que su vida era su tristeza.

    La sucesión recae sólo nominalmente en el hermano menor del monarca, Otto, quien hace más de diez años está internado, a causa de una demencia profunda, en el castillo de Furstenried, a las afueras de Munich. La sucesión directa queda extinguida, ya que ni Luis ni Otto tuvieron descendencia.

    La locura asoma por todas partes al recorrer la historia de estas familias: se encuentra en los Hanover (Jorge III de Inglaterra), en Luis de Hesse, aterrorizado por su sombra; en la parte prusiana, Federico-Guillermo la padecerá también. Alejandra de Baviera cree haberse tragado un piano de vidrio...Parte de la excentricidad de la familia consistirá en su acendrada sensibilidad artística y en su desprecio por la politica. El escándalo que suscita la pasión de Ludwig por Wagner en la sociedad muniquesa ha sido precedido por la pasión, igualmente devoradora y pública, que sintió su abuelo por Lola Montez. Tanto Lola como Wagner tuvieron que salir por pies de la capital bávara.

    Desde pequeño, Ludwig se siente atraído por el arte. Y este amor, especialmente concretado en la música (de Wagner) y en la arquitectura serán los dos pilares sobre los que los cortesanos y las intrigas internacionales van a edificar su tumba. La megalomanía y el sentimiento de superioridad sobre los otros crecen con él desde pequeño. Manifestaciones extremas que entonces hacen gracia y que después serían esgrimidas como síntomas de enajenación, como cuando ata, amordaza y golpea a Otto (dos años menor que él) a los 8 años, y se justifica ante todos diciendo, con gran dignidad: Es mi vasallo y me faltó al respeto.

    Ludwig se encontrará a sí mismo en la figura del cisne, en Lohengrin, en la mitología y en la leyenda de los pueblos germánicos. Vivirá en un mundo mitológico, imaginario, en el que sólo lo bello y lo ideal conviven. Sin embargo, agitado por oscuras pasiones que él mismo rechaza y no comprende, yacerá en los refugios alpinos muchas veces, entre caballerizos borrachos y mozos analfabetos.

    El destino de Baviera no le será indiferente, pero como gobernante se limitará a firmar los acuerdos tomados por sus sucesivos gobiernos, sin implicarse nunca en la tarea, ni tampoco en la representación del Estado. Al igual que su prima Elisabeth en Viena, eludirá tercamente, todas las ceremonias oficiales. Como ella. huirá por lo caminos, escondiéndose, Elisabeth tras un abanico, Ludwig en el interior de sus castillos.

    Inmerso a su pesar, en una guerra fratricida, no tendrá más remedio que rendirse a la unión que se le propone. Pero él sabe que su patria, Baviera, ha dejado de existir como nación, al menos políticamente.

    Todos sus amores (Pablo de Thurn y Taxis, Wagner, Alberto Niemann, Emilio Rohde, Varicourt, Hornig, Josef Kainz y un largo etcétera), le decepcionaron, menos uno: el imposible, pero cierto amor que sintió por Elisabeth, su Paloma. Amor narcisista, pues amaba en ella lo que ella tenía de parecido con él: el elitismo, la fácil huida del mundo, la incapacidad de amar realmente, la poesía, el ideal siempre inalcanzado, la melancolía morbosa, la búsqueda compulsiva de la soledad...

    A los 25 años, Luis ha perdido ya su legendaria belleza. El kronprinz Federico, futuro emperador de Alemania, lo describe: El rey Luis ha cambiado de una manera que me ha sorpendido: ha perdido mucho de su hermosura. Le faltan varios dientes del frente. Pálido, nervioso, su palabra es inquieta, tiene tendencia a engordar. En cuanto a sus dientes, una enojosa inclinación por los dulces se los ha estragado definitivamente.

    Ocupado en la construcción de sus castillos, elude la posibilidad de reunirse con los otros príncipes alemanes tras la victoria contra Francia y por tanto, nadie se ocupa de los asuntos de Baviera en esos cónclaves sobre la unificación de los pueblos alemanes en una gran Confederación. A Luis le duelen las muelas, desea abdicar. Huir. Pero no es posible la abdicación. A su fiel aya Meulhais le escribe: ¡Es muy doloroso y desconsolador ver sufrir así al pobre Otto! cada día, su estado se agrava. A veces se queda dos días sin acostarse. No puede dormir. Durante ocho semanas no se ha quitado ni un momento su calzado o su ropa. Diríamos que ya es un loco. Hace gestos espantoso, ladra como un perro y llega a veces a decir las peores groserías. Se queda así varios días hasta que, agotado, vuelve a la normalidad.

    Bismarck le obliga a traspasar todos sus poderes reales a la Confederación. Consciente de lo que esto significa, Ludwig se niega a firmar, pero no puede ni siquiera negarse. El 18 de enero de 1871, el rey Guillermo de Prusia se proclama Emperador de Alemania en el salón de los Espejos del palacio de Versalles. En julio se firma la paz con Francia y días después, el kronprinz Federico hace su entrada triunfal en Munich. Al bajar del caballo, Ludwig exclama :Creo que he cumplido con mi primera cabalgata como vasallo.

    A partir de ahí, Ludwig se dedica a sí mismo, a su mitología, a sus castillos, a sus caballerizos borrachos. Hasta su muerte.

    El misterio de Ludwig es el de un hombre sensible, irrealista y romántico al que le tocó un papel equivocado en una obra en la que no quería actuar.

    Greg King, El Rey Loco, Luis II de Baviera (1835-1886), Javier Vergara ed., 1997.
    Pierre Combescot, Luis II de Baviera, Fondo de Cultura Económica, México, 1989. (Breviarios,504)

    Publicado el 17 de Diciembre, 2005, 16:47

    Como he escrito atrás, mi hija pequeña está haciendo su último curso de Filología Hispánica en la Universidad de Bolonia gracias a una beca Erasmus. Como sabéis, me gusta compartir lecturas con mis hijos, y también discutir o dialogar sobre ellas. Es una costumbre que tenemos desde que eran pequeños. Como mis lecturas de literatura italiana han sido recurrentes pero no uniformes, y como soy ecléctica por naturaleza, no tengo un verdadero conocimiento de esa literatura. En suma, no se podría hablar de mis lagunas, sino de los mares de mis desconocimientos.

    Y aquí entra Volponi, a quien ahora leemos las dos: escritor contemporáneo (y amigo) de Pasolini, quien lo inlcuyó como actor en Mamma Roma (1962). Nació en la bella ciudad de Urbino en 1924, y compaginó sus escritos con trabajos en la industria italiana (en la FIAT y en la Olivetti). De estas experiencias laborales nació sin duda la obra que nos ocupa, el Memoriale (1962), una de sus novelas más conocidas. Volponi pereteneció durante muchos años al Partido Comunista Italiano (PCI) y fue elegido senador de la República en 1983. Volponi es poeta: El lagarto-1948-, Las puertas de los Apeninos -1960- o Testo a fronte -1986-, y publicó una Antología poética que recogía su obra desde 1946 hasta 1966, (1980). Como narrador, Volponi escribió cuentos y novelas : el ya citado Memoriale (1962), La máquina mundial (1965), Corporal (1974), El planeta irritable (1978) o La mosca del capital y El camino hacie Roma (1991). El escritor italiano murió en 1994.

    Al principio, como no encontré la traducción, temí que mi italiano estuviese demasiado olvidado como para poderlo leer. Pero no fue así. El ritmo de la prosa me ha ido llevando adelante sin demasiados escollos. No soy una lectora preocupada por no entender exactamente alguna que otra palabra, y no me he visto en la necesidad de usar el diccionario con exceso.

    El Memoriale es el diario o recuento de un hombre enfermo que ha vuelto de la guerra y de la prisión sufrida al final de ésta en Alemania; padece tuberculosis y progresivamente, paranoia. Su mísero estado le conduce a la casa materna y a la oficina de colocación. Al principio, Albino confía que su salvación llegará a través del trabajo en la nueva fábrica, pero poco a poco la fábrica se transformará en el monstruo que va a devorarle. El protagonista está en manos de un sistema médico surgido del capital y que no se ocupa de su salud verdaderamente y de un sistema de trabajo que en su conjunto le rodea de normas, reglas, avisos e imposiciones que le colocan cada vez más en una situación desesperada, completamente incomprensible para él: asfixiante. 

    La obra transcurre entre los años 1946-1956, periodo en el que Italia desarrolla su neocapitalismo. En esos años, su paisaje urbano se hace radicalmente distinto y los italianos cambian la azada por el martillo o el destornillador en un proceso paralelo entre el despegue económico y la despersonalización del individuo.

    Albino Saluggia es en la obra el epítome de la destrucción del ser originario, rural,  que no puede convertirse en engranaje en medio de una Italia que trata de salir de la postguerra a base de  industrialización y que no repara en la depauperización y polución del campo o en la alienación del individuo. La fábrica (cuyo nombre y funciones concretas no llegamos a conocer), es la idea, convertida en realidad, de la opresión y de la industria deshumanizadora. La fábrica es totalitaria, abstracta, inhumana, inmensa. La fábrica no siente ni protege, no estimula ni ayuda al hombre: es un factor alienante y duro, ajeno a su naturaleza.

    La enfermedad (o mejor, las enfermedades) de Albino Saluggia son un síntoma de su desaveniencia con ese mundo incomprensible de la modernidad, en el que él no puede integrarse; de modo que paulatinamente sus delirios persecutorios pasan de los médicos de la compañía a los jefes, a la policía y a su propia madre, que no sólo no comprenden el profundo malestar que esa nueva vida le produce, sino que son vistos por él como cómplices y aliados de su destrucción.

    La obra entra de lleno en el discurso que otros hombres de su generación (de los que aquí he tratado superficialmente), como Pavese, Pasolini o Italo Calvino, elaboran sobre el dificultoso paso de la ntigua Italia rural, humanísima, quizá un punto perezosa, a la Italia industrializada de la postguerra.

    El estilo es rítmico, hipnótico y hermoso. El vocabulario asequible, coloquial y sin artificio y está al alcance de cualquiera que tenga alguna noción del italiano. Lo recomiendo.

    Dice Pasolini de Volponi: Yo pienso que ninguna voz de novelista, en estos últimos años, había encontrado la propia fisonomía con tanta precisión, con tanta pureza, con tanto poder revelador".

    (Paolo Volponi, Memoriale, Ed. Einaudi, Turín, 2004) 

    Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 15:01

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    -- Lao Jin ¿De verdad quieres pasar el resto de tu vida criando caballos? ¿Es eso lo único que quieres hacer en la vida?

    --Ellos también me crían a mí.

    Xiu Xiu , Directora: Joan Chen; Intérpretes: Lu Lu, Qian Zheng, Gao Jie, Lopsang, Li Zhizheng; Guión, Yan Geling y Joan Chen; Fotografía, Lu Yue; Productor, Ruby Yang; Música, Johnny Chen. China (2002).

    Publicado el 6 de Diciembre, 2005, 18:55

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    Leonora Carrington (Lancanshire, Inglaterra, 1917) es, con Remedios Varo (a quien debo el logo de mi blog), y Leonor Fini, una de las tres representantes más importantes del surrealismo femenino ¿Surrealismo? A veces las palabras llaman a engaño. Pintura imaginativa, onírica, profunda. Quizá no sean sinónimos.

                                                                                                     

    Carrington nació en Inglaterra, en el seno de una familia aristocrática de ascendencia irlandesa que muy pronto la envió a diversos conventos a seguir su (católica) educación y pronto comenzaron a manifestarse en ella las dos características más importantes de su carácter: la rebeldía y la imaginación. Para entender a Carrington resulta indispensable tomar en cuenta los mitos celtas y los elementos fantásticos que acompañaron su niñez, marcando para siempre su estilo, llenándolo de animales que en la mitología celta tienen un significado especial: caballos, hienas, halcones y lechuzas. Todos pueblan sus cuadros y dialogan con sus personajes, establecen con ellos una dialéctica vitalista y especial.

    Carrington se enamoró primero de Max Ernst, en Londres, para luego pasar con él a Francia hasta los inicios de la Segunda Guerra Mundial. En París, Carrington intimó con Breton, Miró, Péret o Arp. Ernst fue encarcelado varias veces por los nazis, y Carrington, después de intentar salvarlo en dos ocasiones, emprende una larga huida hacia España y Portugal, donde casualmente encuentra a Ernst en compañía de su nueva amante, Peggy Guggenheim. Entonces viaja de Lisboa a Nueva York y finalmente, a México, cuando acepta el matrimonio que le ofrece el cónsul mexicano y periodista Renato Leduc, en 1942.

                                                                                                             

    En México transcurrirá el resto de su vida y crecerán sus hijos Pablo y Gabriel (nacidos de su matrimonio con el fotógrafo húngaro Imre Weisz). Consolida su amistad con Remedios Varo, y con su marido Benjamin Péret, al mismo tiempo que año tras año se hace mayor su peso como artista y se acrecienta su presencia en galerías y museos de América Latina y Europa. Carrington coincide pues con esa inmensa diáspora europea que puebla México y lo enriquece con su aportación artística y humana. Tras algunas breves estancias neoyorkinas, en los años ochenta, vuelve a México.

    Carrington no sólo pinta, también escribe cuentos (La dama oval o La debutante), novelas (La casa del miedo, La puerta de piedra) y obras teatrales (como La camisa de franela y Penélope), y su aportación al arte mexicano no puede resumirse en unas cuantas líneas. Sin embargo, le dedico este breve articulito para picar vuestra curiosidad y que vayáis en su busca.

                                                                                          

    Sus colores y formas son vívidos y oníricos al mismo tiempo. Sugerentes y fantasiosos, los cuadros sugieren historias no explicadas. Su ascendencia inglesa e irlandesa dotan a su obra de un sentido del humor muy especial. Amiga de lo oculto y lo esotérico, ha incursionado en el budismo, en la filosofía china y en el espiritualismo tibetano. Como otras mujeres de su tiempo, fue internada por trastornos emocionales. Ella ha declarado después que sintió el rechazo y la represión social por causa de su sexo y su rebeldía. Pero como artista que es, supo volcar en narraciones y pinturas su angustia vital, transformándola de destructora en generadora de trascendencia a través de su arte.

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