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<title>arteyliteratura: Libros</title>
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<description>Secciones: Cine, libros, biograf&#237;as, relatos originales, poemas favoritos, rec</description>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>La prima K de Yasmina Khadra</title>
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<img class="centerenm" alt="20060325232643-cousinek.jpg" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20060325232643-cousinek.jpg" /> 
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">Un algeriano, Mohammed<span>&nbsp; </span>Moulessehoul, que escribe con seud&#243;nimo femenino (Yasmina Khadra), ha de ser necesariamente un ser especial. Un escritor especial.<span>&nbsp; </span>Naci&#243; en 1955 en el pueblo de Kenadsa, en el Sahara Algeriano y&nbsp;se ha convertido en una de las voces m&#225;s importantes del mundo cultural &#225;rabe dentro del panorama franc&#233;s. Traducido a diecisiete lenguas, Khadra es autor de <em>Las golondrinas de Khaboul</em>, <em>Los corderos del Se&#241;or</em>, <em>Lo que sue&#241;an los lobos</em>. Khadra fue hasta el 2000, oficial superior del Estado Mayor argelino. Por esa raz&#243;n, sus obras habr&#237;an sido fuertemente censuradas y por ello opt&#243; por utilizar. como seud&#243;nimo, el nombre de su mujer.<span>&nbsp; </span>Khadra es uno de los pocos escritores &#225;rabes capaz de explicar la atroz situaci&#243;n que vive su pa&#237;s (y el mundo isl&#225;mico en general), a causa de las luchas entre integristas y moderados, mediante una literatura de denuncia altamente corrosiva. Destaca su espl&#233;ndida <em>Trilog&#237;a de Argel</em>: <em>Morituri,</em> <em>Doble Blanco</em> y <em>El oto&#241;o de las quimeras</em>, novelas polic&#237;acas de ambiente argelino que han conseguido sacudir las conciencias de muchos lectores europeos. Adscrito a una unidad de elite que ha combatido el terrorismo durante estos &#250;ltimos a&#241;os, el autor llevaba tiempo intentando abandonar las armas para dedicarse por entero a la escritura, y s&#243;lo en septiembre de 2000 consigui&#243; licenciarse para dedicarse plenamente a la literatura.<span>&nbsp; </span>Merecen tambi&#233;n menci&#243;n especial : <em>La parte del muerto</em> (2004) adem&#225;s de esta peque&#241;a joya que es <em>Cousine K</em> ( <em>La prima K</em>), que he le&#237;do en franc&#233;s pero que est&#225; traducida al espa&#241;ol, como casi toda su obra.</font></span></p><span><font face="Times New Roman" size="3"><font face="Times New Roman" size="3">
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">V&#237;ctima del dolor, el protagonista, innombrado, vuelve la vista atr&#225;s para contar (&#191;a qui&#233;n, por qu&#233;?), el incandescente dolor de la infancia. La infancia puede ser un Para&#237;so, pero tambi&#233;n puede ser un Infierno. Marcado por la muerte brutal de su padre, a quien &#233;l mismo encontr&#243; colgando de una viga en el establo cuando ten&#237;a cinco a&#241;os, y herido por la ausencia de su amad&#237;simo hermano Amine, el innombrado vive (no vive) en perpetua agon&#237;a. Hay un amor que ilumina fugazmente sus d&#237;as: la prima K. Pero ese amor se convierte en obsesi&#243;n primero y luego en dolor inmenso. Inaccesible, la prima K, tambi&#233;n adolescente, se convierte en su verdugo. El hombre narra desde una casa que han abandonado ya los criados, cansados de la tiran&#237;a de la madre. La madre lo ignora absolutamente: s&#243;lo tiene miradas y caricias para el otro hijo. Visitas del hermano: abandonos tambi&#233;n, cada vez que se aleja camino del cuartel (es primero cadete, luego oficial del ej&#233;rcito). La casa, sola, antigua, el pueblo, como un espejismo. El cementerio, que visita los viernes, fascinado por los rituales de los entierros. La soledad. El tiempo, siempre igual, que pasa. En medio de esa monoton&#237;a, de ese dolor sordo, una luz. Luz que se convierte en sombra: la prima K., que aparece cuando el innombrado tiene 14 a&#241;os. Luz y d&#237;a, sombra y noche:<br /><em>" Nunca hab&#237;a visto nada m&#225;s grande que sus ojos. Nunca hab&#237;a visto nada m&#225;s duro que su coraz&#243;n. Ella era, ella sola, el d&#237;a y la noche</em>."</font></span></p><span><font face="Times New Roman" size="3"><font face="Times New Roman" size="3">
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">En la primera parte de este relato predomina la figura del hermano. El hermano y la madre, unidos, cercanos. El innombrado queda excluido del v&#237;nculo. Apenas se le mira. La madre apenas existe hasta que llega el hijo, entonces, vive, tiembla, se emociona, cantan sus ojos, su cabello reluce, sus dedos avanzan una caricia.</font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3"><em>"Su habitaci&#243;n no era un santuario, m&#225;s bien era una ciudad prohibida".</em></font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3"><em>"Cada vez que &#233;l vuelve, se dir&#237;a que los dioses entran en trance."</em></font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3"><em>"Mi madre fluye, mi madre es cascada; no es m&#225;s que un surtidor, una resaca, r&#225;pidos espumeantes. Sus manos &#150; por lo general reservadas, distantes-, sus manos son riberas, sus brazos, deltas; mi madre es oc&#233;ano".</em></font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">La madre, cuando Amine llega con una joven hermosa, se encela, se rebela. El hijo es feliz. Amado por dos mujeres.</font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3"><em>"Mi hermano naci&#243; para ser feliz".</em></font></span></p><span><font face="Times New Roman" size="3"><font face="Times New Roman" size="3">
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">La escuela, parapetado tras su mesita de escolar. La juventud en el liceo, apartado de los j&#243;venes que r&#237;en, que juegan, que disfrutan. Siempre el tiempo, la ventana, a lo lejos, el pueblo, el odiado lugar: <em>"He buscado por todas partes un rostro, una mirada digna de inter&#233;s: nada. En Douar Yatim todo est&#225; enterrado&#133;una vez terminada la plegaria del viernes, nadie se detiene en sus calles&#133;es el est&#237;o, el est&#237;o magreb&#237;&#133;Los escasos olivos parecen supliciados: ellos jalonan el camino que lleva a las puertas del Infierno."</em></font></span></p><span><font face="Times New Roman" size="3"><font face="Times New Roman" size="3">
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">La soledad y el tiempo minan el alma del innombrado. Ausente, ya para siempre la prima K., el tiempo:<em> "Hoy como ayer, seguramente igual que ma&#241;ana, contin&#250;o escrutando la penumbra sin saber por qu&#233;, velando el silencio sin saber para qu&#233;. Me tiendo en mi lecho. Los ojos cerrados, las manos sobre el pecho, yo me tiendo y espero...pero el tiempo no espera, &#233;l, no. Sordo como la suerte, ciego como la muerte. Traiciona con magnificencia la inconstancia de las penas perdidas."</em></font></span></p><span><font face="Times New Roman" size="3"><font face="Times New Roman" size="3">
<p><span><font size="3"><font face="Times New Roman">El dolor se volvi&#243; odio. El amor despreciado, la crueldad de los otros, el desprecio, el despego, la soledad, la ausencia, todo clam&#243; venganza. <span>&nbsp;</span></font></font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">Incandescente, el dolor acumulado se levant&#243; como un pu&#241;al sobre el muro.</font></span></p>
<p><span></span><span><span><font face="Times New Roman" size="3"><font face="Times New Roman" size="3"><span><font face="Times New Roman" size="3"><strong>Yasmina Khadra, <em>Cousine K</em>, &#201;ditions Julliard, Par&#237;s, 2003. </strong></font></span><span><font face="Times New Roman" size="3"><strong>En espa&#241;ol: <em>La prima K</em>, Zoela Ediciones, 2003.</strong></font></span></font></font></span></span></p></font></font></span></font></font></span></font></font></span></font></font></span></font></font></span>
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 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>La m&#250;sica de la casa</title>
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&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img class="centerenm" alt="20060319130857-alberto-durero-1507-adan-y-eva.jpg" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20060319130857-alberto-durero-1507-adan-y-eva.jpg" /> 
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">Me gustan los libros que me hacen pensar. Me gustan incluso los libros que me hacen pensar y con los que no estoy de acuerdo. Algo, en el fondo de los libros de Pascal Quignard entra en contacto conmigo. Algo que est&#225; oculto, quiz&#225; la perversi&#243;n que est&#225; en el origen del lenguaje, quiz&#225; la conciencia de que el lenguaje es impuro. La convicci&#243;n de que en &#233;l descansa el secreto del &#225;rbol del Bien y del Mal, como en el cuadro de Durero.</font></span></p><span><font face="Times New Roman" size="3"><font face="Times New Roman" size="3">
<p><span><font size="3"><font face="Times New Roman"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span>***</font></font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">"La sonata de la casa antigua, ignorando las generaciones min&#250;sculas, tiene una lentitud que rebasa la memoria de sus habitantes sucesivos. El piso gime. Las persianas golpetean. A cada escalera corresponde una llave. La puerta del armario cruje y el resorte de los viejos divanes de cuero contesta. Desecadas por el verano, las maderas de la casa ensamblan un instrumento de m&#250;sica a la vez regular y desordenado, que interpreta una obra de perdici&#243;n, afligida por un deterioro tanto m&#225;s amenazador cuanto que es efectivo, incluso si su lentitud no la torna jam&#225;s &#237;ntegramente perceptible para los o&#237;dos de sus habitantes humanos.</font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">La casa antigua canta un<strong><em> melos</em></strong> que, sin ser divino, rebasa la escala de quienes all&#237; fueron educados o de quienes all&#237; murieron y conocimos, que s&#243;lo agregaron sus cantos al amanecer o al ocaso. Es una melopea lenta que habla a la familia, comprendida como una masa de varias generaciones, en acto, sin que ninguno de sus elementos globales o mol&#233;culas privadas y provisorias la capte verdaderamente, y que llora sin fin su propia ruina, que ella misma anuncia."</font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp; </font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman" size="3"><strong>Pascal Quignard, <em>El odio a la m&#250;sica Diez peque&#241;os tratados (La Haine de la Musique),</em> Trad. y notas de Pierre Jacomet, Editorial Andr&#233;s Bello, Capellades, 1998.</strong></font></span></p></font></font></span>
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 <title>V&#237;ctor Hugo y Ad&#232;le, su hija</title>
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<img class="centerenm" alt="20060318220417-adele.jpg" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20060318220417-adele.jpg" />De entre los libros m&#225;s bonitos que ten&#237;a mi abuelo, destacaban los de una editorial barcelonesa cuyas ediciones estaban cuidadas al m&#225;ximo: bellos grabados interiores, hermosas tipograf&#237;as y cubiertas grabadas sobre tela de distintos colores, con reproducciones sobre carton&#233;, ediciones donde el arte modernista se revelaba tambi&#233;n fruct&#237;fero en la vertiente libresca. La Colecci&#243;n de<a href="http://www.bib.uab.es/pub/quaderns/11385790n8p17.pdf"> Arte y Letras</a> , editada en Barcelona entre los a&#241;os 1881 y 1890, constituy&#243; una biblioteca con verdaderas joyas bibliogr&#225;ficas. Entre esos bellos libros se encontraban las obras teatrales de V&#237;ctor Hugo: recuerdo perfectamente la lectura de <em>Hernani</em>, mi primer acercamiento al gran hombre: el mayor escritor de Francia. M&#225;s tarde, en mi adolescencia, le&#237; <em>Los miserables</em>, la obra cumbre.<br /><span>Entonces yo desconoc&#237;a la tr&#225;gica vida del escritor: Hugo sufri&#243; durante toda su vida por la p&#233;rdida de sus seres m&#225;s queridos y padeci&#243; un largu&#237;simo exilio por defender los derechos del hombre y por oponerse a Napole&#243;n III, antes de recibir los lauros nacionales y la aclamaci&#243;n popular.<br /><span>La familia de Ad&#232;le<br /><span>V&#237;ctor Hugo vivi&#243; una infancia n&#243;mada, siguiendo el trayecto que la carrera militar y pol&#237;tica de su padre le marcaba: Italia, varios lugares de Francia y Espa&#241;a, con Jos&#233; Bonaparte, y algunos periodos de internado le marcaron profundamente. Sus padres tuvieron un matrimonio infeliz, lleno de altibajos. La madre de Hugo tuvo un sonado romance con otro general, bonapartista como su marido, V&#237;ctor Lohaire y desafiante, bautiz&#243; a su hijo con su nombre. El padre de Hugo, por su parte, vivi&#243; abiertamente durante a&#241;os con su amante, Catherine Thomas, hasta que Bonaparte le oblig&#243; a abandonarla. Finalmente, los padres del poeta se divorciaron. <br />
<p>V&#237;ctor Hugo conoci&#243; a los 7 a&#241;os a una ni&#241;a de 6: Ad&#232;le Foucher, hija de unos &#237;ntimos amigos de sus padres. Sorprendentemente, tanto los Foucher como los Hugo opusieron muchos obst&#225;culos al matrimonio de Ad&#232;le y V&#237;ctor cuando &#233;stos decidieron unir sus vidas, a pesar de que Hugo, en 1822, ya comenzaba a hacerse c&#233;lebre tras vencer en los Juegos Florales y publicar su primer libro de poemas, <em>Odas</em>, por el que obtuvo una pensi&#243;n de Luis XVIII. Finalmente, el matrimonio se llev&#243; a cabo tras la muerte de la madre del poeta en ese mismo a&#241;o. El hermano de V&#237;ctor, Eug&#232;ne, enamorado perdidamente de su cu&#241;ada, padeci&#243; una crisis mental tan terrible que tuvo que ser internado en un asilo, tres meses despu&#233;s de la boda. La sombra de la locura comenz&#243; entonces a planear sobre la familia del poeta. Ad&#232;le Foucher fue una mujer hermosa, inteligente, cuyo esp&#237;ritu inquieto se manifestaba en sus escritos, dibujos y pinturas. Aun cuando su amor por V&#237;ctor Hugo fue muy grande, el narcisismo de Hugo y la vocaci&#243;n exigente de su esposo la decepcionaron. Ambos vivieron juntos y separados en una relaci&#243;n inestable que no consigui&#243; romperse del todo ni ser del todo satisfactoria para ninguno de los dos.</p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img title="Ad&#232;le Foucher" height="249" src="http://www.ac-versailles.fr/pedagogi/ressources91/b2i/presentation/images/ADELE_02.JPG" width="206" border="0" alt="" /><br /><span>El matrimonio tuvo cinco hijos y a todos los vio morir V&#237;ctor Hugo,&nbsp;con excepci&#243;n de&nbsp;Ad&#232;le, quien muri&#243; en 1915: L&#233;opold (1823), el primog&#233;nito, muri&#243; reci&#233;n nacido; L&#233;opoldine (1824), muri&#243; ahogada junto con su esposo, Charles Vacquerie, a los pocos meses de su boda; Charles (1826), por una tuberculosis galopante, Fran&#231;ois-V&#237;ctor (1828) de c&#225;ncer. S&#243;lo le sobrevivi&#243;&nbsp;Ad&#232;le (1830). <br /><span>
<p>Tanto Ad&#232;le Foucher como V&#237;ctor Hugo fueron infieles: Ad&#232;le am&#243; sin discreci&#243;n al famoso cr&#237;tico literario Charles Augustin Sainte-Beuve. Incluso se lleg&#243; a rumorear que Ad&#232;le era hija de Sainte-Beuve y as&#237; lo crey&#243; tambi&#233;n el c&#233;lebre cr&#237;tico, cuando escribi&#243; que su &#250;nico aliciente en la vida era la hija menor de &#146;los Hugo&#146;. Ad&#233;le Foucher, cuando la ni&#241;a cumpli&#243; diez a&#241;os, envi&#243; a Sainte-Beuve un retrato -dibujado por ella misma-, de la ni&#241;a de sus amores, a lo que el cr&#237;tico respondi&#243; con la publicaci&#243;n de un libro de poemas cuyo t&#237;tulo es suficientemente expl&#237;cito: <em>Livre d&#146;Amour</em>. </p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img title="Juliette Drouet" height="185" src="http://rabastensdebigorre.free.fr/images/juliette&#37;20drouet.jpg" width="144" border="0" alt="" /><br />V&#237;ctor Hugo tuvo varias amantes.<span>&nbsp; </span>Especialmente importante fue Juliette Drouet, tambi&#233;n inteligente y hermosa, con quien comparti&#243; su vida durante m&#225;s de 30 a&#241;os. Y tuvo alg&#250;n que otro affaire, alguno de opereta, como cuando fue sorprendido en flagrante delito por un ofendido marido. Aunque la ley penalizaba el adulterio, s&#243;lo la amante cumpli&#243; pena de c&#225;rcel, pero Hugo fue objeto de burla para todo Par&#237;s.<br />As&#237; pues, la tragedia, el drama y el melodrama (aparte de alguna que otra astracanada), formaban parte de la vida de la familia Hugo. </p><br /><span>La tragedia de L&#233;opoldine<br /><span>La gran tragedia de la familia fue la muerte de L&#233;opoldine. Ad&#232;le ten&#237;a 13 a&#241;os cuando su hermana, la preferida de Hugo, cay&#243; de una barca en el Sena y se ahog&#243;. Su marido, Charles Vacquerie, excelente nadador, se tir&#243; tras ella y se dijo que prefiri&#243; morir con ella que salvarse. Sus cuerpos se encontraron en el fondo del r&#237;o en ce&#241;ido abrazo. En el infortunado accidente murieron tambi&#233;n un t&#237;o y un primo de<span>&nbsp; </span>Charles. <br />Durante a&#241;os, los Hugo se reunieron en la salita del apartamento parisino para invocar a L&#233;opoldine, desplegando el vestido que llevaba cuando cay&#243; al r&#237;o, en in&#250;tiles, pat&#233;ticas reuniones espiritistas. No cabe duda de que todo esto afect&#243; profundamente a la joven Ad&#232;le.<br /></span></span><span><span>
<p>La tristeza invadi&#243; a toda la familia y se puede observar en el semblante de Ad&#232;le en las pocas fotograf&#237;as que conocemos. Melancol&#237;a que no es s&#243;lo ret&#243;rica fotogr&#225;fica.</p><span>
<p><img title="Ad&#232;le Hugo pintada por su madre" height="496" src="http://static.flickr.com/29/114070249_77168231e9.jpg?v=0" width="351" border="0" alt="" /></p></span><span>Amor (es) y Exilio (s)<br /><span>A partir de 1848, la situaci&#243;n pol&#237;tica se complic&#243; para Hugo y para sus hijos y amigos, que se opon&#237;an francamente a Napole&#243;n III y que defend&#237;an la necesidad de la Rep&#250;blica.<br />Hugo no compendi&#243;, a pesar de sentirse campe&#243;n de la libertad, la necesidad de Ad&#232;le de llevar su propia vida. Ad&#232;le se quej&#243; de que no pod&#237;a siquiera salir sola a comprar un peri&#243;dico. George Sand y otras mujeres luchaban por la emancipaci&#243;n femenina. Leer a Sand fue para Ad&#232;le una revelaci&#243;n. Francia se agitaba bajo vientos de renovaci&#243;n.<br />Los hijos de Hugo fueron encarcelados, as&#237; como Auguste Vacquerie, hermano de Charles y enamorado de Ad&#232;le, quien probablemente fue su primer amor.<br />Auguste Vacquerie representaba para Ad&#232;le &#150;bastante m&#225;s joven que &#233;l- , la oportunidad de saber qu&#233; tipo de pasi&#243;n hab&#237;a encendido su hermana L&#233;opoldine en Charles. Ambos hermanos eran tan parecidos como las dos hermanas. El amor que sinti&#243; Ad&#232;le por &#233;l fue intenso y fugaz y probablemente no fue un amor plat&#243;nico. <br />Ad&#233;le escribi&#243;: <em>S&#233; que sufres. Me entregu&#233; a ti porque sufr&#237;as. La prostituci&#243;n puede significar una sublime devoci&#243;n y no sabemos si una mujer p&#250;blica no es una hermana de la caridad.<br /></em>
<p>Este enamoramiento dur&#243; poco.</p><span>
<p><img title="Ad&#232;le Hugo en el jard&#237;n" height="379" src="http://static.flickr.com/45/114070248_1193152f3b.jpg?v=0" width="251" border="0" alt="" /></p></span>En ese mismo a&#241;o de 1846 (ella ten&#237;a 16 a&#241;os), Ad&#232;le se enamor&#243; de un escultor mucho mayor que ella y muy poco recomendable: sol&#237;a maltratar a sus amantes. Se trataba de Jean-Baptiste Augustin Cl&#233;singer. A&#241;os despu&#233;s, en su diario &#237;ntimo, ella escribi&#243;:<em> &#191;Qu&#233; sent&#237; por tres a&#241;os? &#161;Cl&#233;singer! Recuerdo la &#250;ltima vez que te vi, fue en Par&#237;s. Te am&#233;. Estuviste cerca de m&#237; toda la noche, me cortejabas, estabas absorto en mi amor &#161;Oh, eras un genio! &#161;Hab&#237;a genio en tus manos, genio en tus ojos! Cuando estabas conmigo, era feliz.<br /></em>El diario sugiere intimidad amorosa, pero &#233;l pronto se cans&#243; de la joven Hugo y se cas&#243; con la hija adolescente de George Sand, Solange. En una ocasi&#243;n, el violento Cl&#233;singer estuvo a punto de matar a Solange, a su hermano y a George, quien jur&#243; que nunca m&#225;s le admitir&#237;a en su casa. Sin embargo, Ad&#232;le (quien deb&#237;a conocer todo esto a trav&#233;s de Sainte-Beuve), escrib&#237;a despu&#233;s: <em>Tuve el cielo en mi alma. Am&#233;, sent&#237; que me encontrabas hermosa. Ten&#237;a 18 a&#241;os &#161;Amor, amor feliz! &#161;No hay nada m&#225;s hermoso en este mundo!<br /></em>Poco despu&#233;s, Ad&#232;le so&#241;&#243; (ella siempre pens&#243; que premonitoriamente), que encontrar&#237;a a un ingl&#233;s y que ese ingl&#233;s ser&#237;a su verdadero amor.<span>&nbsp; </span><br />En 1852 Hugo se ve precisado a exiliarse, primero a B&#233;lgica, de donde es expulsado, luego a Jersey y Guernessey, islas del canal de la Mancha que gobernaba Inglaterra y en las que Ad&#232;le conocer&#225; a Alfred Pinson, a quien identific&#243; como el ingl&#233;s de sus sue&#241;os. Escribi&#243;: <em>Al verlo, me encend&#237;</em>. Sin embargo, rechaz&#243; su oferta de matrimonio. Para ella, el matrimonio equival&#237;a a tiran&#237;a masculina.<br />
<p>Antes de huir hacia Nueva Escocia en busca de ese sue&#241;o, Ad&#233;le intent&#243; ser reconocida como compositora y pianista y comenz&#243; a hacer tr&#225;mites para publicar sus obras en Bruselas. V&#237;ctor Hugo no la apoy&#243;. Para &#233;l, el piano era <em>Una bestia de palo</em>. Ad&#232;le proyectaba tambi&#233;n un libro sobre<span>&nbsp; </span>la emancipaci&#243;n femenina, pero el destino de una escritora era a&#250;n m&#225;s incierto: claudic&#243;, aunque sigui&#243; escribiendo compulsivamente. </p><span>
<p><img title="La melancol&#237;a de Ad&#232;le Hugo" height="415" src="http://static.flickr.com/48/114070250_d6e541791e.jpg?v=0" width="326" border="0" alt="" /></p>
<p><span>En 1892 fueron descubiertas dos mil p&#225;ginas sobre los a&#241;os de exilio de Hugo en las islas del canal Jersey y Guernessey, que fueron atribuidas, en un primer momento, al propio V&#237;ctor Hugo. En 1952, R&#233;n&#233; de Messi&#232;res, c&#243;nsul franc&#233;s en Nueva York, revel&#243; en la universidad de Harvard que la verdadera autora del dietario fue la hija m&#225;s joven de Hugo: Ad&#232;le. En realidad hab&#237;a dos diarios, uno trataba con minuciosa exactitud de los d&#237;as pasados en las islas por la familia Hugo. El otro, escrito en lenguaje cifrado, era el diario &#237;ntimo de Ad&#232;le. <br />Como es normal en estos casos, los manuscritos estaban separados, algunos en Francia, otros en Estados Unidos. Hubo tambi&#233;n algunos hallazgos de ciertas p&#225;ginas perdidas en diferentes bibliotecas. Por fin, en 1968, Frances Vernor Guille public&#243; tres vol&#250;menes (de los cuatro proyectados), del <em>Diario &#237;ntimo de Ad&#232;le Hugo</em>. Diario que sirvi&#243; a Fran&#231;ois Truffaut como base para la pel&#237;cula que rese&#241;&#233; <a href="http://arteyliteratura.blogia.com/2006/020401-diario-intimo-de-adele-h.-de-francois-truffaut.php">aqu&#237;</a>. <br />Escritora compulsiva, escrib&#237;a sin parar, especialmente en los a&#241;os que pas&#243; en Nueva Escocia, mientras esperaba (in&#250;tilmente) que el mediocre teniente Alfred Andrew Pinson <span>&nbsp;</span>le correspondiera. V&#237;ctor Hugo, campe&#243;n de la Libertad, nunca consider&#243; a su hija como un talento digno de ser reconocido: para &#233;l era una mujer m&#225;s, cuyo destino era el matrimonio. A los 33 a&#241;os Ad&#232;le huy&#243; en pos&nbsp;de un hombre que la hab&#237;a cortejado anteriormente y a quien ella hab&#237;a rechazado. Para entonces,&nbsp;Pinson hab&#237;a cambiado de idea: ya no la quer&#237;a &#191;Por qu&#233;, pues, ella le consider&#243; digno de centrar sus obsesiones? &#191;Por qu&#233; persever&#243; durante nueve a&#241;os, de 1863 a 1872, en una persecuci&#243;n in&#250;til, dolorosa, exacerbada? <span>&nbsp;</span>Desde el 69 Pinson ya no se encontraba en las Barbados, hacia donde ella le hab&#237;a seguido tres a&#241;os antes. Ella no se enter&#243;. Vagaba sola, vestida de harapos, so&#241;ando con un amor que hab&#237;a so&#241;ado&#133;so&#241;ando con un ingl&#233;s que ser&#237;a su amor eterno&#133;<br /><span><span>&nbsp;</span>Cuando Ad&#232;le decidi&#243; viajar sola a Halifax, en Nueva Escocia, al otro lado del mar, para seguir a quien en su imaginaci&#243;n amaba tierna y apasionadamente &#191;qu&#233; buscaba? <span>&nbsp;</span>Bajo nombre supuesto recib&#237;a la subvenci&#243;n de su padre quien, disgustado, no se atrevi&#243; a negarle su asignaci&#243;n. Pero las cartas las escrib&#237;a su hermano Fran&#231;ois-V&#237;ctor. <span>&nbsp;</span>Hugo no se desentendi&#243; de su hija, pero nunca le escribi&#243;.<br /><span>En 1872, Madame Baa llev&#243; a Ad&#232;le a Francia. V&#237;ctor Hugo ingres&#243; a su hija en una instituci&#243;n, Ad&#232;le muri&#243; para el mundo, aunque su vida acab&#243; en 1915.<br />Fran&#231;ois Truffaut la resucit&#243;.</span></span></span></p></span>
<p><span><span><span><br /><span><span><strong>Leslie Smith Dow, <em>Ad&#232;le Hugo, La Miserable</em>, Goose Lane Editions, New Brunswick, Canada, 1993.</strong> </span></span></span></span></span></p></span></span></span></span></span></span></span></span></span>
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 <dc:date>2006-03-18T23:25:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Pascal Quignard en La Frontera del refinamiento y la brutalidad</title>
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 <![CDATA[
<img class="leftenm" alt="20060108143002-la-frontera-de-pascal-quignard.gif" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20060108143002-la-frontera-de-pascal-quignard.gif" /> 
<p><strong style="FONT-SIZE: 10px">El se&#241;or de Oeiras replic&#243; que no hab&#237;a sido su intenci&#243;n herirlo, pero que desde hac&#237;a alg&#250;n tiempo, le hab&#237;a parecido que su vida no era tan diferente de la vida de las tinieblas y que los rasgos de su rostro revelaban penas que se asemejaban a aquellas que, es de suponer, se padecen en los infiernos.</strong> </p>
<p>Como soy un poco obsesiva, hago ciclos. Tuve mi ciclo de m&#250;sica&nbsp;para&nbsp;clavec&#237;n, mi ciclo de m&#250;sica isabelina, mi ciclo oper&#237;stico ( y dentro de &#233;ste, mi ciclos Wagner, mi ciclo Puccini), mi ciclo Paul Celan, mi ciclo Rilke, mi ciclo Thomas&nbsp;Bernhard, Mi ciclo Balzac, mi ciclo Paul Auster (un poco como <a href="http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/"><font color="#0066bb">Portnoy</font></a>), que ahora est&#225; en su ciclo Faulkner, lo &#250;nico que &#233;l es m&#225;s organizado)...No sigo para no cansaros en exceso:&nbsp;ahora estoy en mi ciclo Pascal Quignard.</p>
<p>As&#237; que despu&#233;s de leer su <em>Georges de La Tour</em> y de postear sobre ello (sazon&#225;ndolo con mis propias ideotas), me apetece hablaros de esta leyenda recogida en<em> La Frontera</em>, que no s&#233; si es cierta o inventada (no he podido situarla en el omnisapiente Google), y que paso a comentar.</p>
<p>En cuanto&nbsp;comenc&#233; la lectura supe que andaba en los dominios de las leyendas del tipo C<em>oraz&#243;n comido</em> -&#233;sa que habla de una mujer castigada por su marido a comer el coraz&#243;n asado de su amante tras conocer sus traici&#243;n-, tan amadas por la tradici&#243;n francesa. </p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img title="En el libro del Castellano de Coucy se recogen todas las variantes legendarias del coraz&#243;n comido" height="150" alt="El libro del Castellano de Coucy" src="http://www.agapea.com/alianza//El-libro-del-Castellano-de-Coucy-i0n23708.jpg" width="94" border="0" />&nbsp;</p>
<p>Leyenda que luego resurgi&#243; en versi&#243;n l<em>ight</em> cuando se&nbsp;rumoreaba que Margot de Valois llevaba siempre&nbsp;encima un cintur&#243;n del que colgaban los corazones disecados de sus amantes muertos y que contribuy&#243; a su fama europea como mujer extraordinariamente hermosa: la m&#225;s hermosa de su tiempo, cosa que no confirman sus retratos.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>
<p></p>
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<p></p>
<p>Aparte del C<em>oraz&#243;n comido</em>, encuentro referencia literaria a la leyenda narrada en <em>La Frontera</em> en la verdadera historia, narrada por el propio protagonista, de la <em>Historia Calamitatum</em> ( o sea, la de Pedro Abelardo), ya que el tema se anuncia o se propone desde el comienzo: se trata de una castraci&#243;n.</p>
<p><em style="FONT-SIZE: 10px">La joven de Alcoba&#231;a hab&#237;a tenido tambi&#233;n un compa&#241;ero de juegos del que ser hab&#237;a encari&#241;ado; se llamaba Afonso&nbsp; y era el hijo del intendente de la Casa de Colares. Cuando Luisa cumpli&#243; trece a&#241;os a Afonso, en una capea, le hab&#237;a aplastado las gl&#225;ndulas de los genitales un toro que le hab&#237;a pisado salvajemente el vientre (...) Luisa de Alcoba&#231;a se precipit&#243;, fue corriendo hasta una carreta que hab&#237;a ah&#237; y en la que hab&#237;an tendido el cuerpo de Afonso, quien todav&#237;a daba alaridos. Hac&#237;a tanto calor en la carreta que la hab&#237;an cubierto con un ca&#241;izo.&nbsp; La joven estrech&#243; contra su pecho a su amigo mientras el barbero&nbsp;le hac&#237;a una incisi&#243;n en uno de los test&#237;culos y extra&#237;a la gl&#225;ndula (p. 14).</em>&nbsp;</p>
<p>Pero en la narraci&#243;n de Qugnard este castigo infamante, no s&#243;lo f&#237;sico sino moral, viene envuelto en una historia con caracteres vodevilescos y escatol&#243;gicos.</p>
<p>La primera visi&#243;n que el protagonista tiene de los encantos &#237;ntimos de la dama se da mientras ella hace sus necesidades en el jard&#237;n de Palacio. Despu&#233;s viene el despecho por la elecci&#243;n de un joven marido m&#225;s atractivo que &#233;l, la cuidadosa puesta en escena de un enga&#241;o que Moli&#232;re habr&#237;a aprobado, la ingenuidad de los j&#243;venes esposos, opuesta a la fr&#237;a plasmaci&#243;n de la venganza del amante despechado; la escena de caza,&nbsp;el jabal&#237; ( el toro ha estado presente en la primera historia, la que nos da la pista de lo que vendr&#225;), y el asesinato del&nbsp; marido, crimen perfecto, con la consiguiente seducci&#243;n de la joven viuda, la confesi&#243;n: &#233;l mismo, el se&#241;or de Jaume, confiando demasiado en s&#237; mismo, se delata y ello propicia la venganza de ella. Truculencia pura<em>. Nouvelle</em> renacentista, Chaucer m&#225;s Petronio m&#225;s Bandello: accidentes, camas que se convierten en trampas, enga&#241;os. Apariencia en contra de realidad. Conclusi&#243;n: dolor y muerte. Traici&#243;n. La perpetuaci&#243;n de la venganza o de la historia legendaria a trav&#233;s de los azules azulejos del para&#237;so residencial del mejor amigo del se&#241;or de Jaume, Mascarenhas, a pesar de la prohibici&#243;n del&nbsp; rey de recordar la terrible historia.</p>
<p>La materia, siempre lo he dicho, es lo de menos. Lo importante es el lenguaje.&nbsp;Sobre qu&#233;&nbsp;mediocres novelitas italianas arma el se&#241;or Shakespeare su <em>Romeo</em> <em>y Julieta</em>&nbsp;o su&nbsp;<em>Otelo</em> (o Cervantes<em> sus Novelas Ejemplares</em> ).</p>
<p>Lo que importa en Quignard&nbsp;es lo que no nos dice. Y el c&#243;mo no lo dice. El tatuaje del pubis de la dama: la cifra de todo su misterio.&nbsp;</p>
<p>La brutalidad al lado de lo sublime. Salvajismo y refinamiento. Sangre, excrementos y libaciones y amores que nacen, viven y no mueren. Toros y jabal&#237;es, Hombres y mujeres apasionados o distraidos. Jardines de sue&#241;o, donde se re&#250;ne el universo todo o toda la belleza del mundo y donde todo puede ocurrir, especialmente lo m&#225;s espantoso. O un peque&#241;o tratado del amor en la Europa del siglo XVII.</p>
<p><strong style="FONT-SIZE: 10px"><em>&nbsp;</em>Pascal Quignard<em>, La Frontera,</em> trad.&nbsp; y postfacio de Ascensi&#243;n Cuesta, Editorial Funambulista, 2005. </strong></p>
<p><strong style="FONT-SIZE: 10px"><em>La leyenda del Castellano de Coucy</em> (ed. de Isabel de Riquer), Alianza ed. 2002.</strong></p>
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 <dc:date>2006-01-09T17:13:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Las cartas de Emilia Pardo Baz&#225;n a Benito P&#233;rez Gald&#243;s: ternura, amor, humor.</title>
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<img class="center" alt="20060103200227-emilia-pardo-bazan.jpg" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20060103200227-emilia-pardo-bazan.jpg" /> 
<p>Ahora que he tenido a mi peque&#241;a fil&#243;loga conmigo, he sacado de uno de mis estantes una deliciosa recopilaci&#243;n de cartas amorosas escritas por <a href="http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Pardo_Bazan/index.shtml"><font color="#0066bb">Emilia Pardo Baz&#225;n</font></a> a <a href="http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/galdos/index.shtml"><font color="#0066bb">Benito P&#233;rez Gald&#243;s</font></a>, descubiertas y publicadas en 1976 por Carmen Bravo Villasante.</p>
<p>En su momento, mi amiga Pilar Alegret y yo disfrutamos con ellas, &nbsp;poniendo a la carta la voz, intentando buscar los matices del humor, de la inquietud amorosa, de la pena o de la culpa, que todo ello se re&#250;ne en esas&nbsp;extraordinarias muestras de la personalidad de la gran escritora gallega.&nbsp; Una de mis pasiones en aquellos a&#241;os fue leerla. Hace alg&#250;n tiempo, cuando pude conocer la ciudad de A Coru&#241;a (para m&#237;, la m&#225;s bella de Espa&#241;a),&nbsp;sent&#237; una gran emoci&#243;n al acercarme a su casa, visitar su peque&#241;o <a href="http://www.acamfe.org/acamfe/autor/pardobazan.htm"><font color="#0066bb">museo</font></a>, caminar por las habitaciones curioseando, como una invitada, las cosas de&nbsp;do&#241;a Emilia, sus retratos, sus muebles, sus manuscritos. La amabilidad de la gente&nbsp;que lleva el museo&nbsp; me hizo sentir muy a gusto y al final de la visita me sent&#233; &nbsp;en un lucernario que para ello han adecuado, a leer unos pasajes de su extraordinaria obra. Yo de ni&#241;a ya conoc&#237; a esta se&#241;ora. Mi mam&#225; me hab&#237;a comprado una antolog&#237;a de Carlos Gonz&#225;lez Pe&#241;a: <em>Florilegio de cuentos; e</em>l nombre me encant&#243;, aunque no sab&#237;a qu&#233; significaba esa palabra. Ah&#237; encontr&#233; varios de la Pardo. No olvido el de <em>La cabellera de Laura</em>, le&#237;do muchas veces&nbsp;y mi preferido junto con <em>&#161;Adi&#243;s, cordera!, </em>de <em>Clar&#237;n </em>y<em> El patio azul,</em> de Santiago Rusi&#241;ol<em>.&nbsp;</em></p>
<p>En los a&#241;os de facultad, Pilar y yo disfrutamos como locas de la lectura de sus novelas, desde&nbsp;<em>Un viaje de novios</em> hasta <em>La madre Naturaleza</em> y tambi&#233;n de&nbsp; <em>La cuesti&#243;n</em> <em>palpitante,</em> porque no hay que olvidar que adem&#225;s de su talento como escritora, la Pardo introdujo el tema del naturalismo franc&#233;s en plan te&#243;rico y pr&#225;ctico en Espa&#241;a, y tambi&#233;n fue pionera en su inter&#233;s por los escritores rusos que hoy todos admiramos. Entonces,&nbsp;all&#225; por el 1976,&nbsp;estas<em> Cartas a Gald&#243;s</em> nos ayudaron a entrar un poquito en la intimidad de esta mujer, grande por su extraordinario talento, su humor y&nbsp;su valor como persona.</p>
<p>De modo que, al llegar mi peque&#241;a Sarita, ninguna otra propuesta me pareci&#243; m&#225;s id&#243;nea que la lectura en voz alta de estas cartas, que ella desconoc&#237;a. Francamente, disfrutamos. Hace poco, Sara hab&#237;a le&#237;do a Gald&#243;s en dos de sus obras m&#225;s interesantes: <em>Fortunata y Jacinta</em>, y <em>La Desheredada</em>, novela injustamente relegada, cuando es tan interesante y enjundiosa como <em>La Regenta</em> de Clar&#237;n.&nbsp;Alg&#250;n d&#237;a os hablar&#233; de ese personaje quijotesco y complejo que es Isidorita Rufete y de toda la <em>gente</em> que puebla su&nbsp;universo y&nbsp;que la acompa&#241;a en su imparable descenso a los infiernos.</p>
<p></p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<img alt="" src="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/galdos/bpg.jpg" border="0" /></p>
<p>A lo que iba. No se puede decir que Emilia fuese una mujer hermosa. Era alta, robusta (luego ser&#237;a algo m&#225;s que robusta),&nbsp;ligeramente estr&#225;bica. Sin embargo, todos sus compa&#241;eros de generaci&#243;n (menos Juan Valera, que era mis&#243;gino y antifeminista), la adoraron. Fue educada por un padre generoso y progresista, que jam&#225;s le prohibi&#243; leer ning&#250;n libro, consciente de que como heredera absoluta de sus bienes, que no eran pocos, y por su inmenso talento, su hija pod&#237;a hacerlo todo: todo lo que quisiera. Ella se form&#243; en la biblioteca paterna, aprendi&#243; idiomas, viaj&#243;. Se cas&#243; muy joven, como era costumbre y estuvo siempre unida a su madre y a sus numerosos hijos. La relativa facilidad con la que entr&#243; en el mundo literario no es ajena a su posici&#243;n social y econ&#243;mica. Otro gallo le hubiera cantado de no haber sido quien era, pero lo que lleg&#243; a ser...eso se lo gan&#243; a pulso ella solita, trabajando y escribiendo incansablemente.</p>
<p>Bravo Villasante encontr&#243; estas 32 cartas in&#233;ditas datadas en 1889-1890&nbsp;(la correspondencia de todos los miembros de esta generaci&#243;n del 68 es muy abundante), aunque la amistad entre do&#241;a Emilia y Gald&#243;s data probablemente&nbsp;de 1881, a&#241;o de&nbsp;publicaci&#243;n de <em>La Desheredada</em> y de <em>La cuesti&#243;n palpitante</em> y de la separaci&#243;n conyugal (muy discreta y de com&#250;n acuerdo), de la autora gallega.</p>
<p>El amor y la pasi&#243;n de do&#241;a Emilia aparecen aqu&#237; te&#241;idos con los tonos del humor, de la ternura y de la clandestinidad a que estaban obligados. Tambi&#233;n de la sinceridad.&nbsp; Comienzan amablemente, as&#233;pticamente; son los inicios y la escritora encabeza: <em>Mi querido amigo y maestro</em>... y firma, muy seria, <em>Su amiga, E.,</em> pero pronto cambia el signo: en la tercera carta, que le escribe desde Par&#237;s, dice:</p>
<p><em>Triste, muy triste...como dir&#237;a un orador de la mayor&#237;a, me qued&#233; al separarme de ti, amado compa&#241;ero, dulce vidi&#241;a...&#191;qui&#233;n reemplazar&#225; </em>condignamente<em> nuestras expansiones a la mesa y en el execrable puesto, nuestras dulces y disparatadas </em>causeries<em>, nuestra charlas, ora guasonas, ora serias y literarias, nuestra ternura que era la salsa secreta de todo el </em>compagnage<em> y de toda el alma amistad que nos ven&#237;amos mintiendo? Ahora es cuando la p...&#237;cara imaginaci&#243;n representa con lindos colores toda la poes&#237;a de este viaje feliz...Hemos realizado un sue&#241;o, miqui&#241;o adorado, un sue&#241;o bonito, un sue&#241;o fant&#225;stico que a los 30 a&#241;os yo no cre&#237;a posible. Le hemos hecho la mamola al mundo necio que prohibe estas cosas; a Mois&#233;s que las prohibe tambi&#233;n con igual &#233;xito; a la realidad, que nos encadena; a la vida que huye; a los angelitos el cielo, que se creen los &#250;nicos felices porque est&#225;n en el Empireo con cara de bobos tocando el viol&#237;n... Felices, nosotros &#161;Ay, cu&#225;ndo volver&#233; a estrecharte en mis brazos, mono, felicidad m&#237;a, cu&#225;ndo ser&#225;!</em></p>
<p>Y esta vez se desp&#236;de de modo muy distinto:</p>
<p>...<em>Que sue&#241;es en renovar horas tan venturosas, que vayas tramando el modo de realizarlo en compa&#241;&#237;a de tu </em></p>
<p><em>Peinetita,</em></p>
<p><em>que te besa un mill&#243;n de veces el pelo, los ojos, la boca y el pescuezo.</em></p>
<p>La dificultad de encontrarse se manifiesta en muchas de las cartas. Los encuentros deb&#237;an ser secretos, a horas muy bien estudiadas, porque la Pardo viaja con frecuencia con su madre y con los ni&#241;os:</p>
<p>Le escribe desde Lourdes:<em> Mi vida, en este momento acabo de perder el tren que deb&#237;a llevarnos a Espa&#241;a...Lo que me consterna es pensar que tal vez no me esperes ya, con tantas dilaciones...Soy tu rata, que te ama y est&#225; rabiando con este contratiempo...</em></p>
<p>Y&nbsp;un lunes: <em>Mi prop&#243;sito es plantarme el jueves de 6 a 7 de la tarde near Maravillas Church (Palma Strasse), pero voy con mam&#225;...Ir&#233; al loco citato, si no me es absolutamente imposible, el jueves; y si no, el viernes, a"l ora stessa. Te abrazo con toda la fuerza de mis brazos y de mi coraz&#243;n, diletto, vita ed anima mia. Ti bacia caldamente, tu Porcia.</em>&nbsp;</p>
<p>(La Pardo y Gald&#243;s sol&#237;an reunirse en un discreto apartamento de la calle de La Palma, cerca de la iglesia de Maravillas, que ella llama, con su humor habitual, Palma Street o Palma Strasse y Maravillas Church).</p>
<p>Un domingo, le escribe: </p>
<p><em>Minino: Ayer nos convidaron al Real: mam&#225; en casos tales se pone como una ni&#241;a: quiere ver subir el tel&#243;n...Al ver esto, y ver que en el fat&#237;dico reloj sonaba la media, y transcurr&#237;a tiempo, y las siete se&nbsp;apropincuaban, hu&#237; del impuro nido. El martes ah&#237; tendr&#225;s a tu Suri&#241;a. Se me hace el tiempo largo; la met&#225; de mis deseos, cual huye ante mis asombradas pupilas &#161;Ah! &#161;Oh! &#161;Seductor, no me fascines con tu serpentina lengua! Adi&#243;s mono, hasta el martes -loco citato, all"ora stessa: En cuantique te vea, te como.</em>&nbsp;&nbsp;</p>
<p>No todo son mieles en la relaci&#243;n. Ella tiene un<em> affaire</em> con L&#225;zaro Galdiano en Barcelona. Narc&#237;s Oller, que los ha presentado, se siente celoso y se lo cuenta a Gald&#243;s. En una carta que desconocemos (las cartas de &#233;l no han llegado hasta nosotros), se lo reprocha. Do&#241;a Emilia, sorprendentemente, confiesa:</p>
<p><em>...Mi infidelidad material no data de Oporto, sino de Barcelona...Perdona mi brutal franqueza. La hace m&#225;s brutal el llegar tarde. Y no tener color de lealtad. Nada dir&#233; para excusarme y s&#243;lo a t&#237;tulo de explicaci&#243;n te dir&#233; que no me resolv&#237; a perder tu cari&#241;o confesando un error moment&#225;neo de los sentidos fruto de circunstancias imprevistas. Eras mi felicidad y tuve miedo&nbsp;a quedarme sin ella. Cre&#237;a yo que aquello ser&#237;a para los dos culpables igualmente transitorio y accidental. Me equivoqu&#233;: me encontr&#233; seguida, apasionadamente querida y contagiada. S&#243;lo entonces me pareci&#243; que exist&#237;a problema: s&#243;lo entonces empec&#233; a dejarme llevar hacia donde -al parecer- me solicitaban fuerzas mayores, creyendo que ah&#237; llenaba yo mayor vac&#237;o y hac&#237;a mayor felicidad. Perd&#243;name el agravio y el error, porque he visto que te hice mucho da&#241;o, a ti, que s&#243;lo mereces rosas y bienes, y que eres digno del amor de la misma Santa Teresa que resucitase...</em></p>
<p>La relaci&#243;n prosigui&#243;, pese al obst&#225;culo. Y Emilia sigue desplegando su humor sano y contagioso:</p>
<p><em>Cari&#241;o, caro (acabo de recibir una carta muy apasionada de un siciliano y por ende me dan ganas de seguir requebr&#225;ndote en&nbsp;la lengua de Petrarca) no emprender&#233; il mio viaggio hasta domani, ossia marted&#237; alle cinque e mezzo...y ahora recobro el idioma natal para decirte que es preciso, en esta ocasi&#243;n tan excepcional, que te revistas de alguna indulgencia para la cuesti&#243;n de las citas...Ratonci&#241;o, adi&#243;s, hasta ma&#241;ana.</em></p>
<p>De nuevo, desde Par&#237;s, adonde acude a ver la Exposici&#243;n Universal, le invita:</p>
<p><em>Por ahora la Exposici&#243;n para m&#237; s&#243;lo se traduce en gasto, polvo, sudor, mareo y traqueteo de tren. Veremos si ma&#241;ana, ante la Torre Eiffel, mudo de pauta y canto un himno al progreso. De todas suertes se me figura que prefiero ya a Steinkopfenkerken o como se llama esa ignorada aldea en que...</em></p>
<p>Y Tras los viajes a Par&#237;s, Suiza y Alemania, le escribe:</p>
<p><em>Mi vida, al abrir los ba&#250;les fueron saliendo objetos que eran otras tantas reminiscencias de nuestra feliz escapatoria... Pero sobre todo lo que yo tengo presente es la (escena) de Francfort, que pertenece al n&#250;mero de las que por rebasar de los l&#237;mites</em> del amor nefando y el deleite vil,<em> se graban en el esp&#237;ritu con imborrable huella... Haz por venir pronto, cielo, feo, monigote...&#161;Cu&#225;n grande&nbsp; va a ser mi orgullo si me dices que tus </em>saudades<em>&nbsp;corren&nbsp;parejas con las m&#237;as, y que t&#250; tambi&#233;n has encontrado en m&#237; la compa&#241;era que se sue&#241;a y se desea para ciertas escapatorias en que burlamos a la sociedad imp&#237;a y a sus mamarrachos de representantes!...Imposible parece que despu&#233;s de lo much&#237;simo que charlamos, ya en los fementidos y angostos lechos germ&#225;nicos, ya en los lujosos vagones, al amparo de los feld-mariscales que nos abr&#237;an las portezuelas y nos llamaban pr&#237;ncipes, quede todav&#237;a una comez&#243;n tan grande de charlar m&#225;s, y&nbsp;un deseo tal de verte otra vez en cualquier misterioso asilo, apretaditos el uno contra el otro, embozados en tu capa o en la m&#237;a los dos a la vez, o tumbados en el impuro lecho, que nuestra&nbsp;amistad tiern&#237;sima hace puro en tantas ocasiones. S&#237;, yo&nbsp;me acuesto contigo y me acostar&#233; siempre, y si es para algo execrable, bien, muy bien, sabe a gloria...porque tienes la gracia del mundo y me gustas m&#225;s que ning&#250;n libro.</em>&nbsp;</p>
<p>S&#233; que debo dejar de transcribir este delicioso di&#225;logo, del que conservamos s&#243;lo una parte, la de do&#241;a Emilia. Debemos dejar al <em>Miqui&#241;o</em> y a <em>Porcia</em>. Antes s&#243;lo permitidme deciros que si alg&#250;n d&#237;a en alguna librer&#237;a de viejo encontr&#225;is estas cartas, las llev&#233;is con vosotros. Las vais a disfrutar. Ternura, humor, amor.</p>
<p><strong style="FONT-SIZE: 10px">Carmen Bravo Villasante, ed., Emilia Pardo Baz&#225;n, <em>Cartas a Benito P&#233;rez Gald&#243;s (1889-1890),</em> Ediciones Turner, Madrid, 1975.</strong></p>
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 <dc:date>2006-01-05T13:07:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Dos biograf&#237;as de Ludwig II de Baviera</title>
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 <![CDATA[
<img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: left; PADDING-BOTTOM: 6px; PADDING-TOP: 6px" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20051218195552-ludwig2bbav.jpg" alt="" />Desde peque&#241;a me han gustado mucho las biograf&#237;as. En la biblioteca de mis abuelitos hab&#237;a muchas, y especialmente las de<strong> </strong><a href="http://www.kirjasto.sci.fi/amaurois.htm"><font color="#993399"><strong>Andr&#233; Maurois</strong></font></a> captaron mi inter&#233;s (alg&#250;n d&#237;a no lejano os hablar&#233; de su<em> Ariel o la Vida de Shelley). </em>Hoy por casualidad estaban pasando las im&#225;genes que tengo por mi pantalla. He estado escribiendo un informe del trimestre en el Instituto y me he detenido demasiado a buscar unos papeles. He visto pasar la de Ludwig de Baviera y he pensado que, aunque no hace mucho tiempo que habl&#233; de<font color="#993399"> </font><a href="http://arteyliteratura.blogia.com/2005/050601-luchino-visconti-y-ludwig-.php"><strong><font color="#993399">la </font><font color="#993399">pel&#237;cula</font></strong></a> que Visconti le dedic&#243;, podr&#237;a hablar hablar tambi&#233;n de los libros que tratan de su vida. Uno de ellos me lo regal&#243; mi hija mayor, Paulina, sabedora de que me interesaba por su vida. Su figura est&#225; enmarcada en el contexto del panorama hist&#243;rico de aquellos momentos previos a la primera unificaci&#243;n "alemana" y previos tambi&#233;n a la Primera Guerra Mundial, pero su poderosa y extraordinaria personalidad acaba siempre centrando el inter&#233;s biogr&#225;fico.<br />
<p>Las obras comienzan por el final, cuando Holnstein, T&#246;rring, Dursheim y otros escoltan el cad&#225;ver del Rey Ludwig II para conducirlo a su &#250;ltima morada. Detenido el 11 de junio en su castillo de Neuschwanstein, Luis II hab&#237;a sido conducido al d&#237;a siguiente al castillo de Berg, a orillas del lago Starnberg. El 13 de junio, cuando paseaba en compa&#241;&#237;a del Dr. Von Gudden que ten&#237;a asignado como alienista de cabecera, se ahog&#243; (se ahogaron) misteriosamente. Baviera entera hablaba de suicidio o de asesinato. Cualquiera de las dos posibilidades manchaba la honra real y hac&#237;a imposible un entierro cat&#243;lico. Al otro lado del lago, en Possenhofen, esa otra alma rom&#225;ntica y exc&#233;ntrica que era Elisabeth de Baviera, emperatriz de Austria-Hungr&#237;a, velaba la muerte de su primo m&#225;s af&#237;n, quiz&#225; envidi&#225;ndole. De &#233;l, escribir&#225;: <em>Lo amaba porque como yo, despreciaba a la multitud y no viv&#237;a sino para sus ensue&#241;os; m&#225;s valiosa que su vida era su tristeza.</em><br /></p>
<p>La sucesi&#243;n recae s&#243;lo nominalmente en el hermano menor del monarca, Otto, quien hace m&#225;s de diez a&#241;os est&#225; internado, a causa de una demencia profunda, en el castillo de Furstenried, a las afueras de Munich. La sucesi&#243;n directa queda extinguida, ya que ni Luis ni Otto tuvieron descendencia.</p>
<p>La locura asoma por todas partes al recorrer la historia de estas familias: se encuentra en los Hanover (Jorge III de Inglaterra), en Luis de Hesse, aterrorizado por su sombra; en la parte prusiana, Federico-Guillermo la padecer&#225; tambi&#233;n. Alejandra de Baviera cree haberse tragado un piano de vidrio...Parte de la excentricidad de la familia consistir&#225; en su acendrada sensibilidad art&#237;stica y en su desprecio por la politica. El esc&#225;ndalo que suscita la pasi&#243;n de Ludwig por Wagner en la sociedad muniquesa ha sido precedido por la pasi&#243;n, igualmente devoradora y p&#250;blica, que sinti&#243; su abuelo por Lola Montez. Tanto Lola como Wagner tuvieron que salir por pies de la capital b&#225;vara.</p>
<p>Desde peque&#241;o, Ludwig se siente atra&#237;do por el arte. Y este amor, especialmente concretado en la m&#250;sica (de Wagner) y en la arquitectura ser&#225;n los dos pilares sobre los que los cortesanos y las intrigas internacionales van a edificar su tumba. La megaloman&#237;a y el sentimiento de superioridad sobre los otros crecen con &#233;l desde peque&#241;o. Manifestaciones extremas que entonces hacen gracia y que despu&#233;s ser&#237;an esgrimidas como s&#237;ntomas de enajenaci&#243;n, como cuando ata, amordaza y golpea a Otto (dos a&#241;os menor que &#233;l) a los 8 a&#241;os, y se justifica ante todos diciendo, con gran dignidad: <em>Es mi vasallo y me falt&#243; al respeto</em>.</p>
<p>Ludwig se encontrar&#225; a s&#237; mismo en la figura del cisne, en Lohengrin, en la mitolog&#237;a y en la leyenda de los pueblos germ&#225;nicos. Vivir&#225; en un mundo mitol&#243;gico, imaginario, en el que s&#243;lo lo bello y lo ideal conviven. Sin embargo, agitado por oscuras pasiones que &#233;l mismo rechaza y no comprende, yacer&#225; en los refugios alpinos muchas veces, entre caballerizos borrachos y mozos analfabetos. </p>
<p>El destino de Baviera no le ser&#225; indiferente, pero como gobernante se limitar&#225; a firmar los acuerdos tomados por sus sucesivos gobiernos, sin implicarse nunca en la tarea, ni tampoco en la representaci&#243;n del Estado. Al igual que su prima Elisabeth en Viena, eludir&#225; tercamente, todas las ceremonias oficiales. Como ella. huir&#225; por lo caminos, escondi&#233;ndose, Elisabeth tras un abanico, Ludwig en el interior de sus castillos.</p>
<p>Inmerso a su pesar, en una guerra fratricida, no tendr&#225; m&#225;s remedio que rendirse a la uni&#243;n que se le propone. Pero &#233;l sabe que su patria, Baviera, ha dejado de existir como naci&#243;n, al menos pol&#237;ticamente.</p>
<p>Todos sus amores (Pablo de Thurn y Taxis, Wagner, Alberto Niemann, Emilio Rohde, Varicourt, Hornig, Josef Kainz y un largo etc&#233;tera), le decepcionaron, menos uno: el imposible, pero cierto amor que sinti&#243; por Elisabeth, su<em> Paloma</em>. Amor narcisista, pues amaba en ella lo que ella ten&#237;a de parecido con &#233;l: el elitismo, la f&#225;cil huida del mundo, la incapacidad de amar realmente, la poes&#237;a, el ideal siempre inalcanzado, la melancol&#237;a morbosa, la b&#250;squeda compulsiva de la soledad...</p>
<p>A los 25 a&#241;os, Luis ha perdido ya su legendaria belleza. El <em>kronprinz</em> Federico, futuro emperador de Alemania, lo describe: <em>El rey Luis ha cambiado de una manera que me ha sorpendido: ha perdido mucho de su hermosura. Le faltan varios dientes del frente. P&#225;lido, nervioso, su palabra es inquieta, tiene tendencia a engordar. En cuanto a sus dientes, una enojosa inclinaci&#243;n por los dulces se los ha estragado definitivamente.</em></p>
<p>Ocupado en la construcci&#243;n de sus castillos, elude la posibilidad de reunirse con los otros pr&#237;ncipes alemanes tras la victoria contra Francia y por tanto, nadie se ocupa de los asuntos de Baviera en esos c&#243;nclaves sobre la unificaci&#243;n de los pueblos alemanes en una gran Confederaci&#243;n. A Luis le duelen las muelas, desea abdicar. Huir. Pero no es posible la abdicaci&#243;n. A su fiel aya Meulhais le escribe: &#161;<em>Es muy doloroso y desconsolador ver sufrir as&#237; al pobre Otto! cada d&#237;a, su estado se agrava. A veces se queda dos d&#237;as sin acostarse. No puede dormir. Durante ocho semanas no se ha quitado ni un momento su calzado o su ropa. Dir&#237;amos que ya es un loco. Hace gestos espantoso, ladra como un perro y llega a veces a decir las peores groser&#237;as. Se queda as&#237; varios d&#237;as hasta que, agotado, vuelve a la normalidad.<br /></em></p>
<p>Bismarck le obliga a traspasar todos sus poderes reales a la Confederaci&#243;n. Consciente de lo que esto significa, Ludwig se niega a firmar, pero no puede ni siquiera negarse. El 18 de enero de 1871, el rey Guillermo de Prusia se proclama Emperador de Alemania en el sal&#243;n de los Espejos del palacio de Versalles. En julio se firma la paz con Francia y d&#237;as despu&#233;s, el <em>kronprinz</em> Federico hace su entrada triunfal en Munich. Al bajar del caballo, Ludwig exclama :<em>Creo que he cumplido con mi primera cabalgata como vasallo</em>.</p>
<p>A partir de ah&#237;, Ludwig se dedica a s&#237; mismo, a su mitolog&#237;a, a sus castillos, a sus caballerizos borrachos. Hasta su muerte. </p>
<p>El misterio de Ludwig es el de un hombre sensible, irrealista y rom&#225;ntico al que le toc&#243; un papel equivocado en una obra en la que no quer&#237;a actuar.</p>
<p></p>
<p><strong><span style="FONT-SIZE: 10px">Greg King, <em>El Rey Loco, Luis II de Baviera (1835-1886)</em>, Javier Vergara ed., 1997</span>.<br /><span style="FONT-SIZE: 10px">Pierre Combescot, Luis II de Baviera, Fondo de Cultura Econ&#243;mica, M&#233;xico, 1989. (Breviarios,504)</span></strong></p>
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 <dc:date>2005-12-18T20:06:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Una excelente novela: el Memoriale de Paolo Volponi</title>
<link>http://arteyliteratura.zoomblog.com/archivo/2005/12/17/una-excelente-novela-el-Memoriale-de-P.html</link>
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 <![CDATA[
<p><img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: left; PADDING-BOTTOM: 6px; PADDING-TOP: 6px" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20051217152602-memorial-de-paolo-volponi.jpg" alt="" />Como he escrito atr&#225;s, mi hija peque&#241;a est&#225; haciendo su &#250;ltimo curso de Filolog&#237;a Hisp&#225;nica en la Universidad de Bolonia gracias a una beca Erasmus. Como sab&#233;is, me gusta compartir lecturas con mis hijos, y tambi&#233;n discutir o dialogar sobre ellas. Es una costumbre que tenemos desde que eran peque&#241;os. Como mis lecturas de literatura italiana han sido recurrentes pero no uniformes, y como soy ecl&#233;ctica por naturaleza, no tengo un verdadero conocimiento de esa literatura. En suma, no se podr&#237;a hablar de mis lagunas, sino de los mares de mis desconocimientos.</p>
<p>Y aqu&#237; entra<font color="#993399"><strong> </strong></font><a href="http://www.scaruffi.com/writers/volponi.html"><font color="#993399"><strong>Volponi</strong></font></a>, a quien ahora leemos las dos: escritor contempor&#225;neo (y amigo) de Pasolini, quien lo inlcuy&#243; como actor en <a href="http://www.pasolini.net/cinema_mammaroma.htm"><em><font color="#663366"><strong>Mamma Roma</strong></font></em></a><font color="#663366">&nbsp;</font>(1962). Naci&#243; en la bella ciudad de Urbino en 1924, y compagin&#243; sus escritos con trabajos en la industria italiana (en la FIAT y en la Olivetti). De estas experiencias laborales naci&#243; sin duda la obra que nos ocupa, el <em>Memoriale</em> (1962), una de sus&nbsp;novelas m&#225;s&nbsp;conocidas. Volponi pereteneci&#243; durante muchos a&#241;os al Partido Comunista Italiano (PCI) y fue elegido senador de la Rep&#250;blica en 1983. Volponi es poeta: <em>El lagarto</em>-1948-, <em>Las puertas de los Apeninos</em> -1960- o <em>Testo a fronte</em> -1986-, y public&#243; una Antolog&#237;a po&#233;tica que recog&#237;a su obra desde 1946 hasta 1966, (1980). Como narrador, Volponi escribi&#243; cuentos y novelas : el ya citado <em>Memoriale</em> (1962), <em>La m&#225;quina mundial</em> (1965), <em>Corporal </em>(1974), <em>El planeta irritable</em> (1978) o <em>La mosca del capital</em> y <em>El camino hacie Roma</em> (1991). El escritor italiano muri&#243; en 1994.</p>
<p>Al principio, como no encontr&#233; la traducci&#243;n, tem&#237; que mi italiano estuviese demasiado olvidado como para poderlo leer. Pero no fue as&#237;. El ritmo de la prosa me ha ido llevando adelante sin demasiados escollos. No soy una lectora preocupada por no entender exactamente alguna que otra palabra, y no me he visto en la necesidad de usar el diccionario con exceso.</p>
<p>El <em>Memoriale&nbsp;</em>es el diario o recuento de un hombre enfermo que ha vuelto&nbsp;de la guerra y de la prisi&#243;n sufrida al final de &#233;sta en Alemania; padece tuberculosis y progresivamente, paranoia. Su m&#237;sero estado le conduce a la casa materna y a la oficina de colocaci&#243;n. Al principio, Albino conf&#237;a que su salvaci&#243;n llegar&#225; a trav&#233;s del trabajo en la nueva f&#225;brica, pero poco a poco la f&#225;brica se transformar&#225; en el monstruo que va a devorarle.&nbsp;El protagonista est&#225; en manos de un sistema m&#233;dico surgido del capital y que no se ocupa de su salud verdaderamente y de un sistema de trabajo que en su conjunto le rodea de normas, reglas, avisos&nbsp;e imposiciones que&nbsp;le colocan cada vez m&#225;s en una situaci&#243;n desesperada, completamente incomprensible para &#233;l: asfixiante.&nbsp;</p>
<p>La obra transcurre entre los a&#241;os 1946-1956, periodo en el que Italia desarrolla su neocapitalismo. En esos a&#241;os, su paisaje urbano se hace radicalmente distinto y los italianos cambian la azada por el martillo o el destornillador en un proceso paralelo entre el despegue econ&#243;mico y la despersonalizaci&#243;n del individuo.</p>
<p>Albino Saluggia es en la&nbsp;obra el ep&#237;tome de&nbsp;la destrucci&#243;n del ser originario, rural,&nbsp; que no puede convertirse en engranaje en medio de una Italia que trata de salir de la postguerra a base de &nbsp;industrializaci&#243;n&nbsp;y que no repara en la depauperizaci&#243;n y poluci&#243;n del campo o en la alienaci&#243;n del individuo. La f&#225;brica (cuyo nombre y funciones concretas no llegamos a conocer), es la idea, convertida en realidad, de la opresi&#243;n y de la industria deshumanizadora. La f&#225;brica es totalitaria, abstracta, inhumana, inmensa. La f&#225;brica no siente ni protege, no estimula ni ayuda al hombre: es un factor alienante y duro, ajeno a su naturaleza.</p>
<p>La enfermedad (o mejor, las enfermedades) de Albino Saluggia son un s&#237;ntoma de su desaveniencia con ese mundo incomprensible de la modernidad, en el que &#233;l no puede integrarse; de modo que paulatinamente sus delirios persecutorios pasan de los m&#233;dicos de la compa&#241;&#237;a a los jefes, a la polic&#237;a y a&nbsp;su propia madre, que no s&#243;lo no comprenden el profundo malestar que esa <em>nueva vida </em>le produce, sino que son vistos por &#233;l como c&#243;mplices y aliados de su destrucci&#243;n.</p>
<p>La obra entra de lleno en el discurso que otros hombres de su generaci&#243;n (de los que aqu&#237; he tratado superficialmente), como Pavese, Pasolini o Italo Calvino,&nbsp;elaboran sobre el dificultoso paso de la ntigua Italia rural, human&#237;sima, quiz&#225; un punto perezosa, a la Italia industrializada de la postguerra.</p>
<p>El estilo es r&#237;tmico, hipn&#243;tico y hermoso. El vocabulario asequible, coloquial y sin artificio y est&#225; al alcance de cualquiera que tenga&nbsp;alguna noci&#243;n del italiano.&nbsp;Lo recomiendo.</p>
<p>Dice Pasolini de Volponi: Yo pienso que ninguna voz de novelista, en estos &#250;ltimos a&#241;os, hab&#237;a encontrado la propia fisonom&#237;a con tanta precisi&#243;n, con tanta pureza, con tanto poder revelador".</p>
<p>(Paolo Volponi, <strong>Memoriale</strong>, Ed. Einaudi, Tur&#237;n,&nbsp;2004)&nbsp;</p>
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 <dc:date>2005-12-17T16:47:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Hoy, Cesare Pavese</title>
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<img class="center" alt="20051205090834-cesarepavese.jpg" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20051205090834-cesarepavese.jpg" /> 
<p>Hoy ir&#233; a buscar para mi hija un libro, editado p&#243;stumamente, de Pier Paolo Pasolini:<em> Petr&#243;leo.</em> Al comentarlo a<a href="http://elmulticine.com/elparnasillo/"><font color="#0066bb"> </font><font color="#663366">&#211;scar</font></a><font color="#663366">,</font> me ha dicho que ignoraba que Pasolini fuese escritor. Es curioso. Pasolini, es <em>sobretodo</em>, escritor. Poeta y novelista, pero tambi&#233;n ensayista y autor teatral. Y vuelvo a &#233;l peri&#243;dicamente, o &#233;l vuelve a m&#237;, como hoy, en que debo ir a buscarlo entre los estantes de La Central, junto con el<em> Memorial</em> de <a href="http://digilander.libero.it/letteratura/Novecento/volponi.htm"><font color="#663366">Paolo Volponi</font></a>, otro autor comunista cuya obra ella est&#225; a punto de conocer.</p>
<p>Buscando entre mis recuerdos, creo que Pasolini, Gramsci, Pavese, Ungaretti, son los grandes compa&#241;eros&nbsp;de mi juventud.&nbsp; Y de Pavese recupero hoy estos versos, que dedico a mi muchacho:</p>
<p><font size="2">Estas colinas duras que han formado mi cuerpo <br />y lo sacuden con tantos recuerdos, me han abierto el prodigio <br />de aquella que no sabe que la vivo y no llego a entenderla. <br /><br />Me la encontr&#233; una noche: una mancha m&#225;s clara <br />bajo las inciertas estrellas, en la oscuridad del verano. <br />Percib&#237;ase en torno la fragancia de estas colinas <br />m&#225;s profunda que la sombra y de repente son&#243; <br />como si saliera de estas colinas, una voz m&#225;s limpia <br />y &#225;spera, a la vez, una voz de tiempos perdidos. <br /><br />Alguna vez la veo, y se pone ante m&#237; <br />definida, inmutable, como un recuerdo. <br />Nunca he podido asirla: su realidad <br />cada vez se me escapa y me lleva m&#225;s lejos. <br />Si es bella, no lo s&#233;. Es joven entre las otras: <br />me sorprende, al imaginarla, un lejano recuerdo <br />de mi infancia vivida entre estas colinas, <br />tan joven es. Semeja la ma&#241;ana. Me muestra en los ojos <br />todos los cielos lejanos de aquellas ma&#241;anas remotas. <br />Y tiene en los ojos un firme prop&#243;sito: la luz m&#225;s limpia <br />que jam&#225;s tuvo el alba sobre estas colinas. <br /><br />La he creado del fondo de todas las cosas <br />que me son m&#225;s queridas, y no llego a entenderla. </font></p>
<p><font size="2">(De <em>Trabajar cansa</em>, Florencia 1936, edici&#243;n definitiva, 1946).</font></p>
<p>Pavese (1908-1950) escribe en piamont&#233;s, porque quiere reivindicar el italiano de la provincia frente al habla burguesa y citadina, pero no lo hace por diletantismo dialectal, sino por conciencia de nobleza. Pavese, que es un poeta antifascista que se unir&#225; a la resistencia, que probar&#225; la c&#225;rcel y la lejan&#237;a de todo lo que ama (tierra, mujer amada), intenta, como &#233;l mismo dice, nutrirse de lo propio para nutrir universalmente. Licenciado en Filolog&#237;a Inglesa y traductor de Steinbeck, de Hemingway y de Gertrude Stein, Pavese no puede estar m&#225;s distante del provincianismo. Alcanzar&#225; lo universal desde lo cotidiano, desde lo contempor&#225;neo, desde el propio yo transido de melancol&#237;a. Melancol&#237;a por la conciencia de lo perdido. Todo eso surge de la obra del poeta y novelista, editor y fundador de la editorial Einaudi, que una noche se suicid&#243; en un hotel de Tur&#237;n, despu&#233;s de haber recibido un premio literario, pero que nos dej&#243; entre otras muchas obras eternas, <em>el</em>&nbsp;poema: <em><font color="#663366"><a href="http://www.poeticas.com.ar/Directorio/Poetas_miembros/Cesare_Pavese.html" target="_blank">Vendr&#225; la muerte y tendr&#225; tus ojos</a></font></em> (1951) y ese <em>Oficio de vivir</em> (1952) inolvidable.</p>
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 <dc:date>2005-12-05T08:14:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Rojo y Negro de Stendhal</title>
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<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img class="center" alt="20051122212504-rothko-rojoynegro.jpg" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20051122212504-rothko-rojoynegro.jpg" /></p>
<p></p>
<p>La &#250;ltima vez que estuve en Par&#237;s, volv&#237;a de Holanda. Hab&#237;a llevado a cabo un viaje que ya comenzaba a hacerse demasiado largo. Ansiaba llegar a casa. En el viaje de ida, hab&#237;a permanecido unos d&#237;as en la capital francesa, en la que me siento casi como en casa, pero a la vuelta no pensaba ya detenerme. Llegu&#233; a la estaci&#243;n del Norte y, como me quedaban unas horas libres&nbsp;antes de coger el tren en la de Austerlitz con destino a Barcelona, decid&#237; bajar zigzagueando, con mi maletita de ruedas, por las calles de Par&#237;s. </p>
<p>Caminar es una de las cosas que hay que hacer cuando se viaja. Pens&#233; atravesar Par&#237;s a pie y en &#250;ltimo caso, si se me hac&#237;a ya un poco tarde, tomar&#237;a un taxi en cualquier punto de mi recorrido. </p>
<p>Y as&#237;, me lanc&#233; a la caminata o al vagabundeo. Sabiendo m&#225;s o menos hacia donde me dirig&#237;a, pero sin estar verdaderamente preocupada por la ruta que iba a seguir. </p>
<p>Antes de llegar a un parque, donde pens&#233; detenerme a fumar un cigarrillo y a pensar (s&#237;, me gusta detenerme en los parques a pensar o&nbsp;a hablar conmigo misma, machadianamente), tuve una sorpresa inesperada y sent&#237; una gran emoci&#243;n. En un edificio cualquiera de una avenida cualquiera,&nbsp;vi una placa. En ella se dec&#237;a, m&#225;s o menos, que&nbsp;en esa ubicaci&#243;n, en una casa&nbsp;ya inexistente, hab&#237;a vivido Henry Beyle, m&#225;s conocido como Stendhal. Como la tentaci&#243;n de hincar dos rodillas en tierra era excesiva ( no hab&#237;a tierra sino vulgar cemento, las calles de Par&#237;s son inmundas&nbsp;y&nbsp;el edificio en cuesti&#243;n no era la casa de Stendhal ya), simplemente permanec&#237; delante, emocionada, sintiendo&nbsp;el improbable fetichismo del lugar.</p>
<p>Todo esto lo recuerdo ahora con una media sonrisa &#161;Lo rom&#225;nticos que podemos ser los lectores!</p>
<p>Mi primera incursi&#243;n en el universo stendhaliano fue con <em>La Cartuja de Parma</em> y yo era una ni&#241;a de unos 14 &#243; 15 a&#241;os.&nbsp;La lucha, destino de Fabrizio del Dongo, el fresco de la Europa postnapole&#243;nica y esa figura femenina poderosa, ambigua, encantadora de la Sanseverina,&nbsp;m&#225;s las incontables aventuras del h&#233;roe, me cautivaron.&nbsp;Sin duda esta novela stendhaliana posee la misma grandeza que los cuadros &#233;picos de Delacroix. De momento, todo ello no me llev&#243; a Sorel. Ya estaba yo en mis veinte cuando se cruz&#243; ante m&#237;, Julien. Casi al mismo tiempo en que descubr&#237; a Maupassant. Sorel es el prototipo del hombre que contempla c&#243;mo sus propios merecimientos se ven oscurecidos por su situaci&#243;n social.&nbsp; Simpatic&#233; con &#233;l&nbsp;instant&#225;neamente. Cu&#225;ntas veces he pensado en la ambig&#252;edad de su alma, por un lado sensible, rom&#225;ntica y generosa; por otro,&nbsp;mezquina, envidiosa y &nbsp;amarga. Sorel es&nbsp;el hombre capaz de terminar con la vida de la &#250;nica persona que en verdad ha amado y tambi&#233;n el que llora en silencio su frustraci&#243;n intelectual y social. Su crimen es castigado con una crueldad sin paliativos por esa sociedad injusta e hip&#243;crita, y su culpa s&#243;lo puede ser atenuada por el perd&#243;n&nbsp;sublime de su v&#237;ctima: ese otro personaje extraordinario que es Madame Renal.</p>
<p>Mi ejemplar de <em>Rojo y Negro</em> era una belleza. Se trataba de dos peque&#241;os vol&#250;menes, encuadernados delicadamente en piel, con algunas ilustraciones y editados en 1919, traducidos al espa&#241;ol por<strong><font color="#993399"> </font></strong><a href="http://centros2.pntic.mec.es/cp.enrique.de.mesa/poeta.html" target="_blank"><strong><font color="#993399">Enrique de Mesa</font></strong></a><strong><font color="#993399">.</font></strong> Antes de venir a Espa&#241;a, los regal&#233; a su nieta, Teresa Lobo, exiliada en M&#233;xico a causa de la Guerra Civil, que no los ten&#237;a. Nunca he pose&#237;do ejemplares m&#225;s bonitos que &#233;sos, ni tampoco me he desprendido con menos pena de ellos, dadas las circunstancias.</p>
<p>Julien Sorel ha vuelto a aparecer, esta vez&nbsp;en la pantalla, en la &#250;ltima pel&#237;cula de Woody Allen, <em>Match Point</em>, que no voy a rese&#241;ar aqu&#237;, a la espera del art&#237;culo que mi querido &#211;scar estar&#225; ya preparando para su <a href="http://elmulticine.com/elparnasillo/" target="_blank"><strong><font color="#993399">Parnasillo</font></strong></a>. &#211;scar ve a Chris Wilton m&#225;s&nbsp;como Raskolnikov que como Sorel. Yo, sin dejar de darle la raz&#243;n, prefiero pensar hoy en Sorel y&nbsp;dedicarle estos pensamientos al gran Stendhal, autor de esa maravilla que es <em>Rojo y Negro</em>.</p>
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 <dc:date>2005-11-22T18:19:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Anna Karenina, Greta Garbo y la Dido de Purcell</title>
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<p><font size="3"><font face="Times New Roman"><span style="COLOR: #333333; mso-ansi-language: ES-TRAD"><img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: left; PADDING-BOTTOM: 6px; PADDING-TOP: 6px" alt="" src="http://home.hiwaay.net/~oliver/ggannak_r1_c1.jpg" />Recuerdo perfectamente aquella primera conversaci&#243;n con &#211;scar sobre Anna Karenina. Anna s&#243;lo puede ser objeto de amor (o sujeto de amor, si prefer&#237;s), lo mismo que Anita Ozores. Karenina es tan superior a la sociedad que la rodea (en honestidad, en entrega, en inocencia), que se yergue como arquetipo de inconsciencia por la manera en que se abisma en su amor, sin importarle nada, ni su&nbsp;hijo amado, ni&nbsp;la posici&#243;n econ&#243;mica, ni la situaci&#243;n social y pol&#237;tica de su marido. V&#237;ctima (como tantas otras hero&#237;nas decimon&#243;nicas), de un matrimonio convenido y&nbsp;de una uni&#243;n sin amor: mujer sin hogar verdadero,&nbsp;aunque due&#241;a o hu&#233;sped de un palacio. Anna tiene el arrojo suficiente para oponerse abiertamente a una sociedad con doble moral que tolera el adulterio de manera complaciente, pero que en cambio condena sin paliativos la franca exhibici&#243;n de su&nbsp;amor por Vronski. Mi lectura no pudo ser feminista, puesto que cuando la le&#237; por primera vez, yo era una ni&#241;a; pero la injusticia de aquel juicio social hip&#243;crita, la crueldad de Karenin, el sufrimiento del hijo, (s&#250;bita e inexplicablemente separado de su madre), el estupor de Kitty, la ingratitud de Vronski y el suicidio de Anna en aquel and&#233;n, despu&#233;s de haberla acompa&#241;ado tantas veces de Mosc&#250; a San Petesburgo, de San Petesburgo a Mosc&#250; me hicieron derramar muchas l&#225;grimas. Sent&#237;,&nbsp;cuando se muere Anna, como si&nbsp;se muriera un familiar querido, una amiga &#237;ntima, alguien muy cercano. Como lectora conoc&#237; todos los secretos de Anna, todos sus anhelos, sus sue&#241;os, sus decepciones. </span></font></font></p>
<p><font size="3"><font face="Times New Roman"><span style="COLOR: #333333; mso-ansi-language: ES-TRAD">Amar a Anna nos uni&#243; a &#211;scar y a m&#237; en 2001. S&#237;, lo recuerdo. </span></font></font><font face="Times New Roman"><span style="COLOR: #333333; mso-ansi-language: ES-TRAD"><font size="3">En cambio, he olvidado c&#243;mo empec&#233; a amar a Anna. Ya no s&#233; si fue gracias a Greta Garbo que me acerqu&#233; a la novela de Tolstoi o si fue la novela la que me llev&#243; a la Garbo. Cuando yo era chica, en el canal 4 de la Televisi&#243;n Mexicana pasaban los grandes cl&#225;sicos, y entonces conoc&#237; a Garbo, a Davies, a Bogart, Edward G. Robinson, John Garfield. Ah&#237; naci&#243; mi pasi&#243;n por el cine. Para m&#237;, Anna no puede ser otra que Garbo, a pesar de que Vronski seguramente no deber&#237;a haber sido el gris Frederick March, sino Clark Gable, pero claro, hay ciertas cosas imposibles en el cine. La deliciosa Greta es&nbsp;la d&#233;bil&nbsp;Anna, que se convierte en la aguerrida Anna, la que se&nbsp;enfrenta a Karenin, monol&#237;tico, inapelable en su decisi&#243;n de alejarla para siempre del pobre Freddie Bartholomew&#133;&nbsp; Y am&#233; a Greta-Anna, bajando las escaleras, mientras la criada llora, para reunirse con su amor, que resultar&#225;, inevitablemente, indigno de su sacrificio. Y sufr&#237; vi&#233;ndola enceguecida por el amor, soportando las cada vez m&#225;s fr&#237;as miradas de su amante...</font></span><span style="FONT-SIZE: 10.5pt; COLOR: #333333; mso-ansi-language: ES-TRAD"> </span></font></p><font face="Times New Roman"><span style="FONT-SIZE: 10.5pt; COLOR: #333333; mso-ansi-language: ES-TRAD"><font face="Times New Roman"><font size="3"><span style="COLOR: #333333; mso-ansi-language: ES-TRAD">La historia de amor y de traici&#243;n de Anna y de Vronski, ahora me doy cuenta, es similar a la de Dido y Eneas (que &nbsp;en mi juventud tambi&#233;n ten&#237;a muy fresca en la memoria). Pero por aquel tiempo, yo todav&#237;a no sab&#237;a relacionar las cosas. Supongo que al crecer, uno va estableciendo los sutiles vasos comunicantes que m&#225;s o menos constituir&#225;n eso que llamamos cultura.</span><span style="COLOR: #333333; FONT-FAMILY: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD"> </span></font></font></span></font><span style="FONT-SIZE: 10.5pt; COLOR: #333333; mso-ansi-language: ES-TRAD"><font face="Times New Roman"><font size="3"><span style="COLOR: #333333; FONT-FAMILY: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD"><font face="Times New Roman"><font size="3"><span style="COLOR: #333333; mso-ansi-language: ES-TRAD">Anna y Dido: dos mujeres traicionadas, entregadas absolutamente, y sin miedo o noci&#243;n del futuro abandono. Orilladas a morir (a suicidarse, mejor dicho), como l&#243;gica consecuencia de un amor tajante y crudamente interrumpido.</span><span style="COLOR: #333333; FONT-FAMILY: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD"> </span></font></font><font face="Times New Roman"><font size="3"><span style="COLOR: #333333; FONT-FAMILY: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD">
<p><span style="COLOR: #333333; mso-ansi-language: ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3">En el<a href="http://www.epdlp.com/opera.php?id=63"><font color="#993399"> </font></a></font><span style="COLOR: #333333"><font face="Times New Roman" color="#993399" size="3"><a href="http://www.epdlp.com/opera.php?id=63"><strong>Lamento de Dido</strong></a></font></span><font face="Times New Roman" size="3">, Henry Purcell plasma con absoluta genialidad esta desesperaci&#243;n cerrada, este desasosiego, imposible de superar: "Recu&#233;rdenme, recu&#233;rdenme, pero, ay, olviden mi destino", canta Emma Kirkby, aunque en su libreto, Nahum Tate (1689)</font><a href="http://opera.stanford.edu/iu/libretti/dido.html#act3"><span style="COLOR: #333333"><font face="Times New Roman" size="3"> Eneas</font></span></a><font size="3"><font face="Times New Roman"> no&nbsp;se va de Cartago&nbsp;por su gusto: <em>In spite of&nbsp;Jove"s&nbsp;command,/ I"ll stay/ offend the Gods/ and Love obey (Me&nbsp;quedar&#233;, a pesar/ de las &#243;rdenes de J&#250;piter/ ofendiendo a los dioses/ y obedeciendo al Amor), </em></font></font></span><span style="COLOR: #333333"><font size="3"><font face="Times New Roman">sino qu</font></font></span><span style="COLOR: #333333"><font size="3"><font face="Times New Roman">e es obligado a ello por la propia Dido, que cree en su destino, inducida por el enga&#241;o de las hechiceras. Sin embargo, r&#225;pidamente (como Vronski), Eneas se deja convencer y parte a la guerra (a la gloria), abandonando a Dido a la muerte, que ella le anuncia. </font></font></span></p></span></font></font><span style="COLOR: #333333"><span style="COLOR: #333333"><font size="3"><font face="Times New Roman">Dido y Anna pueden decir lo mismo: <em>S&#237;, en &#233;l hab&#237;a el triunfo del &#233;xito que halagaba su amor propio. Desde luego y tambi&#233;n hab&#237;a amor, pero, m&#225;s que nada, hab&#237;a orgullo. Se enorgullec&#237;a de m&#237; (...) Ha tomado de m&#237; todo lo que ha podido y ya no le hago falta. Le molesto, aunque trata de no ser cruel conmigo (...) Mi amor se vuelve cada vez m&#225;s apasionado y m&#225;s susceptible y el de &#233;l, en cambio, se va extinguiendo...&nbsp;</em> </font></font></span></span><span style="COLOR: #333333"><span style="COLOR: #333333"><span style="COLOR: #333333"><font size="3"><font face="Times New Roman">En la novela, Tolstoi compara&nbsp;a Anna con una vela que se apaga. Arde un momento y se extingue, junto con sus recuerdos de la infancia, su amor y todas sus emociones: Chisporrote&#243;, comenz&#243; a extinguirse y se apag&#243; para siempre. </font></font></span><span style="COLOR: #333333"><font size="3"><font face="Times New Roman">Para nosotros, esa vela sigue ardiendo. </font></font></span><span style="COLOR: #333333"><font size="3"><font face="Times New Roman">
<p></p>
<p><font face="Times New Roman"><em><span style="COLOR: #333333"><font size="3">&nbsp;</font></span></em><em><span style="FONT-SIZE: 11pt; COLOR: #333333"><strong>Anna Karenina</strong> (1935) Direcci&#243;n: Clarence Brown, Di&#225;logos: S.N.Berhman-Clarence Dane, con Greta Garbo, Fredric March, Freddie Bartholomew, </span></em></font><font face="Times New Roman"><em><span style="FONT-SIZE: 11pt; COLOR: #333333">Maureen 0"Sullivan, Basil Rathbone (USA).</span></em></font></p>
<p><font face="Times New Roman"><em><span style="FONT-SIZE: 11pt; COLOR: #333333">Leon Tolstoi, <strong>Anna Karenina</strong>, en <strong>Obras Completas</strong> (vol. II), trad. de Irene y Laura Andresco, Madrid, 2003.</span></em></font></p></font></font></span><font face="Times New Roman"><em><span style="FONT-SIZE: 11pt; COLOR: #333333"></span></em></font>
<p><font face="Times New Roman"><em><span style="FONT-SIZE: 11pt; COLOR: #333333"></span></em></font></p></span></span></span></font></font></span>
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 <dc:date>2005-11-18T19:40:00+01:00</dc:date>
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 <title>Pierre de Ronsard, Pr&#237;ncipe de la poes&#237;a francesa</title>
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<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: left; PADDING-BOTTOM: 6px; PADDING-TOP: 6px" alt="" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/Flores_gabrielazayas.JPG" /></p>
<p>Pierre de Ronsard, <br /><strong>Poes&#237;a</strong> <br />Trad. de Carles Pujol, ed. Pre-Textos (col. La Cruz del Sur), Valencia, 2000.<br /></p>
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<p><br />Ayudada por la magn&#237;fica traducci&#243;n de Carles Pujol, leo este hermoso libro. Hermoso por la tipograf&#237;a, por el papel, por la elegante portada, y por la belleza inmarcesible de la poes&#237;a de Ronsard. <br />Como apunta Pujol en el pr&#243;logo, Ronsard ha quedado marcado por el t&#243;pico <em>Colligo, virgo, rosas</em> de su soneto m&#225;s famoso:</p>
<p><br /><br />Quand vous serez bien vieille, au soir, &#224; la chandelle,<br />Assise aupres du feu, devidant et filant,<br />Direz, chantant mes vers, en vous esmerveillant :<br />Ronsard me celebroit du temps que j'estois belle.<br /><br />Lors, vous n'aurez servante oyant telle nouvelle,<br />Desja sous le labeur &#224; demy sommeillant,<br />Qui au bruit de mon nom ne s'aille resveillant,<br />Benissant vostre nom de louange immortelle.<br /><br />Je seray sous la terre et fantaume sans os :<br />Par les ombres myrteux je prendray mon repos:<br />Vous serez au fouyer une vieille accroupie,<br /><br />Regrettant mon amour et vostre fier desdain.<br />Vivez, si m'en croyez, n'attendez &#224; demain :<br />Cueillez d&#233;s aujourd'huy les roses de la vie.<br /><br />Pero como apunta el traductor, Ronsard es mucho m&#225;s que ese prestidigitador de t&#243;picos cl&#225;sicos y es solamente la pereza o la ignorancia la que nos hace estar ciegos ante la variedad de su obra. Aparte petrarquismos innegables, como en este soneto tan caracteristico:<br /><br />Je veux mourir pour tes beaut&#233;s, Ma&#238;tresse,<br />Pour ce bel oeil, qui me prit &#224; son hain,<br />Pour ce doux ris, pour ce baiser tout plein<br />D'ambre et de musc, baiser d'une D&#233;esse.<br /><br />Je veux mourir pour cette blonde tresse,<br />Pour l'embonpoint de ce trop chaste sein,<br />Pour la rigueur de cette douce main,<br />Qui tout d'un coup me gu&#233;rit et me blesse.<br /><br />Je veux mourir pour le brun de ce teint,<br />Pour cette voix, dont le beau chant m'&#233;treint<br />Si fort le coeur que seul il en dispose.<br /><br />Je veux mourir &#232;s amoureux combats,<br />So&#251;lant l'amour, qu'au sang je porte enclose,<br />Toute une nuit au milieu de tes, bras.<br /><br />y mitolog&#237;as, Ronsard ha sido no s&#243;lo el cantor amoroso que todos presuponen, sino tambi&#233;n el amargo gustador de las hieles de la vejez, de la decadencia y del <strong>horror vacui</strong>. Ronsard es tambi&#233;n el cronista po&#233;tico de la realidad de su tiempo, cosa que no puede decirse de Garcilaso, por ejemplo, con quien tantas cosas comparte. Garcilaso solamente se torn&#243; "realista" en su famosa ep&#237;stola a Bosc&#225;n, cuando deliciosamente (a mi juicio), le cuenta los pesares del camino, las malas ventas, los p&#233;simos yantares&#133;<br />Por otro lado, Ronsard posee la inspiraci&#243;n er&#243;tica que en la literatura espa&#241;ola s&#243;lo llegar&#225; a trav&#233;s de Aldana, muchos a&#241;os despu&#233;s. El erotismo cari&#241;oso de sus poemas dota de un h&#225;lito de frescura muchas de sus composiciones:<br /><br />Marie, que je sers en trop cruel destin,<br />Quand d'un baiser d'amour votre bouche me baise,<br />Je suis tout &#233;perdu, tant le coeur me bat d'aise.<br />Entre vos doux baisers puiss&#233;-je prendre fin !<br /><br />Il sort de votre bouche un doux flair, qui le thym,<br />Le jasmin et l'oeillet, la framboise et la fraise<br />Surpasse de douceur, tant une douce braise<br />Vient de la bouche au coeur par un nouveau chemin.<br /><br />Il sort de votre sein une odoreuse haleine<br />(Je meurs en y pensant) de parfum toute pleine,<br />Digne d'aller au ciel embaumer Jupiter.<br /><br />Mais quand toute mon &#226;me en plaisir se consomme<br />Mourant dessus vos yeux, lors pour me d&#233;piter<br />Vous fuyez de mon col, pour baiser un jeune homme.<br /><br />O as&#237;:<br /><br />Une fille d"Anjou me detiene en servage,<br />Ores baisant sa main et ores son tetin,<br />Et ores ses beaux yeux, asters de mon destin&#133;<br /><br />Una joven de Anjou avasalla mi pecho,<br />Ya besando su mano, ya besando el pez&#243;n,<br />Ora sus bellos ojos, astros de mi destino&#133;<br /><br />A la muerte de uno de sus amores, Marie, Ronsard nos emociona con las elucubraciones f&#250;nebres de su alma enamorada. No con la profundidad de un Quevedo, pero casi&#133; <br /><br />As&#237;, Ronsard, que se halla, cronol&#243;gicamente, entre Garcilaso y Shakespeare, se adelanta a Quevedo, a Aldana, a Lope tambi&#233;n (en aquel famoso <em>Desmayarse, atreverse, estar furioso</em>&#133;) cuando declara,<br /><br />Marie, baisez-moi ; non, ne me baisez pas,<br />Mais tirez-moi le coeur de votre douce haleine ;<br />Non, ne le tirez pas, mais hors de chaque veine<br />Sucez-moi toute l'&#226;me &#233;parse entre vos bras ;<br /><br />Non, ne la sucez pas ; car apr&#232;s le tr&#233;pas<br />Que serais-je sinon une semblance vaine,<br />Sans corps, dessus la rive, o&#249; l'amour ne d&#233;m&#232;ne<br />(Pardonne-moi, Pluton) qu'en feintes ses &#233;bats ?<br /><br />Pendant que nous vivons, entr'aimons-nous, Marie,<br />Amour ne r&#232;gne pas sur la troupe bl&#234;mie<br />Des morts, qui sont sill&#233;s d'un long somme de fer.<br /><br />C'est abus que Pluton ait aim&#233; Proserpine ;<br />Si doux soin n'entre point en si dure poitrine :<br />Amour r&#232;gne en la terre et non point en enfer.<br /><br />Nacido en Blois en 1524, hijo de una familia noble y destinado a las armas, fue enviado por su padre a la corte de Francia a los 12 a&#241;os, despu&#233;s de una infancia vivida en medio de la naturaleza, que dejar&#225; en su alma una huella imborrable de belleza.<br />Aquejado de una mala salud, padece sordera antes de los 20 a&#241;os. Por lo que se ve obligado a renunciar a las carreras militar o diplom&#225;tica. As&#237;, recibe la tonsura y una serie de beneficios eclesi&#225;sticos que le van a permitir dedicarse a la poes&#237;a. Se acerca a Du Bellay y es disc&#237;pulo del gran helenista y humanista Jean Dorat, creador de la "Brigada po&#233;tica", antecesora del grupo literario de la Pl&#233;iade, que re&#250;ne, entre otros a Ronsard, Joachim du Bellay y Jean Antoine de Ba&#239;f.<br />En 1549, Ronsard da a la luz el manifiesto po&#233;tico del grupo en defensa de la lengua francesa: propone enriquecer el vocabulario y componer obras inspiradas en la &#233;poca cl&#225;sica utilizando sus formas: la oda, la eleg&#237;a, la epopeya o la tragedia &#191;Los autores? Desde Homero hasta P&#237;ndaro, m&#225;s Virgilio, Horacio, Ovidio&#133;<br />Ronsard equilibra su vida cortesana, fr&#237;vola y mundana con estancias dedicadas a la meditaci&#243;n, la lectura, el estudio y la escritura en sus posesiones de Vend&#244;mois y de Touraine. Su carrera po&#233;tica, que va del 1550 al 1585, a&#241;o de su muerte, le permitir&#225; practicar una enorme variedad de estilos y de formas po&#233;ticas. Pocos poetas escribir&#225;n mayor n&#250;mero de poemas: se calculan unos 50 mil, y ninguno conseguir&#225; la variedad ronsardiana. &#201;l solo encarna el esp&#237;ritu de la Pl&#233;iade (el Siglo de Oro franc&#233;s) e impregna con su voz a un centenar de imitadores.<br />"Es m&#225;s grande que Virgilio y que Goethe" dir&#225; Flaubert, quiz&#225;s exagerando un poco; su obra, como se&#241;ala Pujol, es extraordinariamente compleja y es fascinante, hecha para tirar por tierra las simplificaciones escolares, los t&#243;picos que se acumulan sobre la base de leerle por encima. Es una obra que transita entre el Renacimiento y el Barroco. Una obra que requiere un lector aventurero, con af&#225;n de explorador.<br /><br />Celoso de su propia posteridad, Ronsard consagr&#243; los &#250;ltimos a&#241;os de su vida a preparar la edici&#243;n de sus <strong>Obras Completas</strong>. Pero ha padecido injustamente m&#225;s de dos siglos de olvido. Muerto en 1585, sigui&#243; siendo venerado hasta principios del siglo XVII. La &#250;ltima edici&#243;n importante de su obra se hizo en 1623, La siguiente, en 1857. Entre esas dos fechas fue duramente criticado e incomprendido. Fueron por fin los escritores de la segunda mitad del XIX quienes le sacaron del olvido: Sainte-Beuve, Flaubert y Maupassant. En el siglo XX se convierte en inspirador de obras musicales para Debussy, Saint-Sa&#235;ns, Ravel, Poulenc y Milhaud. En 1949, Andr&#233; Gide, en su <strong>Antolog&#237;a de la Poes&#237;a Francesa</strong> le rinde homenaje:<br /><br />&#161;Poeta de poetas, Pr&#237;ncipe de la poes&#237;a francesa, ep&#237;tetos que quedan huecos y sin sentido si no hacemos el agradable esfuerzo de leerlo!</p>
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 <dc:date>2005-11-12T09:59:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Paul Auster y su Libro de las ilusiones</title>
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 <![CDATA[
<p><img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: left; PADDING-BOTTOM: 6px; PADDING-TOP: 6px" src="http://www.paulauster.co.uk/Paul&#37;20Auster&#37;2011.jpg" alt="" />El gran tema de Auster es la soledad, el apartamiento del mundo. La soledad. La necesidad o la imperiosidad de apartarse de la vida para pensar, para sufrir, para agonizar , para morir en vida, para reinventarse, para poder salir de nuevo del cascar&#243;n, para seguir viviendo. Finalmente: para ser. Hacer un alto prolongado en el camino insoportable de la vida: huir. La validez de la huida del mundo. Hundirse en libros, en las <em>Memorias de Ultratumba</em> de Chateaubriand y en las pel&#237;culas mudas de H&#233;ctor Mann, es lo que hace David Zimmer en <em>El libro de las ilusiones</em>. Huye de la vida, pero no para no sufrir, sino para sufrir plenamente el dolor causado por la muerte de su mujer y de sus hijos. As&#237;, quien sacara a Marco Stanley Fogg de su propio aislamiento y huida radical del mundo y de la vida como un Robinson en Central Park en <em>El palacio de la luna</em>, es quien en este libro se erige a s&#237; mismo como Robinson, igualmente emparedado en vida, apartado y radicalmente solo, primero en un apartamento neoyorkino, despu&#233;s en una casa de Vermont.</p>
<p>Estas huidas del mundo son causadas por la muerte de los seres queridos: en <em>El Palacio de la luna</em>, la muerte del t&#237;o de Fogg, quien le deja sus cajas de libros. Y la tarea amorosa de Fogg consiste en leer esos libros antes de venderlos: incluso toc&#225;ndolos con los dedos, repasando las l&#237;neas de las p&#225;ginas, ya incapacitado para leer con los ojos, acuciado por el hambre y la necesidad, Fogg toca as&#237; los entresijos del alma de su t&#237;o, y esas l&#237;neas escritas son los caminos que le acercan a la vida. A la vida del mundo, escrita en literatura, en las literaturas.</p>
<p>En&nbsp; <em>El libro de las ilusiones</em> esas muertes de su mujer e hijos precipitan a Zimmer en la exhaustiva indagaci&#243;n de la obra cinematogr&#225;fica de un hombre que a su vez ha desaparecido de la vida. Un d&#237;a, Hector Mann desaparece, reencarnado en un fantasma n&#243;mada: <em>Hermann Loesser</em> (El hombre perdedor). No hay explicaci&#243;n. Y Zimmer se adentra en la obra de ese otro &#147;muerto en vida&#148;: ve todas sus obras, se sumerge en &#233;l, hasta que el muerto le habla, le escribe por medio de su esposa: le llama. Como siempre en Auster, los hilos conductores nos llevan de una historia a otra historia. Y el azar y las coincidencias no son sino muestas del orden secreto de las cosas. De los hilos conductores invisibles que dan sentido a este gran carnaval, a este gui&#241;ol, a este esperpento cuyas tripas estructuran nuestras vidas rotas, nuestras vidas desesperadas, nuestras estremecedoras soledades. Y por la vida de Mann, las mujeres que han pasado, dejando su profunda huella de deleite y de pecado o de salvaci&#243;n y redenci&#243;n: Dolores, Nora, Brigid, Sylvia, Frieda y Alma. Y por la de Zimmer, las estaciones de su calvario, de Nueva York a Vermont y a la casa de Zimmer, convertido ahora en Hector Spelling.<br /><br />Si en <em>El Palacio de la luna</em> el &#147;otro muerto&#148;, al que se enfrenta Fogg es Effing, el lisiado que se aparta del mundo para escribir sus memorias a trav&#233;s de la pluma de Fogg, y con el que van a unirle curiosas, m&#225;gicas relaciones que se descubrir&#225;n m&#225;s tarde, en <em>El libro de las ilusiones</em>, Zimmer ver&#225; reflejada y reflectada su muerte tanto en Mann como en Chateaubriand, aquel hombre que estuvo escribiendo su vida con la voz de un muerto, porque, como dice, &#147;estas memorias salen del sepulcro&#148;. Y as&#237;, del sepulcro en que se convierte la vida de Zimmer, salen la traducci&#243;n de las <em>Memorias de Ultratumba</em>, su libro sobre Hector Mann, y el propio&nbsp; <em>Libro de las Ilusiones</em> que recoge su estremecedora aventura en Tierra del Sue&#241;o, Nuevo M&#233;xico.<br /><br />Como Fogg en <em>El Palacio</em>&#133; Zimmer habitar&#225; en la casa de &#147;el otro muerto&#148;. Y como &#233;l, ser&#225; redimido de su soledad a partir del encuentro con una mujer: aqu&#237;, Alma Grund, cuyo apartamiento del mundo (o diferencia sustancial), se debe a una marca de nacimiento que le ocupa media cara. Sin esa marca, ella ser&#237;a como las dem&#225;s, pero con ella&#133; es tambi&#233;n alguien como &#233;l: otra exiliada, alguien con quien Zimmer puede comunicarse desde la igualdad, desde el mismo lugar del exilio. Y &#233;l, mutilado y manchado tambi&#233;n sustancialmente por las muertes de su mujer e hijos es para ella tambi&#233;n, un ser de su sitio.<br /><br />Transcurrida la mitad de la novela, a&#250;n no ha empezado la novela. Y sin embargo, se nos han contado ya varias historias. Porque toda historia, ciertamente, es fruto de otras muchas: de cruces, de encabalgamientos, de coincidencias, de desv&#237;os, de digresiones, de antinomias, paralelismos, dicotom&#237;as. Y el recorrido hacia esa historia no puede ser ni es nunca en Auster un recorrido lineal. Nuestros ojos siguen las l&#237;neas quebradas de su escritura, los meandros y las bifurcaciones. Porque &#233;l es el gran contador de vidas y de historias. Y despliega ante nosotros esas vidas sangrantes, esas soledades, esas muertes, esas desapariciones, esas renuncias, esas claudicaciones, esos despertares, esos destellos de luz, esas tormentas, esos accidentes, esos azares.<br /><br />La extraordinaria historia de Hector Mann.<br /><br />&#147;Ahora s&#243;lo hablo con los muertos. S&#243;lo en ellos conf&#237;o, son los &#250;nicos que me comprenden. Como ellos, vivo sin futuro&#148; (Chateaubriand)<br /><br />La novela se centra entonces en la extraordinaria historia del actor de cine mudo Hector Mann, su ascensi&#243;n, su diversificada, fant&#225;stica y azarosa vida ; sus amores, desamores y culpas. Y su desaparici&#243;n del mundo de los vivos con sus andanzas por diversas ciudades hasta la expiaci&#243;n final y la redenci&#243;n, que ocurre en aquel mismo lugar en que misteriosamente alguien invent&#243; una vez que hab&#237;a nacido: Sadunsky, Ohio. Ah&#237; en efecto, renacer&#225; ( habiendo casi muerto para ello) y encontrar&#225; la compa&#241;era definitva: Frieda Spelling.<br />La encargada de plasmar esa vida, (que en <em>El Palacio</em>&#133; respecto a Effing, era Fogg), ser&#225; Alma. Ella tomar&#225; nota de la vida de Mann, entrevistar&#225; a los supervivientes. Cotejar&#225; la verdad con los recuerdos del anciano. Ella ser&#225;, tambi&#233;n la que enviar&#225; esas pel&#237;culas mudas a las filmotecas de medio mundo, que han ocupado la vida y han sido la tabla de la salvaci&#243;n de Zimmer y ser&#225; Alma quien propicie el encuentro de ambos n&#225;ufragos, Zimmer y Mann, en aquella casa alejada en medio del desierto de Nuevo M&#233;xico en la que Mann, secretamente, hab&#237;a estado haciendo pel&#237;culas desde finales de los a&#241;os 40.<br />La m&#225;gica conjunci&#243;n de los hechos narrados posee la perfecci&#243;n de un mecanismo en el que todo est&#225; a punto y acaba por ocurrir con la exactitud y la belleza del universo pensado en una f&#243;rmula cient&#237;fica de ra&#237;z einsteniana, pero herido y recorrido por la llama de la emoci&#243;n y de la vibraci&#243;n humanas.<br />El cataclismo final que cierra la novela termina con una peque&#241;a, fr&#225;gil, improbable...esperanza.</p>
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 <dc:date>2005-11-03T19:23:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>David Vi&#241;as: Historia de la cr&#237;tica literaria</title>
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<p><img class="left" alt="bigbook.gif" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/bigbook.gif" />Por Sara Alcina Zayas<br /><br />Ariel, Barcelona, 2002, (Literatura y Cr&#237;tica).<br /><br />Nos encontramos ante un manual de historia de la cr&#237;tica literaria. El hecho de titularlo "Historia de la Cr&#237;tica literaria" nos indica ya que nos hayamos ante un manual que se sirve de un ordenamiento cronol&#243;gico de los datos y diversos contenidos, como el mismo autor advierte en su breve nota preliminar: "Esta obra se propone como objetivo primordial ofrecer una panor&#225;mica bastante completa de lo que ha sido la Historia de la Cr&#237;tica Literaria en Occidente".En estas primeras palabras que abren la introducci&#243;n encontramos la adscripci&#243;n a una tradici&#243;n literaria y cultural muy concreta: la Occidental, (que parece ser la &#250;nica merecedora de aparecer en letras may&#250;sculas...)No esperaremos pues de la citada obra ninguna incursi&#243;n, ni tan siquiera menci&#243;n a la tradici&#243;n oriental, pese a su importancia. A mi modo de ver Vi&#241;as sigue con la l&#237;nea etnoc&#233;ntrica adoptada por la mayor&#237;a de manuales que, como &#233;ste, presumen de tener un car&#225;cter universitario.<br />A continuaci&#243;n el autor justifica el punto de vista diacr&#243;nico aduciendo que este enfoque facilita un prisma multidisciplinar: "Una visi&#243;n diacr&#243;nica permite advertir, c&#243;mo, efectivamente, las aproximaciones a la literatura se han hecho a menudo desde posiciones pertenecientes a otras esferas: a la Filosof&#237;a, a la Est&#233;tica, a la Ret&#243;rica, a la &#201;tica, a la Pol&#237;tica, a la Sociolog&#237;a, a la Ling&#252;&#237;stica, al Psicoan&#225;lisis. Y, por supuesto, tambi&#233;n desde disciplinas propias del &#225;mbito literario: desde la Historia Literaria, desde la Cr&#237;tica Textual, desde la Teor&#237;a de la literatura, desde la Cr&#237;tica Literaria, desde la Literatura Comparada."<br />Prosigue la nota citando a dos cr&#237;ticos literarios de prestigio que adoptaron a su vez este mismo criterio: Ren&#233; Wellek y el tambi&#233;n poeta T.S Eliot.<br />La perspectiva di&#225;cronica, la menci&#243;n a las distintas disciplinas en may&#250;sculas -y digo esto, literalmente-y en general el car&#225;cter marcadamente etnoc&#233;ntrico del manual-aunque este rasgo cultural sea compartido por la inmensa mayor&#237;a de la producci&#243;n manual&#237;stica universitaria-, son grises frutos nacidos de la herencia decimon&#243;nica del m&#225;s rancio positivismo.<br />En el &#237;ndice, muy pormenorizado y bastante extenso (siete caras), se puede observar esa "multiplicidad" a la que alude el autor, tanto de autores como de escuelas y corrientes. Esto le sirve a Vi&#241;as tambi&#233;n para seguir explicando el porqu&#233; de la diacronia: "S&#243;lo la adopci&#243;n de un sentido considerablemente amplio de la actividad cr&#237;tica como el que aqu&#237; se postula permite englobar en una misma obra material tan heterog&#233;neo..."<br />Respecto a los materiales y fuentes utilizados y el factor subjetivo que toda obra de estas caracter&#237;sticas puede contener, obras en la que el estudioso en cuesti&#243;n debe seleccionar los autores y fen&#243;menos que considera m&#225;s importantes para excluir otros, el profesor explica: "...ha tratado de atenuarse la inevitable subjetividad confrontando algunos de los m&#225;s prestigiosos estudios y antolog&#237;as de Est&#233;tica y de Cr&#237;tica Literaria en busca de coincidencias, en busca de aquellos textos unanim&#225;mente considerados esenciales en la historia de los estudios literarios."Todos ellos se hayan citados detalladamente en la bibliograf&#237;a.<br />Formalmente, el manual est&#225; dividido en seis grandes cap&#237;tulos que van desde la Antig&#252;edad Cl&#225;sica hasta la Cr&#237;tica Literaria del siglo XX, pasando por la Edad Media, el Humanismo-ciclo clasicista, el Romanticismo y las tendencias de la cr&#237;tica de la segunda mitad del XIX. Seg&#250;n el tratamiento de cada cap&#237;tulo puede dividirse a su vez el manual en dos grandes bloques separados por la frontera artificial que marca el siglo XX, que ocupa una tercera parte de lo que es el grueso de la obra.<br />Los cap&#237;tulos del primer bloque contienen una introducci&#243;n m&#225;s o menos general sobre la &#233;poca, el contexto hist&#243;rico, pol&#237;tico, econ&#243;mico y en muy menor medida: social (atr&#225;s deja Vi&#241;as Piquer las historias marxistas de la literatura y el arte, que, aunque ya superadas, tanto han aportado a la Est&#233;tica y a la Cr&#237;tica en general). Tambi&#233;n nos habla del papel de la literatura en esas esferas y cita otros datos de inter&#233;s contextual. A continuaci&#243;n se dedica una entrada orientativa acerca de la adscripci&#243;n del autor que se comentar&#225; seguidamente.Y finalmente, en toda una serie de subcap&#237;tulos se desarrollan las ideas b&#225;sicas contenidas en la obra del autor. En la trilla de esas ideas se consideran a lo sumo una o dos obras cr&#237;ticas de cada autor, sin profundizar en la producci&#243;n menor de cada uno, si no es para mencionarla muy brevemente.<br />En el segundo bloque cronol&#243;gico del manual se sigue la misma din&#225;mica, pero en vez de tratar de autores individualizados como en la anterior, se profundiza en corrientes y escuelas donde se inscribe una mayor o menor variedad de autores, que se citar&#225;n o no seg&#250;n sus respectivos papeles en dicho movimiento.<br />La totalidad de los cap&#237;tulos y subcap&#237;tulos est&#225;n salpicados de citas o referencias a textos clave de la historia de la cr&#237;tica; referencias que se pueden completar y en las que se puede ahondar con la ayuda del &#237;ndice bibliogr&#225;fico.<br />El manual es, en t&#233;rminos de estructuraci&#243;n de contenidos y de selecci&#243;n de autores y corrientes, absolutamente cl&#225;sico. Maneja un lenguaje neutro, con un l&#233;xico est&#225;ndar y poco especializado, lo que lo posibilita como lectura &#243;ptima para primeros cursos universitarios e incluso para un p&#250;blico menos espec&#237;fico. A&#250;n as&#237;, en ocasiones, se extiende innecesariamente en adulaciones sobre la repercusi&#243;n, prestigio e importancia de los autores tratados. Quiz&#225;s ser&#237;a m&#225;s interesante entretejer con m&#225;s firmeza las redes y el sistema de influencias entre los distintos temas y autores, trabajo que aportar&#237;a al manual la unidad y cohesi&#243;n de la que en ocasiones carece.</p>
<p>Nota: &#201;sta es una rese&#241;a de mi cachorrita literaria que ahora est&#225; haciendo en Bolonia sus estudios finales de carrera con una beca <em>Erasmus</em></p>
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 <dc:date>2005-11-01T20:15:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Paul Auster: Leviat&#225;n</title>
<link>http://arteyliteratura.zoomblog.com/archivo/2005/10/26/paul-Auster-Leviatan.html</link>
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<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; <img class="left" alt="austers_leviatan.JPG" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/austers_leviatan.JPG" /></p>
<p><em>El hecho de que el leviat&#225;n est&#233; presente en aguas dulces y saladas hace pensar que, tal vez sean dos seres distintos, pero con el mismo nombre. O tal vez exista un leviat&#225;n de r&#237;o y otro de mar.</em> <br /><br /><br />Peter Aaron, traductor y escritor (como el propio Auster), escribe a contrarreloj la historia de un hombre que ha estallado en pedacitos junto a la bomba que manipulaba: su gran amigo Ben Sachs, autor de &#147;El nuevo coloso&#148;. Ese final tormentoso, dram&#225;tico, hab&#237;a sido presentido por Aaron, porque &#233;l &#147;hab&#237;a dicho lo suficiente como para convencerme de que ten&#237;a graves problemas, de que se estaba precipitando hacia un oscuro e innombrable desastre&#148;. Esta novela cuenta la historia de los 15 a&#241;os de amistad de Aaron y de Sachs y tambi&#233;n la historia bifurcada y coincidente a trozos, de cada uno de ellos y de las mujeres que cruzan sus vidas dejando una huella. Pero tambi&#233;n la historia de dos formas de enfrentarse a la literatura, formas antag&#243;nicas. La lenta, dura, trabajosa de Aaron, en lucha contra las palabras que se resisten a seguir un camino recto entre sus pensamientos y su pluma y la f&#225;cil, directa, asombrosamente productiva de Sachs, dotado para escribir con la misma facilidad que habla. Capaz de encontrar extraordinarias coincidencias (azares) que conforman la historia o las historias que narra. Aaron y Sachs son las dos caras de una misma historia. La cara y la cruz en casi todos los hechos de su vida.<br />Aaron fracasa en su primer matrimonio con Delia, mientras Sachs y Fanny se quieren, complementan y conviven con total armon&#237;a. Pero Aaron hab&#237;a conocido, se habia cruzado con Fanny muchos a&#241;os atr&#225;s, y est&#225; tambi&#233;n enamorado de ella. Su belleza, su gracia tranquila, su silenciosa presencia (siempre unida a la de Sachs) se convierten en un faro mientras su vida, su matrimonio, su divorcio, su precaria situaci&#243;n econ&#243;mica hacen crisis. Ante ella, Aron es otro, se hace otro, ocultando su amor a todos, menos, por supuesto, a Fanny. De modo que ambos, Aaron y Sachs, aman a la misma mujer. Al mismo tiempo, Aaron mantiene una relaci&#243;n con uno de esos personajes t&#237;picamente de Auster: Maria Turner, mujer artista que investiga con fotograf&#237;as, textos, entrevistas, y que inventa proyectos indagatorios sobre la condici&#243;n humana no sin cierto peligro. Personaje al que le une una relaci&#243;n fundamente sexual y de ternura, pero no amorosa, mientras Sachs, en California por esos d&#237;as, la mantiene con una chica llamada Cynthia. <br />Luciana Armanini describe algunas de las claves de este movimiento de Auster entre s&#237; mismo y su ficci&#243;n: &#147;Un escritor real (Paul Auster) escribe una novela sobre un escritor (Peter Aaron) que cuenta sobre la vida de otro escritor (Benjam&#237;n Sachs). Encontr&#233; aqu&#237; un juego de espejos y anagramas, donde los nombres y las situaciones se reflejan. En esta ficci&#243;n, Peter Aaron, que las mismas iniciales que Auster tiene una esposa llamada Iris y la de Paul Auster se llama Siri. Ambos tienen un hijo de un matrimonio anterior, el de Auster se llama Daniel, y el de Aar&#243;n, David.&#148; <a href="http://www.elaleph.com/fin/2004/11/22-paul-auster---vida-y-obra-lite.html"><font color="#999999">Primera p&#225;gina:&nbsp; Auster:Vida y obra (literalmente)</font></a> <br />Aparte de estas observaciones, que son interesantes, hay que decir que mientras Auster escribe la historia que escribe Aaron sobre la historia de Sachs y la suya propia, los agentes del FBI, que visitan a Peter Aaron al principio de la novela, tambi&#233;n escriben la historia del hombre que muri&#243; junto a una carretera de Wisconsin mientras manipulaba una bomba, y la historia del hombre (Peter Aaron) cuyas iniciales y tel&#233;fono encontraron en uno de los bolsillos de ese hombre. Ellos tambi&#233;n escriben las dos historias que se bifurcan y se unen, meticulosamente como hace Aaron, todos con la finalidad de buscar la &#147;verdad&#148; sobre el personaje de Sachs o. para los del FBI, del hombre que muri&#243; manipulando una bomba.<br />De este modo, una vez m&#225;s, las historias se multiplican y el azar vuelve, insistente, pero nunca mon&#243;tono, a ser el centro neur&#225;lgico de las &#191;ficciones? de Auster. La aparici&#243;n en la vida de Peter Aaron de Maria Turner, introducir&#225;, en la vida de Sachs, a un personaje decisivo para el tremendo final de la histria de Sachs: Lillian Sterne. Lillian, antigua amiga del alma de Maria, prostituta encontrada por azar (claro) por &#233;sta y casada posteriormente, vive en California con su marido, un catedr&#225;tico al que conoci&#243; tambi&#233;n por azar, cuando sustitu&#237;a la vida de Maria Turner (cumpliendo uno de los proyectos art&#237;sticos de &#233;sta).<br />Publicada en 1992, esta obra de Auster se sit&#250;a entre &#147;La M&#250;sica del azar&#148;(1990) y &#147;Mr V&#233;rtigo&#148; (1994), &#147;Leviat&#225;n&#148; sigue la pauta bien conocida de Auster como autor, con sus mismas hermosas reflexiones sobre las palabras, los libros, la literatura. Sentencioso a ratos, y otras plet&#243;rico de historias, Auster no abre ni cierra sus ficciones, como dice Armanini, sino que abre puertas y m&#225;s puertas en ese laberinto inacabable que es su imaginaci&#243;n. Esa inagotable capacidad de fabular que encanta e hipnotiza a sus lectores.</p>
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 <dc:date>2005-10-26T21:29:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Rulfo fot&#243;grafo</title>
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<p>La interpretaci&#243;n de la realidad mexicana de Rulfo&nbsp;coincide tanto en sus textos del <em>Llano en llamas </em>o <em>Pedro P&#225;ramo</em> como en sus fotograf&#237;as.</p>
<p>Rulfo tiene una&nbsp;visi&#243;n&nbsp;del mundo&nbsp;senequista y asc&#233;tica.&nbsp; El estilo de Rulfo es po&#233;tico por antiret&#243;rico. Y as&#237; son sus fotos. El M&#233;xico que retrata, para m&#237;, est&#225; tan lejano como la ominosa Cartago de la <em>Salamb&#243;</em> de Flaubert. Generalmente retrata el campo, el &#225;mbito de lo rural, pero tambi&#233;n en la ciudad sus espacios est&#225;n callados. Lo org&#225;nico parece humano, y lo inanimado parece dotado de una vitalidad sin duda misteriosa.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: left; PADDING-BOTTOM: 6px; PADDING-TOP: 6px" src="http://www.conaculta.gob.mx/cimagen/lunac/luna6/fotos6/rulfo2.jpg" alt="" /></p>
<p>&nbsp;En su obra literaria como en sus fotograf&#237;as, el mundo parece tener s&#243;lo dos c&#237;rculos: el del Purgatorio y el del Infierno y carecer de Cielo. No hay lugar aqu&#237; para la felicidad, aunque s&#237; para la belleza. Esta belleza no es sensual o tentadora: es austera y grave. Pesa. As&#237; deb&#237;a ser la habitaci&#243;n antigua de Medea. As&#237; es, porque lo he visto, la antigua Micenas. &nbsp;</p>
<p>Los fantasmas conviven con los vivos, en un tiempo-no-tiempo en el que la distancia no se mide, sino que se recorre&nbsp;internamente.</p>
<p></p>
<p>Significativamente, las fotos de Rulfo est&#225;n hechas en blanco y negro. M&#233;xico es el pa&#237;s del color para &nbsp;los fot&#243;grafos internacionales que inmortalizan los hermosos azulejos, las&nbsp;telas policromas, la exuberancia de los mercados, la lujuriosa humedad de los jardines y las albercas; Rulfo, conciso, saca su Leica. Aqu&#237; el muro que separa sinuoso y habla como serpiente azteca. Ah&#237;, el otro muro, org&#225;nico, de cactus erguidos, antropom&#243;rficos.&nbsp;Rulfo va a la fiesta mestiza y hace brillar&nbsp;sus matices soberbios en el momento del silencio. La mirada de Rulfo nos hace escuchar la m&#250;sica callada. La m&#250;sica en su ausencia.</p>
<p><img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: left; PADDING-BOTTOM: 6px; WIDTH: 260px; PADDING-TOP: 6px; HEIGHT: 233px" height="450" alt="" src="http://www.elangelcaido.org/fotografos/jrulfo/jrulfo11.jpg" width="644" />&nbsp;</p>
<p>Muchos antrop&#243;logos han pensado la fiesta como el lugar del individuo en la masa: encuentro del imaginario colectivo. Regeneraci&#243;n de lo colectivo como existencia. Para Rulfo ese ser colectivo no existe.&nbsp; Quiz&#225; la causa de que el &nbsp;mundo de Rulfo sea un aislamiento que lo puebla (valga la contradicci&#243;n) pueda encontrarse en su solitaria infancia. El caso es que su mundo est&#225;&nbsp;atomizado, lleno de elementos que existen por s&#237; solos, sin relaci&#243;n entre s&#237;, o sin di&#225;logo, como monologando siempre, o siempre existiendo como si estuvieran en la nada.</p>
<p><img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: right; PADDING-BOTTOM: 6px; WIDTH: 289px; PADDING-TOP: 6px; HEIGHT: 259px" height="226" alt="" src="http://sololiteratura.com/rul/rulexp1.jpg" width="367" /></p>
<p></p>
<p>La fotograf&#237;a de Rulfo no se parece a la m&#225;s arquitect&#243;nica y narrativa de Manuel &#193;lvarez Bravo. Tampoco a la de Tina Modotti, repoteril o esteticista, seg&#250;n retrataba espl&#233;ndidamente a sus amigos o buscaba esquinas de iglesias o flores entrecruzadas. Tampoco le debe nada a la visi&#243;n que transforma el mundo indigenista de Gabriel Figeroa en un espacio estilizado, que busca la belleza metamorfoseando la realidad en mito.</p>
<p>Yo creo que Rulfo&nbsp;retrata la soledad. La soledad nuestra. Soledad que no es solamente mexicana pero que es muy mexicana. Reservados, sabemos que a&#250;n en compa&#241;&#237;a no estamos del todo con los otros. Ya Octavio Paz escribi&#243; aquel ultracitado&nbsp;ensayo&nbsp;<em>El laberinto de la soledad</em>, y este M&#233;xico que fotograf&#237;a y escribe Rulfo est&#225; as&#237;, solo, silencioso, perdido en un no tiempo eterno. Sin posible redenci&#243;n, pero sereno. Si Rulfo hubiera sido griego...&nbsp;</p>
<p>El &#250;nico momento en el que el Rulfo fot&#243;grafo se suelta, se vuelve festivo, alegre y sensualista es cuando retrata la belleza auroral de Clara Aparicio, la novia encontrada cuando ella ten&#237;a s&#243;lo 13 a&#241;os y no pod&#237;a corresponderle. Imposible encontrar una mujer con un &nbsp;nombre m&#225;s simb&#243;lico de lo que ella va a significar en la vida del taciturno tapat&#237;o. Rulfo, enamorado, deja a su c&#225;mara libremente feliz para retratar la inocente, bell&#237;sima mirada. Ella s&#237; es real.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; <img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: none; PADDING-BOTTOM: 6px; PADDING-TOP: 6px" alt="" src="http://www.jornada.unam.mx/2000/05/17/Images/clara.jpg" /></p>
<p></p>
<p>(<strong>M&#233;xico, Juan Rulfo: fot&#243;grafo,</strong> ed. Lunwerg, Barcelona 2001. Y Juan Rulfo, <strong>Aire de las Colinas. Cartas a Clara</strong>, ed. Debate, Madrid, 2000)</p>
<p>Si quer&#233;is ver m&#225;s fotos de Rulfo, pinchad <a href="http://sololiteratura.com/rul/rulfotos1a12.htm" target="_blank">aqu&#237;</a>&nbsp;o <a href="http://sololiteratura.com/rul/rulfotos1a12.htm">http://sololiteratura.com/rul/rulfotos1a12.htm</a>&nbsp;y estos enlaces por cortes&#237;a de Loriana: <a href="http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/juanrulfo/rulfofotografo.htm">http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/juanrulfo/rulfofotografo.htm</a></p>
<p><a href="http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=997&amp;page=0#8684">http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=997&amp;page=0#8684</a></p>
<p></p>
<p></p>
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 <dc:date>2005-10-17T21:00:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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