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    Publicado el 25 de Marzo, 2006, 9:08

    20060320193313-kahlo.jpg

    Aquí dejo el comentario de texto escrito por mi alumno Carles Cadenas Blanes, de Primero de Bachillerato Tecnológico.

    El texto original del cuento de Borges, lo podéis consultar aquí.

    1-Resumen.

    Emma Zunz, trabajadora de la fábrica del Sr. Loewenthal, se entera por una carta de la muerte de su padre. Evoca y rememora los recuerdos de la infancia vividos con su padre Emmanuel Zunz, luego Manuel Maier, cómo se lo llevaron a la cárcel por robo y la confesión que le hizo de quién era el verdadero ladrón: Loewenthal. Al día siguiente prepara el plan de venganza y la coartada. Concierta una entrevista con Loewenthal, el auténtico autor del robo del que acusaron a su padre. Provoca su propia violación. Va a la casa de Loewenthal y, con el deseo de vengar su propia violación y la muerte de su padre, le dispara tres veces. Llama por teléfono y repite: “Me citó por lo de la huelga, abusó de mí, lo maté”. Todo lo que dice es verdad, todo es cierto, excepto las circunstancias, la hora y algún nombre propio.


    2-Palabras o expresiones.

    Zaguán: Pieza cubierta que sirve de vestíbulo en la entrada de una casa.
    Acto seguido: Inmediatamente después.
    Furtivo: Hecho a escondidas.
    Vislumbrar: Ver tenue o confusamente un objeto.
    Chacra: Habitación rústica de indios.
    Ulterior: Que está en la parte de allá de un sitio// Que sucede después.
    Losanges: Rombo dispuesto de modo que queden por pie y cabeza los dos ángulos agudos.
    Ínfimo: Muy bajo, muy pequeño.
    Pileta: Pila pequeña para tomar agua, piscina pequeña.
    Pila: Gran recipiente de piedra donde se echa el agua.
    Trivial: Trillado y llano.
    Conjetura: Juicio probable por las señales que se observan.
    Ultraje: Injuria, desprecio.


    3-Estructura.

    Creo que la estructura interna del texto es básicamente lineal, aunque con elementos de evocación temporal anterior: Los hechos van sucediendo desde el presente, pero a menudo se vuelve al pasado, en forma de recuerdos y vivencias. Está planteado de manera que, para poder entenderlo, conviene leerlo con atención, varias veces y lentamente. La narración es complicada ya que, para llegar a la conclusión de que cambia totalmente el sentido de la realidad, necesitas darle muchas vueltas. Como partes importantes destacaría: a) La noticia de la muerte del padre; b) La reacción física y emocional; c) Los recuerdos duros de la infancia; d) La reflexión y la estrategia para la venganza; e) La violación; f) El desenlace: El asesinato.


    4-Opinión personal razonada.

    Esta narración me ha impresionado mucho. Me he sentido como si yo mismo estuviera viviendo las circunstancias que describe, hasta el punto de compartir con la protagonista el odio y las ganas de venganza: ¡He aplaudido que Emma mate a Lowenthal! La trama y la estrategia que planea, los momentos duros y pasionales que vive en su propia violación y en el asesinato del causante de todas sus desgracias, la vivencia de sus recuerdos, la descripción realista de tiempos y espacios, de situaciones y ambientes, me han gustado mucho. También me ha impresionado vivamente el final, tan vibrante y descriptivo (“ladridos del perro, efusión de brusca sangre, gafas salpicadas…”). Me ha costado más seguir y entender el proceso mental de la protagonista, que le lleva a cambiar el sentido de la realidad. Dura y cruel para consigo misma la actuación de Emma que, aunque cueste comprenderlo, provoca su propia violación para tener más rabia y una coartada más creíble. ¡Qué magnífica conclusión!: “Historia increíble, que se impone a todos, porque sustancialmente era cierta.”


    5-Biografía de Jorge Luis Borges.

    Escritor argentino nacido en 1899, se considera una de las figuras claves de la literatura contemporánea. Hijo de una familia acomodada, durante la primera guerra mundial residió en Europa. Se educó en un ambiente propio de la cultura inglesa y estudió en Ginebra. Los años que residió en España le permitieron mantener contactos con el grupo ultraísta, lo que propició que asumiera sus principios y que los exportará a Argentina a través de varias revistas y de sus primeras obras poéticas. En esta época fundó la revista “Proa” junto con Macedonio Fernández. Quizá se conozca a Borges como cuentista, con textos plagados de fantasía, donde la realidad y la ficción se entremezclan sabiamente y donde se hace literatura de la propia literatura, al mismo tiempo que vierte sus experiencias artísticas, históricas y literarias. Persona de vastísima cultura que ha quedado reflejada en su obra, Borges es una figura importantísima en la literatura actual. Su influencia ha sido decisiva en multitud de escritores tanto de su época como posteriores, al mismo tiempo que ha recibido numerosos galardones, como el Premio Cervantes en 1980. Falleció en 1986.

    Publicado el 11 de Marzo, 2006, 17:07

    20060311170806-dulces-y-alegres-cuando-dios-queria.jpg

    Con la anuencia de mi alumno de Primero de Bachillerato (Tecnológico), Eduardo Pérez Pellitero, publico aquí su excelente Comentario del soneto X de Garcilaso que comienza diciendo: "Oh dulces prendas"…

    1. Busca la biografía (breve) de Garcilaso: resume los hechos más importantes de su vida.

    Garcilaso de la Vega (Toledo, 1501/1503 -Le Muy, Francia, 1536). Poeta y militar del Siglo de Oro, considerado uno de los escritores en castellano más grandes de la historia.
    Descendía, por parte de padre, de Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana y, por parte de madre, de Fernán Pérez de Guzmán. Debió nacer en Toledo allá por el año 1501. En 1520 entró a servir a Carlos I de España en calidad de miembro "contino" o continuo de la guardia regia y, en los años siguientes, luchó en la guerra de las Comunidades, participando, en 1522, en el cerco de su ciudad natal. Garcilaso de la Vega, a finales de este mismo año, se embarca, en compañía de Juan Boscán y Pedro de Toledo, futuro virrey de Nápoles, en una expedición que quiso (y no pudo) evitar la caída de Rodas en poder de los turcos. El poeta fue nombrado, de vuelta en España, caballero de la Orden de Santiago. En 1524 se enfrentó a los franceses en el cerco de Fuenterrabía, y, de regreso en Toledo, contrajo matrimonio con Elena de Zúñiga. Ejerció, por aquella época y durante algún tiempo, de regidor en su ciudad natal. El poeta contempló en Roma, en 1529, la concesión de la dignidad imperial a Carlos I de España. Había dictado, poco antes, su testamento en Barcelona: en él reconocía la paternidad de una hija ilegítima y asignaba una pequeña suma de dinero para su educación. Garcilaso, después de una breve embajada en Francia, hizo, en 1531, de testigo en la boda de un sobrino suyo, hijo de su hermano Pedro Laso, comunero y, en consecuencia, enemigo de Carlos I. El emperador, disgustado por la participación de Garcilaso en la ceremonia, acordó confinarlo en una isla del Danubio, descrita por el poeta en su Canción III. La intervención de Pedro de Toledo, ya virrey de Nápoles, en favor de Garcilaso, resultó crucial: el poeta abandonó en 1532 el Danubio, donde ya prácticamente fue el huésped de György Csesznegi, castellán de Győr, y se estableció en Nápoles. Se integró muy pronto en la vida intelectual de la ciudad y trabó amistad con poetas como Bernardo Tasso o Luigi Tansillo y teóricos de la literatura como Antonio Sebastiani Minturno. En 1533 visita Barcelona y entrega a Juan Boscán una carta "A la muy magnífica señora doña Gerónima Palova de Almogávar" que aparecerá, en 1534 y en calidad de prólogo, en su traducción española de El Cortesano de Baldassare Castiglione. Garcilaso de la Vega participó, en 1535, en la campaña africana de Carlos I y, singularmente, en Túnez, en el asedio de La Goleta. La expedición contra Francia de 1536 fue, en fin, la última experiencia militar de Garcilaso. El poeta, en efecto, murió, el 19 de octubre de 1536, en el asalto de una fortaleza en Le Muy.


    2. Obras principales. Un pequeño resumen de qué escribió, qué subgéneros poéticos tocó. Buscar qué es Égloga, qué es canción, qué es soneto y qué es epístola.

    La trayectoria poética de Garcilaso atravesó tres etapas sucesivas: etapa castellana, en que escribe sus poemas octosilábicos; etapa italiana o petrarquista, en que, muy influido por Francesco Petrarca, escribe la mayor parte de sus sonetos y canciones articulándolos en forma de cancionero petrarquista dedicado a la dama Isabel Freyre, y etapa clasicista o napolitana muy influido por los poetas clásicos de la Latinidad y por sus nuevas amistades napolitanas.
    La obra poética de Garcilaso de la Vega está compuesta por cuarenta sonetos, cuatro canciones, una oda en liras, dos elegías, una epístola, tres églogas, siete coplas castellanas y tres odas latinas,

    Égloga: Composición poética del género bucólico, caracterizada generalmente por una visión idealizada del campo, y en la que suelen aparecer pastores que dialogan acerca de sus afectos y de la vida campestre.
    Canción: Composición lírica a la manera italiana, dividida casi siempre en estancias largas, todas de igual número de versos endecasílabos y heptasílabos, menos la última, que es más breve.
    Soneto: Composición poética que consta de catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. En cada uno de los cuartetos riman, por regla general, el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero, y en ambos deben ser unas mismas las consonancias. En los tercetos pueden ir estas ordenadas de distintas maneras.
    Epístola: Composición poética en que el autor se dirige o finge dirigirse a una persona real o imaginaria, y cuyo fin suele ser moralizar, instruir o satirizar. En castellano se escribe generalmente en tercetos o en verso libre.


    3. Analiza el soneto X: métrica, acentuación, estructura, tema (s).*

    **¡Oh-dul-ces-pren-das-por-mi-mal-ha-lla-das, 11 A || 2ª 4ª y 10ª
    dul-ces-y_a-le-gres-cuan-do-Dios-que-rí-a, 11B || 4ª, 6ª y 10ª
    jun-tas-es-táis-en-la-me-mo-ria-mí-a 11B || 4ª, 8ª y 10ª
    y-con-e-lla_en-mi-muer-te-con-ju-ra-das! 11A || 3ª, 6ª y 10ª

    ¿Quién-me-di-je-ra,-cuan-do-las-pa-sa-das 11A || 4ª, 6ª y 10ª
    ho-ras-qu"en- tan-to-bien-por-vos-me-ví-a, 11B || 4ª y 10ª
    que-me_ha-bia-des-de-ser-en-al-gún-dí-a 11B || 3ª, 9ª y 10ª
    con-tan-gra-ve-do-lor-re-pre-sen-ta-das? 11A || 3ª, 6ª y 10ª

    Pues-en-u-na_ho-ra-jun-to-me-lle-vas-tes 11C || 4ª, 6ª y 10ª
    to-do_el-bien-que-por-tér-mi-nos-me-dis-tes, 11D ||3ª6ª y 10ª
    lle-vá-me-jun-to_el-mal-que-me-de-jas-tes; 11C || 4ª, 6ª y 10ª

    si-no,-sos-pe-cha-ré-que-me-pu-sis-tes 11D || 2ª 6ª y 10ª
    en-tan-tos-bie-nes-por-que-de-se-as-tes 11C || 4ª y 10ª
    ver-me-mo-rir-en-tre-me-mo-rias-tris-tes. 11D || 4ª, 5ª, 8ª y 10ª

    *La separación de sílabas está indicada con "-"; las sinalefas están indicadas con "_"; la acentuación está indicada en negreta.
    ** Este verso tiene dos posibles interpretaciones que ya se comentaron en clase y que cambiarían la acentuación de dicho verso.
    La estructura del poema es de ABBA ABBA CDC DCD; con versos endecasílabos y rimas consonantes, siguiendo el esquema del soneto utilizando los versos al estilo italiano.
    El soneto presenta una acentuación rítmica de tipo sáfico (acentos en 4.ª, 8.ª) en los dos primeros cuartetos, mas el juego rítmico se complica en los tercetos, donde Garcilaso utiliza ritmo heroicos (versos 11 y 12) y finaliza con el ritmo sáfico con el que empieza el soneto.
    Si dejamos de lado la estructura puramente métrica, y analizamos la estructura argumental, veremos que el soneto está dividido en tres partes:
    La primera parte corresponde al primer cuarteto del soneto. Garcilaso habla sobre las prendas de su amada, y explica cómo tiempo atrás le causaron gran placer y alegría, y finaliza haciendo hincapié en que ahora las mismas prendas le causan dolor.
    La segunda parte corresponde al segundo cuarteto. En esta estrofa Garcilaso hace una pregunta retórica que transmite su sorpresa ante el dolor que las prendas de su amada le causan en ausencia de ésta (Isabel Freyre, la amada de Garcilaso murió tiempo atrás, y este poema está dirigido alegóricamente a ella.)
    La tercera y última parte corresponde a los dos tercetos, y en estas estrofas Garcilaso explica el daño que le causa recordar a la amada ausente.
    El tema del poema es el dolor causado por la ausencia del ser amado, que al poeta le viene en mente al ver unas prendas que tiempo atrás le infundieron alegría y felicidad, pero que en ese momento, al haber perdido a la amada, sólo le traen tristeza y dolor. Es importante decir que hay cierto paralelismo con el mito grecolatino de Dido y Eneas.

    4. Opinión personal.

    Este soneto me ha parecido una obra excelente dentro de mis escasos conocimientos poéticos. Son muchos los factores que me hacen pensar esto: El endecasílabo italiano moderniza y abre muchas más posibilidades a Garcilaso en este poema, además de tener unos cambios de ritmos que le dan una musicalidad muy marcada y muy interesante. Los versos se leen fluidamente y las palabras adquieren un significado que no sólo está ligado a los puros convencionalismos de cada palabra, sino que Garcilaso va más allá y busca palabras que fonéticamente ayuden a formar una imagen mental de lo que significan, como es el caso del último verso, el catorceavo. Asimismo, el poema muestra algunos recursos literarios que son reflejo del significado del poema, como son las diversas antítesis que podemos encontrar, que reflejan el contraste placer-dolor que las prendas le han infundido. También me duele decir que me resulta de poca clase el jugar con la aspiración de las "h", las sinalefas e incluso los acentos de las palabras para conseguir que los versos cumplan el molde del endecasílabo, aunque sea una práctica común en poesía. Por lo demás, el tema tratado es un tema muy profundo, ya que Garcilaso consigue transmitirnos una sensación de completa desolación, de abatimiento, que gira entorno a las prendas de su ausente amada, que Garcilaso, aun sabiendo que le traen dolor y sufrimiento, no puede dejar en el olvido.

    Publicado el 6 de Octubre, 2005, 0:54

                       

                               Texto del cuento de Cortázar, Continuidad de los parques:

    Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
    Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

                                                      

                                                       el_mur_vermell

                                                         Orden y estructura del cuento.

     El orden de los hechos se da de una manera clásica: En las primeras líneas, el lector acompaña, a través de la narración de un narrador omnisciente, al personaje central del cuento El punto de partida del cuento nos presenta a este personaje, dueño de una hacienda, que lee una novela. La lee de espaldas a la puerta. El escenario se despliega ante nuestros ojos, así como la localización del personaje en él. El estudio, el parque de los robles, el sillón favorito, los ventanales...El estatus del personaje nos lo da Cortázar al mencionar su condición de hacendado, al mencionar al mayordomo, al abogado...También la actitud del lector, a través de una penetración en sus sensaciones y pensamientos: goce, atención, memoria de lo leído.
    Entramos en el meollo de la trama ( el lector del lector piensa que se trata de la trama de la novela que lee el lector), cuando entran en escena los otros dos personajes : los amantes.
    La mujer, recelosa. El hombre, impaciente. El complot. El tercero que sobra, que hay que eliminar. La separación de los amantes. Ella se va. Sigue la senda que va al norte. Él se dirige hacia la casa con el puñal en la mano. Sabemos que va a matar.
    El desenlace se precipita. El narrador nos sitúa al lado del amante. Vamos con él recorriendo las habitaciones que lo ( que nos) separan del marido, del que sobra, del que será asesinado. La sorpresa (la maestría de Cortázar se evidencia), es cuando vemos que el marido es el lector, y descubrimos que la trama que leíamos no es la de la novela que lee, sino la del cuento que leemos. El puñal queda alzado. No cae. Fin de la narración, pero no del relato, que nosotros completaremos, como explicaré más adelante.
    Así pues, el relato transcurre en dos niveles: el lector- personaje-víctima. Y el otro lector (que soy yo), que es cómplice inconsciente, primero, y que luego, al final del cuento, en su mente bajará el puñal del amante ( en un espacio blanco yo imagino lo que me sugiere el narrador). Lo que no sucede en la palabra escrita por Cortázar sucede en mi mente, en la mente de todos los lectores del cuento. Yo ( y todos los lectores de Cortázar), bajamos el puñal, convirtiéndonos, por tanto, en asesinos virtuales del lector-personaje. Así, la frontera entre lectura y vida se estrecha, se diluye. El lector (yo), participo, así sea pasivamente, en la muerte del lector-personaje. Acudo a su casa, paso las habitaciones, cada vez más rápido, hasta llevar a cabo ese gesto final: el de bajar el puñal asesino.
    El relato nos retrotrae en el tiempo al momento de la lectura que hace el lector personaje de su novela. El tiempo en que él lee es el mismo que empleo yo en leer el relato en el que él está situado. Cuando él lee a los amantes que se encuentran en el parque, yo estoy ahí: en ese fragmento , también. Su tiempo y mi tiempo coinciden. Pero yo no lo sé. Sólo tengo conciencia de ello cuando, acompañando al amante asesino, entro en el estudio, le veo leyendo la novela que cuenta su propia muerte. Ahí, compartiendo su mismo espacio, mi tiempo ya es otro que el suyo. Mi actitud no puede ser otra: el narrador me obliga a acercarme, a ver el puñal que pende sobre él. El lector no sé si se apercibe también: ya sólo contemplo el puñal, ya sólo lo bajo, violentamente, sobre su espalda. Así, el tiempo circular nos envuelve, como en aquel otro relato de Cortázar, "Axolótl", Es uno de sus juegos favoritos.
    El tiempo discurre linealmente, para ambos lectores. Es decir, él lee una novela que tiene un desarrollo (cuando los amantes se encuentran para repasar el guión del asesinato del que sobra), y la muerte del marido. Y yo leo linealmente, también hacia adelante, ese mismo guión. Lo que se modifica es la dimensión . Cuando yo paso de ser lector del lector, a ser acompañante y actante al bajar el puñal. El final suspende la muerte del lector-personaje. No la consuma. Yo la consumo, ahí mi tiempo prevalece. El otro, el del relato propiamente dicho, ha terminado un segundo antes.
    En el relato intervienen otros personajes, además del amante, del lector-personaje y de el "yo" que lee: el mayordomo y el abogado solamente introducen información relativa a la situación económica y social del personaje-lector, del futuro asesinado. Son referenciales. Ella, la esposa, en cambio, es la que provoca el "causus belli": la Helena de esta guerra. El objeto que, para ser conseguido, requiere de la eliminación del marido, del personaje que sobra en esta historia: el lector-personaje. Ella aparece pues, brevemente descrita. Y su tiempo se pierde antes de que nosotros entremos en escena como "yo" lector-coadyuvante. Ella y él no se reúnen en el parque para consumar sus amores, sino para repasar los detalles del asesinato. Ella va recelosa, como ya he dicho, Ella restaña la sangre del amante, que se ha herido con una rama. Ella muestra así, con ese gesto lacónico, su amor y su interés por el amante. Lo acaricia, ella es la mujer incitadora, la Jezabel de la historia. Pero su aparición es solamente necesaria para explicar el asesinato. Porque finalmente, el relato no trata de este asesinato. Ya que no se consuma. El relato trata de como yo, lector de esta historia, me puedo convertir, por obra y gracia de la literatura, en un asesino. De cómo un lector pasa a ser personaje. De la frontera o del pasillo que nos separa o nos conduce de la vida al arte narrativo. De los conceptos de la "realidad" y de la "ficción". Ése es el verdadero tema del relato. La desaparición de las fronteras. Lo elusivo de las fronteras. O de cómo , casi sin sentirlo, un lector aparece en medio de una hacienda, al lado de un amante impaciente por tener a su amada, y sin conocerlo, es capaz de, fuera del tiempo real, en un tiempo imaginado, participar, consumar ese crimen que él no llega a consumar en las palabras del relato.

    Así pues, tiempo de la lectura de la novela. Tiempo de mi lectura: transcurren paralelos. Tiempo de la mujer que se pierde al irse hacia el sendero del norte. Tiempo en que yo me sumo al tiempo del relato, me convierto en personaje. Y finalmente, tiempo cero del relato mismo, fin del relato. Mi tiempo continúa: yo asesino, yo bajo el puñal. Yo mato. Mi tiempo narrativo dura más que la acción narrada.Así pues, yo constituyo el futuro del relato.

    ¿Y cómo es esto posible? ¿qué recursos se emplean para ello? Pasaré a reseñarlos.
    Al principio, el relato transcurre lentamente. Toda la parte primera, en la que el personaje-lector es introducido por el narrador, abunda en verbos de permanencia, en adverbios como "lentamente". La situación es estable y plácida "esa tarde".. "arrellanado" en su sillón, después de llevar a cabo ciertas gestiones, se sienta, por fin, a tomarse un tiempo para la lectura. La lectura que había comenzado días antes. Pero hoy es el día de la acción, de la acción que se proyectará sobre mí, aunque yo ahora lea inocentemente. Por ello iba "desgajando línea a línea", gozosamente, la trama de su novela. Igual que yo, que leo detenidamente. Los detalles me hablan de esa estabilidad, de esa tranquilidad. El sillón, en el que se acomoda "cómodamente", los cigarrillos, el hecho mismo de estar de espaldas a la puerta: confiado, abandonado a su lectura.
    Luego, la trama del complot: la acción, con verbos durativos, se desarrolla ante mí como una película: "ella entraba"... "ahora llegaba" (él). (ella) "restañaba"las heridas. "El puñal se entibiaba". La escena transcurre ahora, vivaz. En movimiento toda ella. Todo vivo, vibrando."Debajo latía la libertad agazapada". "El diálogo anhelante corría".... Todo latiente, como contraste con lo que va a suceder. Con el asesinato que se planea. La figura del oponente se presenta como "abominable". es "la figura de otro cuerpo que era necesario destruir". El que sobra: el marido. Plan hecho anteriormente. Plan cuyos detalles habían sido configurados con perfecto cuidado. Nada había sido dejado al azar. Ahora estamos en el momento de la verdad. Ha llegado la hora, nos dice el relato. El suspense nos indica: estamos a punto de empezar a actuar. Nos preparamos para ello.
    En la tercera parte, cuando ella desaparece ya y el "yo" del lector que lee el relato aparece, me sorprendo. La cámara que enfocaba los movimientos, los cuchicheos de los amantes ahora soy yo. Yo voy con el amante: Compruebo con él que todo está como estaba previsto que estuviera: "Los perros no debían ladrar, y no ladraron". "El mayordomo no estaría a esa hora y no estaba". "Subió (subimos, digo), los tres peldaños del porche y entró. Aquí terminan los verbos de acción, de acción ya hecha. Estamos en el umbral del crimen. Ya todo es presente. No hacen ya falta los verbos aquí: Yo veo la acción, la vivo. No me hacen falta verbos. Hago: Primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada". Voy con el amante: lo vemos todo juntos, lo recorremos todo, juntos. El tiempo narrativo se acelera con nuestros movimientos, mientras recorremos la sala, la galería, subimos la escalera.
    "Dos puertas". Abrimos. Miramos. Todo transcurre en un segundo, mientras leo. "Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda". Las comas precipitan la búsqueda. La urgencia de la búsqueda. Pero llego, llegamos: "la puerta del salón, y entonces, el puñal en la mano, la luz de los ventanales" ( ya estoy en el principio del relato, en el espacio que me han descrito en esos primeros renglones), ya veo " el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón, leyendo una novela". Y sé para qué el narrador me ha conducido hasta ahí. Hago lo que me ha sugerido que debo hacer con todos aquellos verbos de obligación anteriores. No importa que el relato se detenga. Sé cómo acaba. Lo hago. Pienso: "Y baja el puñal, violentamente, hacia la nuca".
    He terminado el cuento. Yo soy , al mismo tiempo, el lector, el personaje, el asesino y el narrador final.

    Publicado el 25 de Septiembre, 2005, 21:44

    Le_soir_Bouguereau_arteyliteratura_blogia_com.JPG

    Por Juan Francisco Alcina Rovira

    La Eneida es una narración identitaria que canta los orígenes de Roma en el mito. Es un poema de viajes y guerras del último de los grandes guerreros troyanos, Eneas, del que desciende la familia de Octaviano Augusto, en la práctica el primer emperador de Roma. Para él escribe Virgilio el poema y ante él leyó los primeros borradores acabados. Cuentan que su esposa, la emperatriz Livia, se desmayó de emoción al escuchar cierto pasaje. Al final de la primera mitad, en el libro IV, se inserta una historia amorosa de traición y muerte, la tragedia de Dido o Elisa (su nombre semita), la reina cartaginesa que se enamora de Eneas, que como un náufrago ha llegado a sus costas.
    Desde los primeros versos de este libro se nos presenta a la reina enloquecida por el deseo. El amor la quema hasta la médula y no permite razonamiento. Dido queda sin habla y boquiabierta escucha cada vez que Eneas abre la boca para contar cualquier detalle de sus viajes. Un día de caza y lluvia, Dido se entrega a Eneas y lo considera su esposo. Son días felices para ambos. Pero la mente de Eneas está puesta en otros proyectos que no pasan por Cartago. Un sueño divino se lo recuerda. Ha de buscar otras tierras y saciar el deseo de poder. A escondidas prepara a sus hombres y los barcos para partir hacia las costas cercanas de Italia donde le esperan las maravillas de un nuevo reino. Frente a la huida de Eneas, la desesperación de Dido no se puede expresar con palabras. Eneas le ha dejado como "prenda" su espada y ropas, y son esos objetos los que desatan la desesperación de Dido. La tristeza la lleva al suicidio y, ante la espada de Eneas que mal clavada le causará la muerte, Virgilio le hace pronunciar unas últimas palabras famosas que serán las que recordará Garcilaso al principio del soneto X:

    IV,651-652
    "dulces exuviae, dum fata deusque sinebat,
    accipite hanc animam meque his exsolvite curis."
    [Despojos dulces, mientras el destino y Dios lo permitían,
    acoged esta alma y libradme de mis cuitas]

    ¡Oh dulces prendas por mi mal halladas,
    dulces y alegres cuando Dios quería,
    juntas estáis en la memoria mía
    y con ella en mi muerte conjuradas!
    ¿Quién me dijera, cuando las pasadas
    horas que"n tanto bien por vos me vía,
    que me habíades de ser en algún día
    con tan grave dolor representadas?
    Pues en una hora junto me llevastes
    todo el bien que por términos me distes,
    lleváme junto el mal que me dejastes;
    si no, sospecharé que me pusistes
    en tantos bienes porque deseastes,
    verme morir entre memorias tristes.

    Cuando Garcilaso escribe este soneto está en Nápoles. Participa allí en las reuniones literarias de la Academia de Giovanni Pontano. Pontano fue uno de los más geniales lectores y comentaristas de Virgilio y su influencia marcaba las actividades de la Academia. Además, se supone que Virgilio está enterrado en Nápoles, y los napolitanos lo han considerado siempre como un poeta propio. Sabemos también que en las reuniones de la Academia se discutía y leía a Virgilio y algo del virgilianismo de ese ambiente enlaza con nuestro soneto.
    Los dos primeros versos reflejan exactamente y en una hermosa traducción el primer verso latino. Es habitual que en las versiones de la época un hexámetro latino se desglose en dos endecasílabos castellanos. Para recordarnos la fuente, Garcilaso empieza el verso con "dulces" repitiéndolo anafóricamente en el verso siguiente. El término virgiliano 'exuviae' son los despojos del enemigo o los objetos personales que se quitan de un cuerpo y sirven para recordarlo. Por ejemplo en la Égloga 8,91-92 de Virgilio "has olim exuvias mihi perfidus ille reliquit, / pignora cara sui" [estos despojos me ha dejado aquel pérfido / prendas queridas suyas]. En este caso se trata de las ropas que ha recibido una pastora de su amado que la ha abandonado. Quizá haya que pensar que "prenda" está en sentido literal de "prenda de ropa" perteneciente a la amada como en la Égloga virgiliana. A lo que se añadiría el sentido de "prenda" o "prueba de seguridad por lo que se ha prometido" (que es el sentido del latín 'pignus', palabra de la que deriva empeñar, casa de empeño y prenda). En un juramento de fidelidad se entregan "prendas": pañuelos, guantes, alhajas, rizos del cabello etc. como prueba de buena fe en el acuerdo, amoroso o de otro tipo. El poeta ha "hallado" casualmente esos objetos que le han recordado "para su mal" a la amada muerta. Tanto Dido como Garcilaso dirigen su discurso a estas "prendas" de amor. Dido les pide que reciban su alma, "accipite hanc animam" (662) y se la liberen de las cuitas "exsolvite curis". Garcilaso desarrolla esta misma súplica en el primer terceto donde estos objetos adquieren un carácter animado: "lleváme junto el mal que me dejastes" que se corresponde con el "me exsolvite curis" de Dido, "soltadme de mis penas [lleváoslas lejos de mí]". Más comprensible en el caso de Dido porque habla con una espada (un objeto del amado que lo simboliza) y más ambigüo en el caso de Garcilaso porque desconocemos la fuerza de esas "prendas" que tienen el poder de matar con su recuerdo.
    Evidentemente el recuerdo del suicidio de Dido planea sobre los versos de Garcilaso. La muerte tinta todo el poema hasta el último verso. Y sin duda es un poema en el que el poeta se identifica con una mujer desesperada que llega al suicidio como la del mito de Dido. El suicidio por amor, un tema de la novela sentimental y de la comedia humanística, de la que la Melibea de la Celestina es uno de los posibles ejemplos, se esconde detrás de estos versos, y enlaza con la tragedia de la reina de Cartago. Lo excepcional en este caso es que se trata de un hombre. La desesperación amorosa es, literariamente, cosa de mujeres. Pero en este caso el militar Garcilaso se ha feminizado identificándose con la figura mítica de Dido. El poeta es también como una plañidera que salmodia un threno, un canto funerario, que resuena en las aliteraciones de "m" del último verso que cierra la palabra "tristes". "Tristes" es el final del canto que ha empezado con la alegre exclamación "dulces". "Dulces" y "tristes" marcan el inicio y el final del recorrido en el que se insertan los movimientos de este bello soneto.