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<title>arteyliteratura: An&#225;lisis literarios</title>
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<description>Secciones: Cine, libros, biograf&#237;as, relatos originales, poemas favoritos, rec</description>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>Un cuento realista de Jorge Luis Borges: Emma Zunz</title>
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<img class="centerenm" alt="20060320193313-kahlo.jpg" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20060320193313-kahlo.jpg" /> 
<p>Aqu&#237; dejo el comentario de texto escrito por mi alumno <strong>Carles Cadenas Blanes</strong>, de Primero de Bachillerato Tecnol&#243;gico.</p>
<p>El texto original del cuento de Borges, lo pod&#233;is consultar <a href="http://leonardocastellano.blogspot.com/2005/12/segundo-trimestre-comentario-de-texto.html"><font color="#000099">aqu&#237;.</font></a></p>
<p>1-Resumen.<br /></p>
<p>Emma Zunz, trabajadora de la f&#225;brica del Sr. Loewenthal, se entera por una carta de la muerte de su padre. Evoca y rememora los recuerdos de la infancia vividos con su padre Emmanuel Zunz, luego Manuel Maier, c&#243;mo se lo llevaron a la c&#225;rcel por robo y la confesi&#243;n que le hizo de qui&#233;n era el verdadero ladr&#243;n: Loewenthal. Al d&#237;a siguiente prepara el plan de venganza y la coartada. Concierta una entrevista con Loewenthal, el aut&#233;ntico autor del robo del que acusaron a su padre. Provoca su propia violaci&#243;n. Va a la casa de Loewenthal y, con el deseo de vengar su propia violaci&#243;n y la muerte de su padre, le dispara tres veces. Llama por tel&#233;fono y repite: &#147;Me cit&#243; por lo de la huelga, abus&#243; de m&#237;, lo mat&#233;&#148;. Todo lo que dice es verdad, todo es cierto, excepto las circunstancias, la hora y alg&#250;n nombre propio.<br /><br /><br />2-Palabras o expresiones.<br /><br />Zagu&#225;n: Pieza cubierta que sirve de vest&#237;bulo en la entrada de una casa.<br />Acto seguido: Inmediatamente despu&#233;s.<br />Furtivo: Hecho a escondidas.<br />Vislumbrar: Ver tenue o confusamente un objeto.<br />Chacra: Habitaci&#243;n r&#250;stica de indios.<br />Ulterior: Que est&#225; en la parte de all&#225; de un sitio// Que sucede despu&#233;s.<br />Losanges: Rombo dispuesto de modo que queden por pie y cabeza los dos &#225;ngulos agudos.<br />&#205;nfimo: Muy bajo, muy peque&#241;o.<br />Pileta: Pila peque&#241;a para tomar agua, piscina peque&#241;a.<br />Pila: Gran recipiente de piedra donde se echa el agua.<br />Trivial: Trillado y llano.<br />Conjetura: Juicio probable por las se&#241;ales que se observan.<br />Ultraje: Injuria, desprecio.<br /><br /><br />3-Estructura.<br /><br />Creo que la estructura interna del texto es b&#225;sicamente lineal, aunque con elementos de evocaci&#243;n temporal anterior: Los hechos van sucediendo desde el presente, pero a menudo se vuelve al pasado, en forma de recuerdos y vivencias. Est&#225; planteado de manera que, para poder entenderlo, conviene leerlo con atenci&#243;n, varias veces y lentamente. La narraci&#243;n es complicada ya que, para llegar a la conclusi&#243;n de que cambia totalmente el sentido de la realidad, necesitas darle muchas vueltas. Como partes importantes destacar&#237;a: a) La noticia de la muerte del padre; b) La reacci&#243;n f&#237;sica y emocional; c) Los recuerdos duros de la infancia; d) La reflexi&#243;n y la estrategia para la venganza; e) La violaci&#243;n; f) El desenlace: El asesinato.<br /><br /><br />4-Opini&#243;n personal razonada.<br /><br />Esta narraci&#243;n me ha impresionado mucho. Me he sentido como si yo mismo estuviera viviendo las circunstancias que describe, hasta el punto de compartir con la protagonista el odio y las ganas de venganza: &#161;He aplaudido que Emma mate a Lowenthal! La trama y la estrategia que planea, los momentos duros y pasionales que vive en su propia violaci&#243;n y en el asesinato del causante de todas sus desgracias, la vivencia de sus recuerdos, la descripci&#243;n realista de tiempos y espacios, de situaciones y ambientes, me han gustado mucho. Tambi&#233;n me ha impresionado vivamente el final, tan vibrante y descriptivo (&#147;ladridos del perro, efusi&#243;n de brusca sangre, gafas salpicadas&#133;&#148;). Me ha costado m&#225;s seguir y entender el proceso mental de la protagonista, que le lleva a cambiar el sentido de la realidad. Dura y cruel para consigo misma la actuaci&#243;n de Emma que, aunque cueste comprenderlo, provoca su propia violaci&#243;n para tener m&#225;s rabia y una coartada m&#225;s cre&#237;ble. &#161;Qu&#233; magn&#237;fica conclusi&#243;n!: &#147;Historia incre&#237;ble, que se impone a todos, porque sustancialmente era cierta.&#148; <br /><br /><br />5-Biograf&#237;a de Jorge Luis Borges.</p>
<p>Escritor argentino nacido en 1899, se considera una de las figuras claves de la literatura contempor&#225;nea. Hijo de una familia acomodada, durante la primera guerra mundial residi&#243; en Europa. Se educ&#243; en un ambiente propio de la cultura inglesa y estudi&#243; en Ginebra. Los a&#241;os que residi&#243; en Espa&#241;a le permitieron mantener contactos con el grupo ultra&#237;sta, lo que propici&#243; que asumiera sus principios y que los exportar&#225; a Argentina a trav&#233;s de varias revistas y de sus primeras obras po&#233;ticas. En esta &#233;poca fund&#243; la revista &#147;Proa&#148; junto con Macedonio Fern&#225;ndez. Quiz&#225; se conozca a Borges como cuentista, con textos plagados de fantas&#237;a, donde la realidad y la ficci&#243;n se entremezclan sabiamente y donde se hace literatura de la propia literatura, al mismo tiempo que vierte sus experiencias art&#237;sticas, hist&#243;ricas y literarias. Persona de vast&#237;sima cultura que ha quedado reflejada en su obra, Borges es una figura important&#237;sima en la literatura actual. Su influencia ha sido decisiva en multitud de escritores tanto de su &#233;poca como posteriores, al mismo tiempo que ha recibido numerosos galardones, como el Premio Cervantes en 1980. Falleci&#243; en 1986.</p>
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 <title>Garcilaso de la Vega: Soneto X, Oh dulces prendas por mi mal halladas...</title>
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<h2><img class="centerenm" alt="20060311170806-dulces-y-alegres-cuando-dios-queria.jpg" src="http://arteyliteratura.blogia.com/upload/20060311170806-dulces-y-alegres-cuando-dios-queria.jpg" /></h2>
<h2><span style="FONT-SIZE: 8.5pt; FONT-FAMILY: " unicode??="" sans="" lucida=""><font color="#333333">Con la anuencia de mi alumno de Primero de Bachillerato (Tecnol&#243;gico), <font color="#3366ff">Eduardo P&#233;rez Pellitero</font>, publico aqu&#237; su excelente Comentario del soneto X de Garcilaso que comienza diciendo: "Oh dulces prendas"&#133; </font></span></h2>
<h2><span style="FONT-SIZE: 8.5pt; FONT-FAMILY: " unicode??="" sans="" lucida=""></span><span style="FONT-SIZE: 8.5pt; FONT-FAMILY: " unicode??="" sans="" lucida=""><font color="#333333">1. Busca la biograf&#237;a (breve) de Garcilaso: resume los hechos m&#225;s importantes de su vida.<br /><br />Garcilaso de la Vega (Toledo, 1501/1503 -Le Muy, Francia, 1536). Poeta y militar del Siglo de Oro, considerado uno de los escritores en castellano m&#225;s grandes de la historia.<br />Descend&#237;a, por parte de padre, de &#205;&#241;igo L&#243;pez de Mendoza, Marqu&#233;s de Santillana y, por parte de madre, de Fern&#225;n P&#233;rez de Guzm&#225;n. Debi&#243; nacer en Toledo all&#225; por el a&#241;o 1501. En 1520 entr&#243; a servir a Carlos I de Espa&#241;a en calidad de miembro "contino" o continuo de la guardia regia y, en los a&#241;os siguientes, luch&#243; en la guerra de las Comunidades, participando, en 1522, en el cerco de su ciudad natal. Garcilaso de la Vega, a finales de este mismo a&#241;o, se embarca, en compa&#241;&#237;a de Juan Bosc&#225;n y Pedro de Toledo, futuro virrey de N&#225;poles, en una expedici&#243;n que quiso (y no pudo) evitar la ca&#237;da de Rodas en poder de los turcos. El poeta fue nombrado, de vuelta en Espa&#241;a, caballero de la Orden de Santiago. En 1524 se enfrent&#243; a los franceses en el cerco de Fuenterrab&#237;a, y, de regreso en Toledo, contrajo matrimonio con Elena de Z&#250;&#241;iga. Ejerci&#243;, por aquella &#233;poca y durante alg&#250;n tiempo, de regidor en su ciudad natal. El poeta contempl&#243; en Roma, en 1529, la concesi&#243;n de la dignidad imperial a Carlos I de Espa&#241;a. Hab&#237;a dictado, poco antes, su testamento en Barcelona: en &#233;l reconoc&#237;a la paternidad de una hija ileg&#237;tima y asignaba una peque&#241;a suma de dinero para su educaci&#243;n. Garcilaso, despu&#233;s de una breve embajada en Francia, hizo, en 1531, de testigo en la boda de un sobrino suyo, hijo de su hermano Pedro Laso, comunero y, en consecuencia, enemigo de Carlos I. El emperador, disgustado por la participaci&#243;n de Garcilaso en la ceremonia, acord&#243; confinarlo en una isla del Danubio, descrita por el poeta en su Canci&#243;n III. La intervenci&#243;n de Pedro de Toledo, ya virrey de N&#225;poles, en favor de Garcilaso, result&#243; crucial: el poeta abandon&#243; en 1532 el Danubio, donde ya pr&#225;cticamente fue el hu&#233;sped de Gy&#246;rgy Csesznegi, castell&#225;n de Gy&#337;r, y se estableci&#243; en N&#225;poles. Se integr&#243; muy pronto en la vida intelectual de la ciudad y trab&#243; amistad con poetas como Bernardo Tasso o Luigi Tansillo y te&#243;ricos de la literatura como Antonio Sebastiani Minturno. En 1533 visita Barcelona y entrega a Juan Bosc&#225;n una carta "A la muy magn&#237;fica se&#241;ora do&#241;a Ger&#243;nima Palova de Almog&#225;var" que aparecer&#225;, en 1534 y en calidad de pr&#243;logo, en su traducci&#243;n espa&#241;ola de El Cortesano de Baldassare Castiglione. Garcilaso de la Vega particip&#243;, en 1535, en la campa&#241;a africana de Carlos I y, singularmente, en T&#250;nez, en el asedio de La Goleta. La expedici&#243;n contra Francia de 1536 fue, en fin, la &#250;ltima experiencia militar de Garcilaso. El poeta, en efecto, muri&#243;, el 19 de octubre de 1536, en el asalto de una fortaleza en Le Muy.<br /><br /><br />2. Obras principales. Un peque&#241;o resumen de qu&#233; escribi&#243;, qu&#233; subg&#233;neros po&#233;ticos toc&#243;. Buscar qu&#233; es &#201;gloga, qu&#233; es canci&#243;n, qu&#233; es soneto y qu&#233; es ep&#237;stola.<br /><br />La trayectoria po&#233;tica de Garcilaso atraves&#243; tres etapas sucesivas: etapa castellana, en que escribe sus poemas octosil&#225;bicos; etapa italiana o petrarquista, en que, muy influido por Francesco Petrarca, escribe la mayor parte de sus sonetos y canciones articul&#225;ndolos en forma de cancionero petrarquista dedicado a la dama Isabel Freyre, y etapa clasicista o napolitana muy influido por los poetas cl&#225;sicos de la Latinidad y por sus nuevas amistades napolitanas. <br />La obra po&#233;tica de Garcilaso de la Vega est&#225; compuesta por cuarenta sonetos, cuatro canciones, una oda en liras, dos eleg&#237;as, una ep&#237;stola, tres &#233;glogas, siete coplas castellanas y tres odas latinas, <br /><br />&#201;gloga: Composici&#243;n po&#233;tica del g&#233;nero buc&#243;lico, caracterizada generalmente por una visi&#243;n idealizada del campo, y en la que suelen aparecer pastores que dialogan acerca de sus afectos y de la vida campestre.<br />Canci&#243;n: Composici&#243;n l&#237;rica a la manera italiana, dividida casi siempre en estancias largas, todas de igual n&#250;mero de versos endecas&#237;labos y heptas&#237;labos, menos la &#250;ltima, que es m&#225;s breve.<br />Soneto: Composici&#243;n po&#233;tica que consta de catorce versos endecas&#237;labos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. En cada uno de los cuartetos riman, por regla general, el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero, y en ambos deben ser unas mismas las consonancias. En los tercetos pueden ir estas ordenadas de distintas maneras.<br />Ep&#237;stola: Composici&#243;n po&#233;tica en que el autor se dirige o finge dirigirse a una persona real o imaginaria, y cuyo fin suele ser moralizar, instruir o satirizar. En castellano se escribe generalmente en tercetos o en verso libre.<br /><br /><br />3. Analiza el soneto X: m&#233;trica, acentuaci&#243;n, estructura, tema (s).*<br /><br />**&#161;Oh-dul-ces-pren-das-por-mi-mal-ha-lla-das, 11 A || 2&#170; 4&#170; y 10&#170; <br />dul-ces-y_a-le-gres-cuan-do-Dios-que-r&#237;-a, 11B || 4&#170;, 6&#170; y 10&#170;<br />jun-tas-es-t&#225;is-en-la-me-mo-ria-m&#237;-a 11B || 4&#170;, 8&#170; y 10&#170;<br />y-con-e-lla_en-mi-muer-te-con-ju-ra-das! 11A || 3&#170;, 6&#170; y 10&#170;<br /><br />&#191;Qui&#233;n-me-di-je-ra,-cuan-do-las-pa-sa-das 11A || 4&#170;, 6&#170; y 10&#170;<br />ho-ras-qu"en- tan-to-bien-por-vos-me-v&#237;-a, 11B || 4&#170; y 10&#170;<br />que-me_ha-bia-des-de-ser-en-al-g&#250;n-d&#237;-a 11B || 3&#170;, 9&#170; y 10&#170;<br />con-tan-gra-ve-do-lor-re-pre-sen-ta-das? 11A || 3&#170;, 6&#170; y 10&#170;<br /><br />Pues-en-u-na_ho-ra-jun-to-me-lle-vas-tes 11C || 4&#170;, 6&#170; y 10&#170;<br />to-do_el-bien-que-por-t&#233;r-mi-nos-me-dis-tes, 11D ||3&#170;6&#170; y 10&#170;<br />lle-v&#225;-me-jun-to_el-mal-que-me-de-jas-tes; 11C || 4&#170;, 6&#170; y 10&#170;<br /><br />si-no,-sos-pe-cha-r&#233;-que-me-pu-sis-tes 11D || 2&#170; 6&#170; y 10&#170;<br />en-tan-tos-bie-nes-por-que-de-se-as-tes 11C || 4&#170; y 10&#170;<br />ver-me-mo-rir-en-tre-me-mo-rias-tris-tes. 11D || 4&#170;, 5&#170;, 8&#170; y 10&#170;<br /><br />*La separaci&#243;n de s&#237;labas est&#225; indicada con "-"; las sinalefas est&#225;n indicadas con "_"; la acentuaci&#243;n est&#225; indicada en negreta.<br />** Este verso tiene dos posibles interpretaciones que ya se comentaron en clase y que cambiar&#237;an la acentuaci&#243;n de dicho verso.<br />La estructura del poema es de ABBA ABBA CDC DCD; con versos endecas&#237;labos y rimas consonantes, siguiendo el esquema del soneto utilizando los versos al estilo italiano.<br />El soneto presenta una acentuaci&#243;n r&#237;tmica de tipo s&#225;fico (acentos en 4.&#170;, 8.&#170;) en los dos primeros cuartetos, mas el juego r&#237;tmico se complica en los tercetos, donde Garcilaso utiliza ritmo heroicos (versos 11 y 12) y finaliza con el ritmo s&#225;fico con el que empieza el soneto.<br />Si dejamos de lado la estructura puramente m&#233;trica, y analizamos la estructura argumental, veremos que el soneto est&#225; dividido en tres partes:<br />La primera parte corresponde al primer cuarteto del soneto. Garcilaso habla sobre las prendas de su amada, y explica c&#243;mo tiempo atr&#225;s le causaron gran placer y alegr&#237;a, y finaliza haciendo hincapi&#233; en que ahora las mismas prendas le causan dolor.<br />La segunda parte corresponde al segundo cuarteto. En esta estrofa Garcilaso hace una pregunta ret&#243;rica que transmite su sorpresa ante el dolor que las prendas de su amada le causan en ausencia de &#233;sta (Isabel Freyre, la amada de Garcilaso muri&#243; tiempo atr&#225;s, y este poema est&#225; dirigido aleg&#243;ricamente a ella.)<br />La tercera y &#250;ltima parte corresponde a los dos tercetos, y en estas estrofas Garcilaso explica el da&#241;o que le causa recordar a la amada ausente.<br />El tema del poema es el dolor causado por la ausencia del ser amado, que al poeta le viene en mente al ver unas prendas que tiempo atr&#225;s le infundieron alegr&#237;a y felicidad, pero que en ese momento, al haber perdido a la amada, s&#243;lo le traen tristeza y dolor. Es importante decir que hay cierto paralelismo con el mito grecolatino de Dido y Eneas.<br /><br />4. Opini&#243;n personal.<br /><br />Este soneto me ha parecido una obra excelente dentro de mis escasos conocimientos po&#233;ticos. Son muchos los factores que me hacen pensar esto: El endecas&#237;labo italiano moderniza y abre muchas m&#225;s posibilidades a Garcilaso en este poema, adem&#225;s de tener unos cambios de ritmos que le dan una musicalidad muy marcada y muy interesante. Los versos se leen fluidamente y las palabras adquieren un significado que no s&#243;lo est&#225; ligado a los puros convencionalismos de cada palabra, sino que Garcilaso va m&#225;s all&#225; y busca palabras que fon&#233;ticamente ayuden a formar una imagen mental de lo que significan, como es el caso del &#250;ltimo verso, el catorceavo. Asimismo, el poema muestra algunos recursos literarios que son reflejo del significado del poema, como son las diversas ant&#237;tesis que podemos encontrar, que reflejan el contraste placer-dolor que las prendas le han infundido. Tambi&#233;n me duele decir que me resulta de poca clase el jugar con la aspiraci&#243;n de las "h", las sinalefas e incluso los acentos de las palabras para conseguir que los versos cumplan el molde del endecas&#237;labo, aunque sea una pr&#225;ctica com&#250;n en poes&#237;a. Por lo dem&#225;s, el tema tratado es un tema muy profundo, ya que Garcilaso consigue transmitirnos una sensaci&#243;n de completa desolaci&#243;n, de abatimiento, que gira entorno a las prendas de su ausente amada, que Garcilaso, aun sabiendo que le traen dolor y sufrimiento, no puede dejar en el olvido.</font></span></h2>
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 <dc:date>2006-03-11T17:07:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Continuidad de los parques, de Julio Cort&#225;zar</title>
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<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; <img style="WIDTH: 301px; HEIGHT: 253px" height="375" alt="" src="http://images.google.es/url?q=http://www.danaellyn.com/artatwork/hockney.jpg" width="385" /></p>
<p></p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Texto del cuento de Cort&#225;zar, Continuidad de los parques:</p>
<p>Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuesti&#243;n de aparcer&#237;as volvi&#243; al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sill&#243;n favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dej&#243; que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los &#250;ltimos cap&#237;tulos. Su memoria reten&#237;a sin esfuerzo los nombres y las im&#225;genes de los protagonistas; la ilusi&#243;n novelesca lo gan&#243; casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando l&#237;nea a l&#237;nea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba c&#243;modamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos segu&#237;an al alcance de la mano, que m&#225;s all&#225; de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la s&#243;rdida disyuntiva de los h&#233;roes, dej&#225;ndose ir hacia las im&#225;genes que se concertaban y adquir&#237;an color y movimiento, fue testigo del &#250;ltimo encuentro en la caba&#241;a del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero &#233;l rechazaba las caricias, no hab&#237;a venido para repetir las ceremonias de una pasi&#243;n secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El pu&#241;al se entibiaba contra su pecho, y debajo lat&#237;a la libertad agazapada. Un di&#225;logo anhelante corr&#237;a por las p&#225;ginas como un arroyo de serpientes, y se sent&#237;a que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada hab&#237;a sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante ten&#237;a su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrump&#237;a apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.<br />Sin mirarse ya, atados r&#237;gidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la caba&#241;a. Ella deb&#237;a seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta &#233;l se volvi&#243; un instante para verla correr con el pelo suelto. Corri&#243; a su vez, parapet&#225;ndose en los &#225;rboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crep&#250;sculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no deb&#237;an ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estar&#237;a a esa hora, y no estaba. Subi&#243; los tres pelda&#241;os del porche y entr&#243;. Desde la sangre galopando en sus o&#237;dos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, despu&#233;s una galer&#237;a, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitaci&#243;n, nadie en la segunda. La puerta del sal&#243;n, y entonces el pu&#241;al en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sill&#243;n de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sill&#243;n leyendo una novela.<br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>
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<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Orden y estructura del cuento.</p>
<p>&nbsp;El orden de los hechos se da de una manera cl&#225;sica: En las primeras l&#237;neas, el lector acompa&#241;a, a trav&#233;s de la narraci&#243;n de un narrador omnisciente, al personaje central del cuento El punto de partida del cuento nos presenta a este personaje, due&#241;o de una hacienda, que lee una novela. La lee de espaldas a la puerta. El escenario se despliega ante nuestros ojos, as&#237; como la localizaci&#243;n del personaje en &#233;l. El estudio, el parque de los robles, el sill&#243;n favorito, los ventanales...El estatus del personaje nos lo da Cort&#225;zar al mencionar su condici&#243;n de hacendado, al mencionar al mayordomo, al abogado...Tambi&#233;n la actitud del lector, a trav&#233;s de una penetraci&#243;n en sus sensaciones y pensamientos: goce, atenci&#243;n, memoria de lo le&#237;do.<br />Entramos en el meollo de la trama ( el lector del lector piensa que se trata de la trama de la novela que lee el lector), cuando entran en escena los otros dos personajes : los amantes.<br />La mujer, recelosa. El hombre, impaciente. El complot. El tercero que sobra, que hay que eliminar. La separaci&#243;n de los amantes. Ella se va. Sigue la senda que va al norte. &#201;l se dirige hacia la casa con el pu&#241;al en la mano. Sabemos que va a matar.<br />El desenlace se precipita. El narrador nos sit&#250;a al lado del amante. Vamos con &#233;l recorriendo las habitaciones que lo ( que nos) separan del marido, del que sobra, del que ser&#225; asesinado. La sorpresa (la maestr&#237;a de Cort&#225;zar se evidencia), es cuando vemos que el marido es el lector, y descubrimos que la trama que le&#237;amos no es la de la novela que lee, sino la del cuento que leemos. El pu&#241;al queda alzado. No cae. Fin de la narraci&#243;n, pero no del relato, que nosotros completaremos, como explicar&#233; m&#225;s adelante.<br />As&#237; pues, el relato transcurre en dos niveles: el lector- personaje-v&#237;ctima. Y el otro lector (que soy yo), que es c&#243;mplice inconsciente, primero, y que luego, al final del cuento, en su mente bajar&#225; el pu&#241;al del amante ( en un espacio blanco yo imagino lo que me sugiere el narrador). Lo que no sucede en la palabra escrita por Cort&#225;zar sucede en mi mente, en la mente de todos los lectores del cuento. Yo ( y todos los lectores de Cort&#225;zar), bajamos el pu&#241;al, convirti&#233;ndonos, por tanto, en asesinos virtuales del lector-personaje. As&#237;, la frontera entre lectura y vida se estrecha, se diluye. El lector (yo), participo, as&#237; sea pasivamente, en la muerte del lector-personaje. Acudo a su casa, paso las habitaciones, cada vez m&#225;s r&#225;pido, hasta llevar a cabo ese gesto final: el de bajar el pu&#241;al asesino.<br />El relato nos retrotrae en el tiempo al momento de la lectura que hace el lector personaje de su novela. El tiempo en que &#233;l lee es el mismo que empleo yo en leer el relato en el que &#233;l est&#225; situado. Cuando &#233;l lee a los amantes que se encuentran en el parque, yo estoy ah&#237;: en ese fragmento , tambi&#233;n. Su tiempo y mi tiempo coinciden. Pero yo no lo s&#233;. S&#243;lo tengo conciencia de ello cuando, acompa&#241;ando al amante asesino, entro en el estudio, le veo leyendo la novela que cuenta su propia muerte. Ah&#237;, compartiendo su mismo espacio, mi tiempo ya es otro que el suyo. Mi actitud no puede ser otra: el narrador me obliga a acercarme, a ver el pu&#241;al que pende sobre &#233;l. El lector no s&#233; si se apercibe tambi&#233;n: ya s&#243;lo contemplo el pu&#241;al, ya s&#243;lo lo bajo, violentamente, sobre su espalda. As&#237;, el tiempo circular nos envuelve, como en aquel otro relato de Cort&#225;zar, "Axol&#243;tl", Es uno de sus juegos favoritos. <br />El tiempo discurre linealmente, para ambos lectores. Es decir, &#233;l lee una novela que tiene un desarrollo (cuando los amantes se encuentran para repasar el gui&#243;n del asesinato del que sobra), y la muerte del marido. Y yo leo linealmente, tambi&#233;n hacia adelante, ese mismo gui&#243;n. Lo que se modifica es la dimensi&#243;n . Cuando yo paso de ser lector del lector, a ser acompa&#241;ante y actante al bajar el pu&#241;al. El final suspende la muerte del lector-personaje. No la consuma. Yo la consumo, ah&#237; mi tiempo prevalece. El otro, el del relato propiamente dicho, ha terminado un segundo antes.<br />En el relato intervienen otros personajes, adem&#225;s del amante, del lector-personaje y de el "yo" que lee: el mayordomo y el abogado solamente introducen informaci&#243;n relativa a la situaci&#243;n econ&#243;mica y social del personaje-lector, del futuro asesinado. Son referenciales. Ella, la esposa, en cambio, es la que provoca el "causus belli": la Helena de esta guerra. El objeto que, para ser conseguido, requiere de la eliminaci&#243;n del marido, del personaje que sobra en esta historia: el lector-personaje. Ella aparece pues, brevemente descrita. Y su tiempo se pierde antes de que nosotros entremos en escena como "yo" lector-coadyuvante. Ella y &#233;l no se re&#250;nen en el parque para consumar sus amores, sino para repasar los detalles del asesinato. Ella va recelosa, como ya he dicho, Ella resta&#241;a la sangre del amante, que se ha herido con una rama. Ella muestra as&#237;, con ese gesto lac&#243;nico, su amor y su inter&#233;s por el amante. Lo acaricia, ella es la mujer incitadora, la Jezabel de la historia. Pero su aparici&#243;n es solamente necesaria para explicar el asesinato. Porque finalmente, el relato no trata de este asesinato. Ya que no se consuma. El relato trata de como yo, lector de esta historia, me puedo convertir, por obra y gracia de la literatura, en un asesino. De c&#243;mo un lector pasa a ser personaje. De la frontera o del pasillo que nos separa o nos conduce de la vida al arte narrativo. De los conceptos de la "realidad" y de la "ficci&#243;n". &#201;se es el verdadero tema del relato. La desaparici&#243;n de las fronteras. Lo elusivo de las fronteras. O de c&#243;mo , casi sin sentirlo, un lector aparece en medio de una hacienda, al lado de un amante impaciente por tener a su amada, y sin conocerlo, es capaz de, fuera del tiempo real, en un tiempo imaginado, participar, consumar ese crimen que &#233;l no llega a consumar en las palabras del relato.</p>
<p>As&#237; pues, tiempo de la lectura de la novela. Tiempo de mi lectura: transcurren paralelos. Tiempo de la mujer que se pierde al irse hacia el sendero del norte. Tiempo en que yo me sumo al tiempo del relato, me convierto en personaje. Y finalmente, tiempo cero del relato mismo, fin del relato. Mi tiempo contin&#250;a: yo asesino, yo bajo el pu&#241;al. Yo mato. Mi tiempo narrativo dura m&#225;s que la acci&#243;n narrada.As&#237; pues, yo constituyo el futuro del relato.</p>
<p>&#191;Y c&#243;mo es esto posible? &#191;qu&#233; recursos se emplean para ello? Pasar&#233; a rese&#241;arlos.<br />Al principio, el relato transcurre lentamente. Toda la parte primera, en la que el personaje-lector es introducido por el narrador, abunda en verbos de permanencia, en adverbios como "lentamente". La situaci&#243;n es estable y pl&#225;cida "esa tarde".. "arrellanado" en su sill&#243;n, despu&#233;s de llevar a cabo ciertas gestiones, se sienta, por fin, a tomarse un tiempo para la lectura. La lectura que hab&#237;a comenzado d&#237;as antes. Pero hoy es el d&#237;a de la acci&#243;n, de la acci&#243;n que se proyectar&#225; sobre m&#237;, aunque yo ahora lea inocentemente. Por ello iba "desgajando l&#237;nea a l&#237;nea", gozosamente, la trama de su novela. Igual que yo, que leo detenidamente. Los detalles me hablan de esa estabilidad, de esa tranquilidad. El sill&#243;n, en el que se acomoda "c&#243;modamente", los cigarrillos, el hecho mismo de estar de espaldas a la puerta: confiado, abandonado a su lectura.<br />Luego, la trama del complot: la acci&#243;n, con verbos durativos, se desarrolla ante m&#237; como una pel&#237;cula: "ella entraba"... "ahora llegaba" (&#233;l). (ella) "resta&#241;aba"las heridas. "El pu&#241;al se entibiaba". La escena transcurre ahora, vivaz. En movimiento toda ella. Todo vivo, vibrando."Debajo lat&#237;a la libertad agazapada". "El di&#225;logo anhelante corr&#237;a".... Todo latiente, como contraste con lo que va a suceder. Con el asesinato que se planea. La figura del oponente se presenta como "abominable". es "la figura de otro cuerpo que era necesario destruir". El que sobra: el marido. Plan hecho anteriormente. Plan cuyos detalles hab&#237;an sido configurados con perfecto cuidado. Nada hab&#237;a sido dejado al azar. Ahora estamos en el momento de la verdad. Ha llegado la hora, nos dice el relato. El suspense nos indica: estamos a punto de empezar a actuar. Nos preparamos para ello.<br />En la tercera parte, cuando ella desaparece ya y el "yo" del lector que lee el relato aparece, me sorprendo. La c&#225;mara que enfocaba los movimientos, los cuchicheos de los amantes ahora soy yo. Yo voy con el amante: Compruebo con &#233;l que todo est&#225; como estaba previsto que estuviera: "Los perros no deb&#237;an ladrar, y no ladraron". "El mayordomo no estar&#237;a a esa hora y no estaba". "Subi&#243; (subimos, digo), los tres pelda&#241;os del porche y entr&#243;. Aqu&#237; terminan los verbos de acci&#243;n, de acci&#243;n ya hecha. Estamos en el umbral del crimen. Ya todo es presente. No hacen ya falta los verbos aqu&#237;: Yo veo la acci&#243;n, la vivo. No me hacen falta verbos. Hago: Primero una sala azul, despu&#233;s una galer&#237;a, una escalera alfombrada". Voy con el amante: lo vemos todo juntos, lo recorremos todo, juntos. El tiempo narrativo se acelera con nuestros movimientos, mientras recorremos la sala, la galer&#237;a, subimos la escalera.<br />"Dos puertas". Abrimos. Miramos. Todo transcurre en un segundo, mientras leo. "Nadie en la primera habitaci&#243;n, nadie en la segunda". Las comas precipitan la b&#250;squeda. La urgencia de la b&#250;squeda. Pero llego, llegamos: "la puerta del sal&#243;n, y entonces, el pu&#241;al en la mano, la luz de los ventanales" ( ya estoy en el principio del relato, en el espacio que me han descrito en esos primeros renglones), ya veo " el alto respaldo de un sill&#243;n de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sill&#243;n, leyendo una novela". Y s&#233; para qu&#233; el narrador me ha conducido hasta ah&#237;. Hago lo que me ha sugerido que debo hacer con todos aquellos verbos de obligaci&#243;n anteriores. No importa que el relato se detenga. S&#233; c&#243;mo acaba. Lo hago. Pienso: "Y baja el pu&#241;al, violentamente, hacia la nuca".<br />He terminado el cuento. Yo soy , al mismo tiempo, el lector, el personaje, el asesino y el narrador final. </p>
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 <dc:date>2005-10-06T00:54:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>reinadegrillos</dc:creator>
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 <title>Garcilaso de la Vega y el soneto Diez o "La vida como mito"</title>
<link>http://arteyliteratura.zoomblog.com/archivo/2005/09/25/garcilaso-de-la-Vega-y-el-soneto-Diez-.html</link>
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<h2></h2><center><img alt="Le_soir_Bouguereau_arteyliteratura_blogia_com.JPG" hspace="3" src="http://blogia.com/arteyliteratura/upload/Le_soir_Bouguereau_arteyliteratura_blogia_com.JPG" align="center" vspace="3" border="0" /></center>
<p>Por Juan Francisco Alcina Rovira</p>
<p>La Eneida es una narraci&#243;n identitaria que canta los or&#237;genes de Roma en el mito. Es un poema de viajes y guerras del &#250;ltimo de los grandes guerreros troyanos, Eneas, del que desciende la familia de Octaviano Augusto, en la pr&#225;ctica el primer emperador de Roma. Para &#233;l escribe Virgilio el poema y ante &#233;l ley&#243; los primeros borradores acabados. Cuentan que su esposa, la emperatriz Livia, se desmay&#243; de emoci&#243;n al escuchar cierto pasaje. Al final de la primera mitad, en el libro IV, se inserta una historia amorosa de traici&#243;n y muerte, la tragedia de Dido o Elisa (su nombre semita), la reina cartaginesa que se enamora de Eneas, que como un n&#225;ufrago ha llegado a sus costas. <br />Desde los primeros versos de este libro se nos presenta a la reina enloquecida por el deseo. El amor la quema hasta la m&#233;dula y no permite razonamiento. Dido queda sin habla y boquiabierta escucha cada vez que Eneas abre la boca para contar cualquier detalle de sus viajes. Un d&#237;a de caza y lluvia, Dido se entrega a Eneas y lo considera su esposo. Son d&#237;as felices para ambos. Pero la mente de Eneas est&#225; puesta en otros proyectos que no pasan por Cartago. Un sue&#241;o divino se lo recuerda. Ha de buscar otras tierras y saciar el deseo de poder. A escondidas prepara a sus hombres y los barcos para partir hacia las costas cercanas de Italia donde le esperan las maravillas de un nuevo reino. Frente a la huida de Eneas, la desesperaci&#243;n de Dido no se puede expresar con palabras. Eneas le ha dejado como "prenda" su espada y ropas, y son esos objetos los que desatan la desesperaci&#243;n de Dido. La tristeza la lleva al suicidio y, ante la espada de Eneas que mal clavada le causar&#225; la muerte, Virgilio le hace pronunciar unas &#250;ltimas palabras famosas que ser&#225;n las que recordar&#225; Garcilaso al principio del soneto X:</p>
<p>IV,651-652<br />"dulces exuviae, dum fata deusque sinebat,<br />accipite hanc animam meque his exsolvite curis."<br />[Despojos dulces, mientras el destino y Dios lo permit&#237;an,<br />acoged esta alma y libradme de mis cuitas]</p>
<p>&#161;Oh dulces prendas por mi mal halladas,<br />dulces y alegres cuando Dios quer&#237;a,<br />juntas est&#225;is en la memoria m&#237;a<br />y con ella en mi muerte conjuradas!<br />&#191;Qui&#233;n me dijera, cuando las pasadas<br />horas que"n tanto bien por vos me v&#237;a,<br />que me hab&#237;ades de ser en alg&#250;n d&#237;a<br />con tan grave dolor representadas?<br />Pues en una hora junto me llevastes<br />todo el bien que por t&#233;rminos me distes,<br />llev&#225;me junto el mal que me dejastes;<br />si no, sospechar&#233; que me pusistes<br />en tantos bienes porque deseastes,<br />verme morir entre memorias tristes.</p>
<p>Cuando Garcilaso escribe este soneto est&#225; en N&#225;poles. Participa all&#237; en las reuniones literarias de la Academia de Giovanni Pontano. Pontano fue uno de los m&#225;s geniales lectores y comentaristas de Virgilio y su influencia marcaba las actividades de la Academia. Adem&#225;s, se supone que Virgilio est&#225; enterrado en N&#225;poles, y los napolitanos lo han considerado siempre como un poeta propio. Sabemos tambi&#233;n que en las reuniones de la Academia se discut&#237;a y le&#237;a a Virgilio y algo del virgilianismo de ese ambiente enlaza con nuestro soneto.<br />Los dos primeros versos reflejan exactamente y en una hermosa traducci&#243;n el primer verso latino. Es habitual que en las versiones de la &#233;poca un hex&#225;metro latino se desglose en dos endecas&#237;labos castellanos. Para recordarnos la fuente, Garcilaso empieza el verso con "dulces" repiti&#233;ndolo anaf&#243;ricamente en el verso siguiente. El t&#233;rmino virgiliano 'exuviae' son los despojos del enemigo o los objetos personales que se quitan de un cuerpo y sirven para recordarlo. Por ejemplo en la &#201;gloga 8,91-92 de Virgilio "has olim exuvias mihi perfidus ille reliquit, / pignora cara sui" [estos despojos me ha dejado aquel p&#233;rfido / prendas queridas suyas]. En este caso se trata de las ropas que ha recibido una pastora de su amado que la ha abandonado. Quiz&#225; haya que pensar que "prenda" est&#225; en sentido literal de "prenda de ropa" perteneciente a la amada como en la &#201;gloga virgiliana. A lo que se a&#241;adir&#237;a el sentido de "prenda" o "prueba de seguridad por lo que se ha prometido" (que es el sentido del lat&#237;n 'pignus', palabra de la que deriva empe&#241;ar, casa de empe&#241;o y prenda). En un juramento de fidelidad se entregan "prendas": pa&#241;uelos, guantes, alhajas, rizos del cabello etc. como prueba de buena fe en el acuerdo, amoroso o de otro tipo. El poeta ha "hallado" casualmente esos objetos que le han recordado "para su mal" a la amada muerta. Tanto Dido como Garcilaso dirigen su discurso a estas "prendas" de amor. Dido les pide que reciban su alma, "accipite hanc animam" (662) y se la liberen de las cuitas "exsolvite curis". Garcilaso desarrolla esta misma s&#250;plica en el primer terceto donde estos objetos adquieren un car&#225;cter animado: "llev&#225;me junto el mal que me dejastes" que se corresponde con el "me exsolvite curis" de Dido, "soltadme de mis penas [llev&#225;oslas lejos de m&#237;]". M&#225;s comprensible en el caso de Dido porque habla con una espada (un objeto del amado que lo simboliza) y m&#225;s ambig&#252;o en el caso de Garcilaso porque desconocemos la fuerza de esas "prendas" que tienen el poder de matar con su recuerdo.<br />Evidentemente el recuerdo del suicidio de Dido planea sobre los versos de Garcilaso. La muerte tinta todo el poema hasta el &#250;ltimo verso. Y sin duda es un poema en el que el poeta se identifica con una mujer desesperada que llega al suicidio como la del mito de Dido. El suicidio por amor, un tema de la novela sentimental y de la comedia human&#237;stica, de la que la Melibea de la Celestina es uno de los posibles ejemplos, se esconde detr&#225;s de estos versos, y enlaza con la tragedia de la reina de Cartago. Lo excepcional en este caso es que se trata de un hombre. La desesperaci&#243;n amorosa es, literariamente, cosa de mujeres. Pero en este caso el militar Garcilaso se ha feminizado identific&#225;ndose con la figura m&#237;tica de Dido. El poeta es tambi&#233;n como una pla&#241;idera que salmodia un threno, un canto funerario, que resuena en las aliteraciones de "m" del &#250;ltimo verso que cierra la palabra "tristes". "Tristes" es el final del canto que ha empezado con la alegre exclamaci&#243;n "dulces". "Dulces" y "tristes" marcan el inicio y el final del recorrido en el que se insertan los movimientos de este bello soneto.</p>
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 <dc:date>2005-09-25T21:44:00+01:00</dc:date>
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